Saltar a contenido
Educación Educación terciaria
Instituto de Profesores Artigas. · Foto: Rodrigo Viera Amaral

Instituto de Profesores Artigas.

Foto: Rodrigo Viera Amaral

Plan 2027 de carreras del CFE reduce elevada carga horaria e incorpora asignaturas, pero es cuestionado por docentes de pedagogía

Con miras a la UNED, el nuevo plan dejará atrás el enfoque de competencias e incorpora ESI, inclusión y derechos humanos, pero reduce presencia de pedagogía.

Con una matrícula de 26.369 estudiantes que representan más del 98% de la formación de docentes y educadores de todo el país, las carreras del Consejo de Formación en Educación (CFE) tendrán el año que viene un nuevo plan de estudios. De esa forma, progresivamente quedará atrás el controvertido Plan 2023, diseñado e implementado en el marco de la Transformación Curricular Integral del gobierno anterior, y con él lo hará también el enfoque por competencias. Más allá de que existe acuerdo en la necesidad de cambiar el plan entre todos los colectivos docentes y estudiantiles del CFE, el nuevo plan no dejó conformes a todos los actores de la institución.

De hecho, ante la imposibilidad de diseñar un nuevo plan de forma participativa en los primeros ocho meses de gestión, este año ya se realizaron ajustes al plan, lo que generó el reclamo de cambios más de fondo.

En diálogo con la diaria, las consejeras del CFE Laura Donya y Martina Bailón contaron que, con ese objetivo, este año se instalaron varios espacios de participación para cambiar todas las carreras, entre las que magisterio y profesorado reúnen 75% de la matrícula total. Según detallaron, esas instancias se dieron a nivel bipartito con el Sindicato de Docentes de Formación en Educación (Sidfe), con estudiantes, a nivel local y nacional, en las Asambleas Técnico Docentes (ATD) y mediante la reinstalación de comisiones de carrera locales y una nacional. Otro espacio de referencia para la elaboración del nuevo plan fue la Comisión de Enseñanza, Desarrollo y Diseño Curricular, que también se reinstaló en la actual administración.

A nivel académico también se restituyeron los coordinadores de los cinco institutos y 29 departamentos con los que cuenta el CFE, que en el gobierno anterior fueron sustituidos por mentores para aplicar el Plan 2023. La elección de los coordinadores, que se hizo en consulta con los docentes, permitió, por ejemplo, que las salas docentes de cada uno de esos espacios hayan podido intercambiar opiniones al respecto.

Bailón afirmó que el trabajo no partió desde cero, sino que se tomó como base la discusión que se había dado entre 2015 y 2020 para la elaboración de nuevos planes que finalmente no llegaron a aprobarse, y también las discusiones que se dieron en los colectivos docentes y estudiantiles del CFE durante la aprobación del Plan 2023. A partir de “los grandes acuerdos” de esas discusiones se redactó un primer documento en marzo que fue trabajado en ATD y que luego “se discutió ampliamente en la Comisión de Enseñanza, Diseño y Desarrollo Curricular”, contó la consejera. A partir de ahí se realizaron cambios y se elaboró un segundo documento que presenta la estructura y orienta “la arquitectura del plan por carrera”, trabajo que se viene desarrollando desde hace tres meses y que está en los últimos ajustes antes de la aprobación por parte del consejo, que luego tiene que ser remitida al Consejo Directivo Central (Codicen) para su aprobación final. Según detalló Bailón, en todos los casos se recogieron los consensos, y cuando no los había se fue definiendo qué postura tomar.

Según dijo a la diaria Gabriela Rico, consejera en representación de los docentes en el CFE, la puesta en marcha de esas estructuras llevó tiempo y eso complejizó el proceso de elaboración del nuevo plan. A eso se sumó que desde el consejo no previeron aspectos como la necesidad de apoyo administrativo que iba a implicar la instalación y puesta en marcha de estos espacios. Como ejemplo, mencionó que la comisión de enseñanza todavía no tiene un reglamento de funcionamiento, que tiene que votar la propia comisión.

Rico expresó su reconocimiento a docentes, estudiantes y egresados del CFE que participaron en el proceso porque “se pusieron al hombro” el cambio de plan, según valoró. Además, eso se dio en un contexto marcado por otros temas que atravesaron la agenda de la formación docente, como la propuesta para que el consejo se transforme en Universidad Nacional de Educación (UNED). La consejera también se refirió a la irrupción del conflicto sobre el plan de egreso y titulación del Codicen que “cayó como peludo de regalo”, dijo, en referencia a que el CFE no esperaba que el tema se pusiera en agenda y tampoco tenía herramientas para destrabarlo.

El nuevo plan reduce la carga horaria, considerada excesiva

Uno de los principales cambios que traerá el Plan 2027 será la reducción de la carga horaria de la formación. Según detallaron Donya y Bailón, actualmente los estudiantes en promedio deben permanecer en sus centros e institutos unas siete horas diarias, a lo que se suma la realización de prácticas en otros subsistemas de la Administración Nacional de Educación Pública. El nuevo plan está pensado con una carga horaria que hará que los estudiantes estén como máximo 25 horas semanales en los centros e institutos.

Al respecto, Rico señaló que debe tenerse en cuenta el perfil del estudiantado del CFE. “Si lo defino, es una mujer, en general de 26 años, que en gran porcentaje trabaja y en general tiene familia a cargo”, dijo. Por lo tanto, analizó que la tan extensa carga horaria dificulta el tránsito estudiantil en las distintas carreras y, además, hace muy difícil que los futuros docentes puedan leer bibliografía, hacer tareas e investigar, algo que consideró fundamental para una formación universitaria como la que se pretende lograr con la UNED.

En este contexto, la consejera docente valoró especialmente el apoyo de los distintos colectivos docentes al cambio de plan, ya que podría implicar la pérdida de puestos laborales, porque en el CFE los docentes no están contratados con base en cargos, sino por horas de trabajo que toman año a año. Según dijo, la decisión se tomó pensando en el beneficio de los estudiantes.

Líber Romero, secretario general del Sidfe, dijo a la diaria que el diagnóstico de la sobrecarga de horas venía tanto de estudiantes como de docentes, y admitió que el nuevo escenario de horas que habrá el año que viene plantea “un conjunto de temas que todavía no hemos logrado resolver plenamente”. Al respecto, dijo que la reducción de horas del plan “no puede ser a costa de los docentes” y señaló que el sindicato está en un proceso de negociación con el CFE para la “conformación de cargos con características universitarias”, lo que implica que “haya horas disponibles para la extensión y la investigación”. “Es parte de las cosas que en un principio venimos acordando, pero que se necesita terminar de saldar”, completó.

Si bien Romero dijo que las autoridades también han planteado la necesidad de reducir la carga horaria a raíz del importante déficit presupuestal –de 800 millones de pesos al iniciar el período– que quedó en el CFE después de la administración anterior, aseguró que el Sidfe acompañó la decisión de bajar la carga horaria por motivos “técnico-pedagógicos”.

El rechazo de los docentes del Departamento de Pedagogía, Historia y Filosofía de la Educación

El nuevo plan volverá a contar con tres trayectos para la formación de educadores. Por un lado, el “común equivalente”, que comprende las ciencias de la educación, pero a partir del año que viene también incorporará educación sexual integral (ESI), derechos humanos, inclusión, tecnología, idiomas extranjeros o derecho, entre otros. También tendrá el trayecto disciplinar específico, que dependerá de la carrera y la especialidad y la didáctica práctica. De esa forma, se eliminará un cuarto trayecto que existe en el Plan 2023, que es el de “lenguajes diversos”, y ahora será incorporado a los otros tres. Según fundamentó Rico, “cuanto más dividimos esos trayectos, menos comunicación hay entre ellos”.

A la hora de traducir esos trayectos en la presencia concreta en las distintas carreras, se produjeron diferencias importantes en la elaboración del nuevo plan. Con cuestionamientos tanto de forma como de contenido, el Departamento de Pedagogía, Historia y Filosofía de la Educación del CFE emitió una declaración de su sala docente en la que explicita su desacuerdo con el nuevo plan. La declaración afirma que “tanto el trabajo de la Comisión de [Enseñanza], Desarrollo y Diseño Curricular como el de las distintas comisiones nacionales de carrera han estado marcados por la premura”. También afirma que a esa situación se suma “la insistencia de consejeros designados por las autoridades políticas, de representantes técnicos de la ATD y de representantes sindicales del Sidfe” en la necesidad de “una definición política” con el único objetivo de “evitar que una nueva generación comience a cursar el Plan 2023”.

Los docentes de dicho departamento han llevado adelante una campaña a través del envío de cartas a cargo de referentes de la pedagogía a nivel nacional e internacional para cambiar la grilla de materias. Según sostienen desde el departamento, la presencia de la pedagogía en el nuevo plan se verá reducida, con una única materia semestral al ingreso, con la excepción de Magisterio, que tendrá cursos a cargo de docentes del departamento en el último año de la carrera.

En diálogo con la diaria, Laura Curbelo y Edh Rodríguez, ambos coordinadores del departamento, señalaron que la discusión del plan se basó en la cantidad de horas y de trabajo que tendría para los docentes en lugar de discutir una mirada integral para la formación de los educadores, a partir de preguntarse “para qué queremos formarlos”. Los coordinadores rechazaron que el plan esté pensado en función de las necesidades del estudiantado y cuestionaron el argumento de las autoridades que sostiene que los créditos se calcularán para también reconocer la autonomía del estudiante, de forma que no solo se reconozca el trabajo de aula. Por el contrario, Rodríguez consideró que “se está haciendo un recorte presupuestal con el discurso de reconocerle al estudiante una autonomía”.

Los docentes, que desde su departamento defienden la necesidad de una mayor carga horaria de pedagogía para aportar herramientas críticas a los futuros educadores, afirman que el Plan 2027 “no será mejor” que el actual. Según contaron, muchos actores del CFE los acusan de defender el plan actual, algo que desde el departamento rechazan, ya que en su momento también denunciaron el recorte de horas de la disciplina en el Plan 2023, algo que se profundizará a partir del año que viene, según sostienen.

Para Curbelo, lo que está de fondo es la ausencia de un proyecto de educación y basado en él preguntarse cómo se quiere formar a los estudiantes y, por tanto, a los futuros docentes. Por ejemplo, la coordinadora planteó la necesidad de intentar responder a la pregunta sobre cómo educar en un mundo “cada vez más dependiente de los algoritmos”. En esa línea, los coordinadores sostuvieron que en las discusiones sobre el nuevo plan ni siquiera se cuestionó cómo formar y evaluar a los actuales estudiantes del CFE en el actual contexto. Al respecto, desde el departamento cuestionan que casi todos los cursos –excepto los de práctica, que acompañan procesos que duran todo el año– sean semestrales y argumentan que con eso se perderá profundidad en el abordaje de los temas.

También se mostraron críticos con la conformación del trayecto común equivalente, que, según plantearon, no será común, ya que no es el mismo para todas las carreras ni tampoco equivalente porque no permitirá navegabilidad. Además, cuestionaron que la asignatura sobre inclusión educativa quede a cargo exclusivamente de un docente de psicología y se preguntaron con qué concepción se está pensando en la temática. En tanto, consideran que el tope de 25 horas semanales de clase para los estudiantes no tiene un fundamento claro y se preguntan por qué no es posible que dos o tres semestres tengan, por ejemplo, 28 horas y puedan sumar una nueva asignatura a la grilla.

Ambos se mostraron críticos con el proceso de participación y, por ejemplo, aseguraron que, ante la falta de reglamento en la comisión de enseñanza, “ha sido muy difícil dirimir las discusiones”. Incluso, plantearon que para algunos de sus integrantes, algunos temas estaban saldados y para otros no. Según completaron, en muchos casos las consejeras políticas del CFE que integran la comisión fueron quienes terminaron resolviendo “qué era lo que estaba dirimido y qué no”. En suma, afirmaron que desde el departamento han hecho propuestas concretas que ni siquiera han recibido respuesta. “Es difícil sostener un diálogo y creer en un proceso de construcción participativa y colectiva cuando no te responden”, lamentó Curbelo.

La priorización de contenidos como educación sexual, inclusión y derechos humanos

Consultada al respecto, Rico dijo que el currículo de la formación de educadores “tiene que tener una mirada profundamente humanista” y el Plan 2027 tendrá “la impronta de los derechos humanos, de la ESI, de la inclusión, porque son aspectos fundamentales con los cuales nuestros egresados van a tener que batallar en las aulas”.

En relación con la discrepancia expresada por los docentes de pedagogía, expresó que la discusión curricular también puede ser analizada como “[una disputa] de poder” y es importante tener en cuenta que hay “un tiempo finito”. “Si definimos que los estudiantes tienen que estar menos tiempo en las aulas, cuando incorporo otros saberes y análisis de la sociedad que son importantes en este momento histórico, en esa disputa quizás no todos tenemos lo que queremos”, sostuvo.

De todas formas, la consejera docente afirmó que “se está tratando de que el currículum quede de la forma más equilibrada posible”. De acuerdo con Rico, es importante tener en cuenta que “cuando uno trabaja en forma colaborativa y participativa, no siempre se logra lo que uno absolutamente quiere”, por lo que “todos tenemos que ceder”.

Donya, en tanto, dijo que “no hablaría de disconformidades” de parte de algunos docentes, ya que todos los actores del CFE pretenden “que sea el mejor plan posible” en el contexto de la creación de la UNED. En ese sentido, planteó que no todos los aspectos que se pretenden volcar a la formación tienen que estar incluidos en un plan de estudios, ya que pueden desarrollarse en otras dimensiones, como las actividades de investigación y extensión, que el actual CFE también pretende desarrollar en el marco del desarrollo de una cultura universitaria.

La consejera dijo que “son muchas las dimensiones que en la sociedad actual hay que considerar para la formación en educación y son todas muy relevantes”, por lo que no resulta sencilla la traducción al lugar que deben ocupar cada una de ellas en la currícula.

Bailón, en tanto, planteó que en una reducción horaria del plan “seguramente hay otros departamentos que también tienen menos horas a cargo, pero eso devuelve la posibilidad de pensar que el trabajo docente, además de dictar clase en el grado, también implica otros espacios laborales, como puede ser el de los posgrados”.

La consejera también se refirió a las particularidades de cada una de las carreras del CFE, que cuentan con historias y diseños distintos, ya que, por ejemplo, algunas tienen una única especialización y otras, como la de profesorado, tienen varias. Según explicó, lo mismo ocurre con los órdenes y también con los 33 centros educativos del CFE en todo el país, lo que hace que la instalación de espacios de participación sea distinta en todos lados.

En relación con los aspectos que “se tensan” en las discusiones curriculares, Bailón remarcó que desde el CFE esperan que estas y otras discusiones para la formación docente no se cierren en un proceso de seis meses de discusión ni con la aprobación del nuevo plan que además se implementará de forma escalonada por año. En ese sentido, dijo que el tema seguirá en agenda y, en caso de que se apruebe la UNED, será el nuevo ente el encargado de realizar la evaluación y los ajustes al plan.

Romero, por su parte, dijo que el reclamo de los docentes de pedagogía es “justo” y “atendible” y que del propio Sidfe han planteado propuestas al CFE para aumentar las horas de la disciplina, pero el problema estuvo en el tope horario que se planteó para la formación. En ese sentido, dijo que se han reunido en varias instancias con los docentes del departamento con la idea de evitar un enfrentamiento de docentes contra docentes.

Trabajo final, incorporación de investigación y extensión y electivas

Donya y Bailón destacaron que el nuevo plan apuesta por curricularizar la investigación y la extensión y que, en línea con los currículos universitarios, semestralizará casi el 98% de los cursos. Además, destacaron que se incorporará un trabajo final de grado cuya realización está prevista dentro de los cuatro años de duración de las carreras, con una materia que acompañe su elaboración. También mencionaron que todas las carreras tendrán espacio para las asignaturas optativas y electivas, estas últimas en otras instituciones públicas de educación superior. Además, aseguraron que la navegabilidad será una realidad, ya que los créditos están pensados para que “un estudiante pueda iniciar una carrera en el CFE y después cambiarse a otra” en caso de que así lo decida. Romero, por su parte, destacó que los profesorados de Derecho y Sociología, que fueron unificados en el actual plan, volverán a separarse.