En el marco de un cada vez más extendido uso de ese tipo de plataformas, la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación (FHCE) de la Universidad de la República (Udelar) elaboró una Guía para el uso de inteligencia artificial (IA) en el centro de estudios. Si bien la Udelar aprobó y difundió una serie de principios para la utilización de la IA en la institución, el documento de la FHCE da un paso más con recomendaciones concretas sobre el uso -y el no uso- de esas plataformas en distintos procesos intelectuales.
El documento plantea que la IA se ha incorporado a la investigación y enseñanza y ello representa un “importante desafío”. “Lejos de rechazar su incorporación o recurrir a mecanismos punitivistas, tenemos que pensar, junto con toda la Udelar, cuáles son las mejores formas de integrar recursos que nos interpelan, pero que, a la vez, bien utilizados pueden contribuir a potenciar las modalidades de enseñanza, sin desconocer que la centralidad en la formación se basará en contenidos y en la propuesta docente”, agrega el texto, que se plantea promover una “reflexión crítica sobre su utilización”.
Más allá de ser una referencia para las actividades a la interna de la FHCE, la guía también se plantea como una referencia para el uso de la tecnología fuera de la institución, ya que la utilización de IA no se restringe al aula o a la producción académica, sino que también abarca la vida profesional.
Cuenta con cinco recomendaciones generales, que plantean la necesidad de que el uso de IA respete “los principios de integridad académica y respeto a la autoría, lo que implica reconocer adecuadamente las fuentes y evitar usos que sustituyan la producción intelectual propia”. En concreto para la producción académica, por ejemplo, de artículos o libros, “se exhorta” a que el uso de estas herramientas “no sustituya la elaboración intelectual propia ni la responsabilidad autoral sobre las ideas, argumentos y formulaciones desarrolladas”.
Según se ejemplifica, la IA puede emplearse “como herramientas de apoyo para tareas específicas, como búsquedas iniciales de información, exploración de ideas, traducciones, listados bibliográficos, organización de materiales o sugerencias de redacción, siempre que su uso no implique delegar la producción conceptual ni presentar como propia una elaboración generada sustancialmente por sistemas automatizados”. En este sentido, cuando la IA haya intervenido “de manera relevante en el proceso de elaboración, se exhorta a explicitar su utilización”.
De todas formas, se define a la escritura como “una labor cognitiva que desarrolla el pensamiento complejo y abstracto”, por lo que se especifica la importancia de “preservar instancias de escritura en papel, especialmente en etapas formativas, de modo de favorecer procesos de elaboración propia y reflexión autónoma”.
En cuanto a otro tipo de usos, la guía señala que la IA se puede utilizar para elaborar imágenes, tablas o gráficos y también para explorar el procesamiento de grandes volúmenes de datos, “siempre que se señale cuál es el sistema que se utilizó” en todos los casos. Otro uso de la IA bastante extendido a nivel académico es la realización de resúmenes de textos extensos, lo que, según señala la guía, “requiere especial cautela”. Al respecto, se afirma que la IA puede “introducir simplificaciones, omisiones, sesgos o información inexacta” y, por ello, “se exhorta que los materiales generados por IA no sustituyan la lectura directa de las fuentes originales ni el trabajo personal de interpretación y análisis”.
El uso en los cursos y la elaboración de publicaciones académicas
La guía cuenta con cinco recomendaciones específicas para la IA en cursos de la FHCE, tanto dirigidas a docentes como a estudiantes. En primer lugar, se plantea la necesidad de que los distintos cursos incorporen la discusión sobre el uso de estas herramientas, de forma de acotar su uso para ciertas tareas, en función de la propuesta curricular de cada curso y del enfoque de los distintos equipos docentes. Otro de los principios del documento es que, mientras que no supla las competencias que se requiere que los estudiantes desarrollen, la IA puede usarse con fines de accesibilidad, en particular para los estudiantes con discapacidad.
La guía parte de la base de que “en muchos casos no será posible determinar con certeza el grado de intervención” de las herramientas de IA en la producción de texto por parte de los estudiantes, por lo que se debe poner énfasis “en la promoción de buenas prácticas académicas”. “El foco debería estar en evaluar si quien presenta el trabajo puede sostenerlo y defenderlo, por ejemplo, a través de una defensa oral. También se recomienda tener instancias de evaluación escrita presencial que permitan conocer la capacidad real de redacción de los estudiantes”, se indica al respecto.
El documento desrecomienda el uso de la IA para la evaluación de trabajos, ya que se la considera “una tarea esencial” de la función docente. Además, se marca que ese tipo de prácticas implica poner a disposición de las empresas de IA material académico inédito, cuando dichas empresas realizan un manejo de los datos que no es transparente.
Para el caso de la elaboración de artículos y libros académicos, se sostiene que la delegación de la escritura a herramientas de IA “resulta incompatible con las buenas prácticas”. “La formación humanística implica el cultivo sistemático del conocimiento y de habilidades de razonamiento que implican un grado de reflexión insustituible”, se señala, y se agrega que el uso de IA puede darse para algunas tareas de apoyo a la escritura, como “corrección de ortotipografía y gramática, traducción, mejora de aspectos estéticos, generación de gráficas o tablas a partir de datos crudos”.
En diálogo con la diaria, Nicolás Duffau, decano de la FHCE, contó que la elaboración de la guía surgió a partir de “cierto malestar docente por el uso de la IA” por parte de los estudiantes. El decano afirmó que, independientemente de cómo las personas se sientan sobre su uso, es claro que dicha tecnología “llegó para quedarse” y, por ello, es importante contar con “algunos parámetros”, como los establecidos en el documento. En ese sentido, sostuvo que si la IA es “bien entendida y bien utilizada” se puede pensar en qué uso darle para mejorar la tarea académica.
Duffau admitió que la IA implica “una especie de cimbronazo” para las humanidades y puso un ejemplo del campo de la historia, disciplina en la que se ha especializado. En concreto, mencionó los “dilemas o preocupaciones” que trae para los historiadores la reconstrucción histórica de ciertos hechos del pasado a través de la IA y agregó que ese tipo de ejemplos se dan en “todas las disciplinas humanísticas”.
