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Futuro Convivencia
¿Cómo construir el Uruguay de 2050? en la sala Maggiolo de la Universidad de la República. · Foto: Inés Guimaraens

¿Cómo construir el Uruguay de 2050? en la sala Maggiolo de la Universidad de la República.

Foto: Inés Guimaraens

Políticas para cada territorio y educación para todos: las claves para el Uruguay del futuro

Autoridades y especialistas plantearon la necesidad de repensar el desarrollo, ampliar las oportunidades de formación y orientar la innovación para que los cambios tecnológicos no profundicen las desigualdades.

El desarrollo de Uruguay hacia 2050 requerirá políticas capaces de atender las diferencias productivas y sociales entre territorios, ampliar el acceso al conocimiento y aprovechar los cambios tecnológicos sin reproducir las desigualdades existentes, señalaron autoridades y especialistas durante la mesa del Día del Futuro “¿Cómo construir el Uruguay de 2050?”.

El encuentro, realizado el lunes 28 de setiembre en la sala Maggiolo de la Universidad de la República (Udelar), reunió a la ministra de Industria, Energía y Minería, Fernanda Cardona; el presidente de la Agencia Nacional de Desarrollo (ANDE), Juan Ignacio Dorrego; el rector de la Udelar, Héctor Cancela; el rector de la Universidad Tecnológica (UTEC), Carlos Batthyány; la coordinadora técnica del Instituto Cuesta Duarte, Alejandra Picco, y el integrante del Consejo Académico de la Estrategia Nacional de Desarrollo Luis Bértola.

No existen recetas únicas

Cardona cuestionó que las políticas productivas se diseñen de manera uniforme para todo el país. “No podemos hablar más de industria o de una política pública que esté disociada de la educación y de la realidad territorial”, sostuvo. Uruguay tiene “diferentes producciones, diferentes recursos, diferentes capacidades”, por lo que consideró que aplicar las mismas herramientas en todo el territorio “no es inteligente en este momento”.

En esa línea, defendió una política de desarrollo construida desde las particularidades de cada territorio. “No se elabora el desarrollo o un crecimiento del país desde atrás de un escritorio de la ministra de Industria coyuntural. Se elabora pensando la política desde el territorio”, afirmó.

En la misma línea, Dorrego señaló que la estrategia de desarrollo productivo busca combinar la diversificación económica con una mirada territorial, identificando sectores con potencial en distintas regiones y articulando ciencia, tecnología e innovación con el sistema productivo.

“Estamos en un momento histórico donde es necesario pensar en la especialización inteligente”, afirmó, y planteó la necesidad de “diversificar” al tiempo que se procura “no dejar a nadie atrás”.

Entre las cadenas de valor prioritarias mencionó la agroindustria inteligente, las industrias creativas, el turismo, la logística, las ciencias de la vida y las tecnologías de la información y los servicios intensivos en conocimiento. En conjunto con la Udelar, el Ejecutivo elaboró 19 caracterizaciones productivas, una por departamento, además de cinco caracterizaciones de rutas regionales, como insumo para el diseño de políticas orientadas al cambio estructural.

Democratizar la educación

El rector de la Udelar sostuvo que uno de los principales desafíos es avanzar hacia la “generalización del acceso a la educación superior”. Señaló que no existe desarrollo social posible “sin educación, sin oportunidades de acceso”.

“En la medida en que cambian la sociedad y la tecnología, también las personas tenemos que seguirnos formando”, afirmó Cancela. A su entender, esto implica no solamente actualizar conocimientos, sino también generar oportunidades para que las personas puedan cambiar de carrera o profesión a lo largo de su vida.

El rector también vinculó la educación con la construcción de una sociedad basada en el conocimiento. Para Cancela, ese conocimiento debe estar conectado con el estado del arte internacional, pero también ser pertinente a las necesidades del país.

Batthyány coincidió en colocar la educación en el centro, aunque advirtió sobre los riesgos de promover una sociedad del conocimiento sin atender las desigualdades. “La sociedad del conocimiento deja a muchos fuera del camino”.

Para el rector de la UTEC, la democratización del acceso a la educación superior es una de las transformaciones centrales que Uruguay debería encarar. “Es la madre de todas las soluciones”, afirmó.

Transformación tecnológica

La inteligencia artificial y la transformación tecnológica aparecieron como otro de los grandes desafíos. Batthyány sostuvo que la tecnología puede mejorar significativamente determinadas actividades, pero remarcó que existen capacidades humanas que no pueden ser sustituidas. Como ejemplo, mencionó la medicina: la inteligencia artificial puede ayudar a reducir errores y mejorar diagnósticos, pero no puede reemplazar “la empatía del médico con el paciente”.

La ministra Cardona agregó otra dimensión a la discusión: la necesidad de que la innovación y el desarrollo tecnológico tengan un propósito definido y no reproduzcan las desigualdades existentes.

“La innovación por sí sola no distribuye mejor ni mejora las fallas del mercado”, señaló Cardona. Si no existe una reflexión sobre sus efectos, puede reproducir desigualdades económicas y generar nuevas consecuencias negativas sobre los territorios, el ambiente, los derechos laborales y la educación, afirmó.

Para la ministra, Uruguay enfrenta así una oportunidad histórica: aprovechar la innovación tecnológica sin repetir las “viejas trampas históricas” del desarrollo.