“No hubo ningún engaño”, afirmó el magnate Giuseppe Cipriani en una entrevista concedida al diario italiano Corriere della Sera, con respecto a la presunta adopción irregular de un niño en Maldonado, consignada en abril por el diario Il Fatto Quotidiano.

Cipriani sostuvo que su pareja, Nicole Minetti, “está cumpliendo su deber de madre” y calificó como “fake news” las versiones de los medios italianos sobre una adopción ilegal para que la mujer fuera indultada por el gobierno italiano tras ser condenada por peculado y favorecimiento de la prostitución.

“La adopción que definen como ilegal nos llevó casi cuatro años, para respetar el procedimiento: jueces, asistentes sociales, psicólogos. Uruguay no es un país bananero, es un lugar donde las cosas se hacen seriamente”, afirmó al periodista Francesco Battistini.

El empresario, que desarrolla millonarios emprendimientos en Punta del Este, sostuvo que “el dinero no sirve para nada” y describió a Uruguay como “un país socialista” donde “hay cosas que no se compran”.

Además, afirmó que el Instituto del Niño y Adolescente del Uruguay (INAU) “lo sabía todo” sobre las causas judiciales de Minetti. De hecho, aseguró que pretenden “adoptar otro niño” en Uruguay, aunque aún no iniciaron los trámites porque están “esperando que las aguas se calmen”.

Relató que conoció al niño en una de las fiestas navideñas que organizó en su chacra Gin Tonic, ubicada en La Barra, a las que asistieron otros niños y niñas vinculadas con el INAU en Maldonado. “En una de esas reuniones, vimos esa sonrisa, un niño que transmitía alegría y tranquilidad. Quedamos fascinados”, aseguró.

“Fue solo un acto de amor”

El empresario cuestionó la difusión pública del caso y sostuvo que “es una locura no respetar la privacidad de un niño y de una familia”, al tiempo que se publican “noticias sobre cosas que no existen”. En ese sentido, adelantó que iniciarán acciones legales por daños y perjuicios.

“Basta con revisar los documentos presentados en Uruguay, en la Justicia y en la Presidencia de la República, para entender que fue solo un acto de amor”, afirmó, y dijo que el presidente italiano, Sergio Mattarella, “entendió muy bien la situación y, por eso, concedió el indulto” por motivos humanitarios. En este sentido, aseguró que los documentos enviados al mandatario eran “claros”.

A su vez, negó que Minetti debiera cumplir prisión, ya que, según explicó, “se suponía que debía permanecer en Milán durante tres años, pero el niño debía ser monitoreado personalmente por ella”. Por lo tanto, el empresario advirtió que “si se hubiera tenido la custodia provisional, no habría podido viajar al extranjero ni estar con su hijo”. Subrayó que el niño “necesita que alguien siempre esté con él, y su madre es la persona más cercana”.

En relación con cuestionamientos sobre una operación quirúrgica del menor, que la pareja habría realizado en Estados Unidos en 2021, Cipriani afirmó que el niño es trasladado a Boston “cada seis meses para los controles”, que continuarán así hasta los 18 años, debido a que en Italia no se cuenta con las “estructuras adecuadas para esta enfermedad”. Il Fatto Quotidiano consultó al San Raffaele de Milán y el Hospital de Padua sobre este caso, y ambos centros respondieron que “nunca evaluaron al niño y que ese tipo de cirugía se realiza habitualmente en hospitales italianos”.

La muerte de Nieto fue “un accidente doméstico”

Sobre la muerte de la abogada Mercedes Nieto –que patrocinaba al niño como abogada de oficio– y de su esposo, también abogado, Mario Cabrera, hallados calcinados en su casa de Sierras de Garzón en junio de 2024, Cipriani indicó que conocía a la profesional y que esta “había emitido una opinión favorable sobre la adopción”, concretada en febrero de 2023. En su opinión, el caso que el fiscal Sebastián Robles investiga como “muerte dudosa” se debió a “un accidente doméstico”.

Paralelamente, negó vínculos comerciales con Jeffrey Epstein, consignados el 24 de abril por Il Fatto con base en los archivos del agresor sexual. Dijo que Epstein quiso invertir “hace 20 años” en uno de sus restaurantes en Londres, pero “no se concretó nada”. En este sentido, afirmó que en sus restaurantes atienden “desde criminales hasta presidentes, e incluso Epstein solía venir, pero nunca fue mi socio ni me cayó muy bien”.

En cuanto a versiones sobre fiestas privadas con prostitutas en su chacra de La Barra, aportadas por testimonios anónimos al medio italiano, que menciona vigilancia estricta, prohibición de celulares y que el INAU llevaba menores a la propiedad en visitas que servían como fachada, Cipriani explicó: “Es una casa normal, donde recibo huéspedes desde hace 30 años: niños, amigos, actores, gente común”. Agregó que las únicas fiestas, difundidas en Instagram, han sido las de Año Nuevo.

Sobre el hecho de que tanto él como su padre, Arrigo Cipriani, sean amigos del ministro de Justicia italiano, Carlos Nordio, a quien Mattarella le encomendó verificar la veracidad de los elementos presentados en la solicitud de indulto, Cipriani negó que el funcionario de Estado haya visitado su chacra en Uruguay, aunque admitió que concurrió “alguna vez, imagino, como lo hacen millones de personas” al Harry’s Bar de Venecia, fundado por su padre.

El indulto, que anuló tres años y 11 meses de pena para Minetti por su participación en el caso Ruby y desvío de fondos públicos durante su gestión como exconsejera regional en Lombardía, está en revisión por orden del presidente italiano.

De una madre desaparecida y una familia que descartada

Un matrimonio de Pan de Azúcar mantuvo un “estrecho vínculo afectivo” con el niño durante dos años, en el marco de una etapa de preadopción. Según relataron a Cadena del Mar, pese a haber completado el proceso de forma “exitosa”, el INAU dejó de comunicarse con ellos y más adelante les informaron que “había sido entregado formalmente en adopción a la pareja italiana”.

Cipriani dijo a Corriere della Sera que desconocía que existía otra familia dispuesta a adoptar al menor, y sostuvo: “Probablemente se creó un vínculo más fuerte con nosotros que con la otra familia”.

Por otro lado, aseguró que conocía sobre la madre biológica del niño, María de los Ángeles González Colinet, que está desaparecida desde febrero pasado. Según él, “nunca estuvo presente: era una mujer pobre, acusada de asesinato y tráfico de drogas, además de prostituta, y, al consumir drogas durante el embarazo, provocó la enfermedad del bebé”.

Por su parte, el expresidente del INAU Pablo Abdala explicó días atrás en rueda de prensa que el niño fue declarado en situación de adoptabilidad en 2018 e institucionalizado en el organismo. A su vez, en 2019 “se produjo el vínculo entre el niño y la familia adoptiva, y lazos de afecto, que derivó en el proceso de adopción”, lo cual, según dijo, se constata en la sentencia de adopción de 2023.

Explicó que el proceso “se cumplió de acuerdo a la ley”, con intervención de distintos magistrados y de la Justicia “en cuanto a la integración provisoria del niño con la familia adoptiva, y finalmente la sentencia que decretó la separación con la familia biológica y la adopción plena”, y está de acuerdo con que “se revise” el proceso.