Una inspección visual realizada el 22 de junio en el exparador de Playa Hermosa por bomberos del Destacamento de Piriápolis, a pedido de la Intendencia de Maldonado (IDM), no logró determinar si el inmueble que la comuna aspira a demoler presenta riesgo de colapso. No obstante, en el informe que recoge estas actuaciones, Bomberos sugirió realizar una inspección por parte de personal idóneo de la IDM y asegurar “el no ingreso de personas ajenas o intrusos, dado que se observa en estado de abandono, minimizando con esto el riesgo de accidentes”.
En caso de una posible recuperación, por la que bregan vecinos del balneario, Bomberos plantea que el plan de obras contemple una “inspección exhaustiva para determinar fehacientemente riesgo de derrumbe en cuanto a sus fundamentos”, indica el documento, al que accedió la diaria.
Según lo constatado mediante la observación y el relevamiento fotográfico, debido a “desprendimiento de mampostería, observado tanto en exterior como en el interior, se recomienda la no permanencia de personas sin un adecuado equipo de protección personal” y realizar un vallado para “evitar que se utilice como posible refugio por el riesgo de caída de revestimiento u hormigón”.
En el sector interior, en el subsuelo, se constató “desprendimiento de hormigón por oxidación de armaduras metálicas expuestas en varios sectores tanto en cubierta como en vigas del mismo”. En tanto, en la planta baja se observó “desprendimiento de revoques, exposición de armaduras metálicas de vigas y desprendimiento de recubrimiento de cubierta tipo bovedilla”, y en el altillo –o entrepiso– “desprendimiento de cubierta tipo bovedilla, dejando expuesta armadura metálica”.
Por otra parte, en el sector exterior se detectaron “indicios de falta de mantenimiento con accesos trancados, salvo uno ubicado en el lateral por el que se accedió”, así como también menciona “aberturas vidriadas en su amplia mayoría dañadas, desprendimiento de revoques y deterioro de fachadas por desprendimiento de hormigón por oxidación de armaduras metálicas, que se observan expuestas en varios sectores externos como muros, vigas y cubierta”. A su vez, en las armaduras metálicas “algunas de las varillas se encontraban cortadas por efecto de la oxidación avanzada”.
Según señala el expediente al que accedió la diaria y fue enviado la semana pasada por la comuna al Municipio de Piriápolis a fin de que este se expida, la IDM indica que el informe de Bomberos no incluye información sobre costos asociados a la reparaciones necesarias para su habilitación, a causa de “la no existencia de espacio presupuestal en el presupuesto ni en la modificación presupuestal”.
Además, indica que según el tamaño de la estructura, el avanzado estado de deterioro estructural de sus techos, aberturas e instalaciones, “las intervenciones costarán una cifra cercana al 60% de su valor de construcción; [entre los] 25 y 30 millones de pesos”.
Técnico sugirió “un urgente” estudio de riesgo
Al expediente también se adjuntó un reporte del arquitecto Carlos Baggi, quien estuvo en la inspección de Bomberos en calidad de testigo. El relevamiento señala que “no se permite determinar con certeza el grado de afectación resistente de la estructura” y, a su vez, “no resulta suficiente para determinar si la estructura portante conserva condiciones adecuadas para una eventual recuperación”.
No obstante, se detectó “un importante grado de deterioro general, producto de patologías constructivas asociadas al envejecimiento de la estructura y su exposición al ambiente marino y del continuo vandalismo sufrido tras su desocupación” en marzo de 2023.
Si bien en varios aspectos coincide con el informe de Bomberos, añade que se identificaron otras patologías de “menor incidencia estructural”, como humedades por filtraciones, pisos fisurados, revoques deteriorados y desgranados, aberturas de maderas con “avanzado deterioro” y terminaciones interiores “en mal estado general”.
Además, producto de la vandalización, se detectó “la destrucción o sustracción de elementos de carpintería, rotura de vidrios, deterioro casi total de los servicios higiénicos y de la cocina, así como daños generalizados en instalaciones y terminaciones interiores”. Como consecuencia, asegura que “una eventual puesta en funcionamiento del edificio requerirá una reconstrucción prácticamente integral de estos sectores”.
A su vez, Baggi indica que, previo a adoptar una decisión definitiva respecto de la recuperación o demolición del edificio, es necesario “realizar un estudio estructural específico que permita evaluar la capacidad resistente remanente de los distintos elementos estructurales y determinar si su recuperación resulta técnica y económicamente viable”.
Por otra parte, solicita con “urgencia” efectuar un control de riesgo para la “remoción de todos aquellos elementos que presente peligro de desprendimiento –como revoques, recubrimientos, fragmentos de bovedillas u otros materiales inestables– para eliminar riesgos inmediatos para las personas”. Mientras se realizan los estudios y trabajos pertinentes, “se recomienda proceder al vallado perimetral o al tapiado de los accesos al edificio, impidiendo el ingreso de personas ajenas al mismo y reduciendo el riesgo de accidentes derivados del estado de conservación del inmueble”.
