El presidente estadounidense, Donald Trump, llegará este miércoles a Pekín, donde se reunirá con su par chino Xi Jinping. Es un encuentro crucial entre los líderes de las dos mayores potencias comerciales del mundo, que se dará además en un contexto muy particular.
El conflicto con Irán será uno de los temas centrales que abordarán los líderes durante las reuniones que mantendrán en la capital china, donde la delegación de Washington permanecerá hasta el viernes.
La administración estadounidense, en palabras del propio Trump y también en declaraciones del secretario de Estado, Marco Rubio, le ha venido pidiendo a China, un estrecho aliado de Irán y el mayor comprador mundial de petróleo de ese origen, que ejerza presión sobre los gobernantes de Teherán para reabrir el estrecho de Ormuz y poner fin a la guerra, que está generando un efecto muy grande en las cadenas de suministros globales.
La primera visita de Trump a China en casi nueve años, que inicialmente estaba prevista para marzo, se había postergado con la esperanza de que la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán hubiera llegado a su fin, pero eso no sucedió, lo que le agrega un elemento más al encuentro.
Es evidente que la temática comercial será otro de los ejes centrales que tratarán los mandatarios junto con sus delegaciones.
Sobre este tema, la portavoz de la Casa Blanca, Anna Kelly, detalló que Trump y Xi discutirán la creación de una nueva Junta de Comercio para fomentar el diálogo entre sus naciones en materia económica, así como el impulso de sectores clave como la energía, la industria aeroespacial y la agricultura.
De acuerdo con lo que consignó el portal France 24, Kelly aseguró que existe “una excelente relación” entre ambos mandatarios, que se reunieron personalmente por última vez en octubre del año pasado en la ciudad surcoreana de Busan. Allí, Xi y Trump acordaron una tregua comercial, en la que se interrumpieron muchas de las medidas económicas punitivas que se habían impuesto mutuamente, además de destrabar la exportación de tierras raras chinas hacia Estados Unidos.
Desde Pekín y en la previa del encuentro, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de China, Guo Jiakun, declaró que su gobierno está dispuesto a colaborar con Estados Unidos, siempre y cuando sea sobre la base de la igualdad y el respeto mutuo.
Esta idea ya fue expresada por la cancillería china en el inicio de la semana, cuando publicó en sus redes sociales un video en el recorría parte de la historia de las relaciones entre los dos países y recordaba su lucha conjunta contra el fascismo durante la Segunda Guerra Mundial y la llamada diplomacia del ping pong, que a comienzos de la década de 1970 contribuyó al deshielo de las relaciones entre Pekín y Washington. El video finalizaba con un llamado a la “coexistencia pacífica”.
Pero más allá de los acercamientos, también habrá cuestiones menos gratas, como el apoyo militar de Estados Unidos a Taiwán, una cuestión altamente sensible para China, que considera a la isla, que de facto es independiente, parte integral de su territorio.
Otro tema importantísimo que discutirán en los próximos días chinos y estadounidenses será el tecnológico. De hecho, la Casa Blanca informó el lunes que en la comitiva de Trump que estará presente en China viajarán varios referentes de la industria. Entre otros, formarán parte de la delegación estadounidense el director ejecutivo saliente de Apple, Tim Cook, y el director ejecutivo de SpaceX y Tesla, Elon Musk.
En el área tecnológica, uno de los temas más sensibles es el de los chips. Según recordó la agencia Associated Press, Estados Unidos impuso restricciones a las exportaciones de chips informáticos avanzados y tecnología relacionada con China desde el primer mandato de Trump.
Nvidia, empresa con sede en California que es la principal diseñadora de chips avanzados, viene presionando a Trump para que le permita exportarlos a China. El fundador de la compañía, Jensen Huang, argumentó que vender los chips hará que las empresas chinas de inteligencia artificial dependan de la tecnología estadounidense.