Saltar a contenido
Opinión Posturas

¿Qué ciencia, tecnología e innovación necesita el desarrollo del Uruguay?

Nuestro periodismo depende de vos

Si ya tenés una cuenta Ingresá

En el ámbito académico y entre quienes estudian la ciencia, la tecnología y la innovación (CTI) como dimensiones centrales del desarrollo, existe un amplio consenso sobre la importancia estratégica de estos componentes para los procesos de desarrollo nacional. Sin embargo, en el plano político-institucional esos acuerdos no siempre logran traducirse en políticas públicas sostenidas, capacidades institucionales robustas ni consensos estratégicos de largo plazo entre actores sociales clave.

Uruguay reconoce desde hace décadas el valor de la investigación, la innovación y la formación de capacidades. No obstante, continúa enfrentando dificultades para consolidar una gobernanza estable del sistema de CTI que permita articular actores diversos, construir horizontes compartidos de transformación productiva y tecnológica y, especialmente, generar puentes estables entre quienes demandan conocimiento, quienes lo producen y quienes buscan aplicarlo para resolver problemas relevantes vinculados a la calidad de vida de las personas.

En los últimos meses, sin embargo, comenzaron a emerger señales relevantes en nuestro país. La creación de la Secretaría Nacional de Ciencia y Valorización del Conocimiento (SENCI), el inicio del proceso de elaboración de un nuevo Plan Estratégico Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (PENCTI), la discusión sobre una nueva institucionalidad para el sistema de CTI y el lanzamiento de la Estrategia Nacional de Desarrollo (END) abrieron una ventana de oportunidad para discutir de manera más integral el lugar del conocimiento en el futuro del país.

La END representa, en ese sentido, un movimiento particularmente significativo. No sólo porque la convocatoria es impulsada conjuntamente por trabajadores, a través del PIT-CNT y los empresarios, con la Confederación de Cámaras Empresariales —actores que históricamente han mantenido diferencias e intereses muchas veces contrapuestos—, sino también porque el gobierno vuelve a colocar en el centro una pregunta clave para el futuro del país: ¿qué capacidades necesita Uruguay para construir un proyecto de desarrollo productivo, competitivo y sostenible en un contexto internacional cada vez más incierto y atravesado por cambios acelerados?

El desafío principal continúa siendo político y estratégico. Construir el desarrollo nacional requiere instituciones capaces de construir acuerdos, coordinar actores y sostener prioridades más allá de las urgencias coyunturales.

En ese marco, la discusión sobre ciencia, tecnología e innovación deja de ser un asunto exclusivamente técnico o sectorial. Esta temática se conecta directamente con preguntas sobre el modelo productivo, la inserción internacional, la soberanía tecnológica, la generación de empleo de calidad, la transición ambiental, la formación de capacidades humanas y el propio rol del Estado en la coordinación del desarrollo.

El debate institucional actualmente en curso expresa parte de esas tensiones. Las distintas alternativas discutidas para reorganizar el sistema de CTI –desde el fortalecimiento de estructuras en Presidencia hasta la eventual creación de un ministerio específico– no remiten únicamente a cuestiones administrativas. Lo que está en discusión es cómo construir una institucionalidad con suficiente estabilidad, jerarquía política, transversalidad y capacidad de articulación que permita sostener políticas de largo plazo que trasciendan los ciclos gubernamentales.

La experiencia uruguaya muestra con claridad las dificultades de sostener agendas estratégicas en el tiempo. El debilitamiento histórico de espacios de coordinación, las discontinuidades institucionales, la fragmentación de competencias y la escasa priorización presupuestal han limitado muchas veces la capacidad del país para consolidar políticas de CTI con impacto estructural. Al mismo tiempo, existen experiencias que muestran el potencial existente cuando se logra articular capacidades científicas, empresariales, estatales y sociales. El lanzamiento del programa Uruguay Innova, el desarrollo desde hace más de una década del Parque Científico y Tecnológico de Pando, las capacidades acumuladas en diversas áreas de investigación en la academia uruguaya, los procesos de internacionalización tecnológica y algunas experiencias de innovación aplicada en diversos rubros, evidencian que Uruguay dispone de activos relevantes para proyectar estrategias más ambiciosas.

El desafío principal continúa siendo político y estratégico. Construir el desarrollo nacional requiere instituciones capaces de construir acuerdos, coordinar actores y sostener prioridades más allá de las urgencias coyunturales. En un contexto global atravesado por disputas tecnológicas, transformaciones productivas aceleradas y nuevas tensiones geopolíticas, los países pequeños enfrentan el riesgo de limitarse a administrar restricciones en lugar de construir capacidades propias de forma endógena.

Por eso resulta especialmente relevante generar espacios de discusión pública sobre estos temas. No sólo entre especialistas, sino también entre actores políticos, académicos, empresariales, sindicales y sociales. La construcción de una Estrategia Nacional de Desarrollo requiere ampliar las capacidades de diálogo estratégico del país y fortalecer ámbitos donde puedan discutirse colectivamente los horizontes de futuro.

Con ese objetivo, el 4 de junio desde la Asociación Uruguaya de Licenciada/os en Desarrollo (Auled), con el apoyo de la Oficina de Planificación y Presupuesto (OPP) y Agencia Nacional de Desarrollo (ANDE), organizamos el conversatorio “Ciencia, Tecnología e Innovación en la Estrategia Nacional de Desarrollo”, con la participación de Judith Sutz, Cristian Grignolo, Tania Burjel, Rodrigo Goñi y Laura Vera, referentes del Consejo Académico de la END, de la SENCI, de Uruguay Innova, de la Comisión de Futuros del parlamento y del Parque Científico y Tecnológico de Pando. La actividad buscará aportar al diálogo de cómo construir capacidades científicas, tecnológicas e institucionales que permitan a Uruguay enfrentar los desafíos del presente y proyectar un desarrollo sostenible, democrático e inclusivo en el corto, mediano y largo plazo.

Diego Schroeder y Camilo Martínez son socios de la Asociación Uruguaya de Licenciadas/os en Desarrollo.