El mercado laboral de Paysandúparece haber encontrado un respiro. Según los datos más recientes de la Encuesta Continua de Hogares (ECH) del Instituto Nacional de Estadística (INE), el desempleo en el departamento se ubicó en un 8% para el trimestre julio-setiembre, consolidando una baja sostenida desde el 9,5% registrado en el periodo abril-junio.
Por cuarto trimestre consecutivo, las cifras de empleo en Paysandú muestran una tendencia positiva. Sin embargo, el economista Adolfo Fernández, director de AF Consultoría, advierte que la mejora convive con una amenaza latente: la crisis terminal de Frigorífico Casa Blanca.
Para el economista Adolfo Fernández, estas señales son alentadoras, pero requieren un análisis minucioso. “Son señales buenas, pero conviene leerlas con la calculadora en una mano y la lupa en la otra”, afirma el consultor en entrevista con la diaria.
Los factores detrás de la mejora
Según explicó Fernández, la explicación más sólida para este descenso no es el azar, sino el calendario productivo. La zafra citrícola, que comenzó a finales de junio en la planta de Azucitrus, ha sido un motor fundamental para la generación de empleo, tanto permanente como zafral.
“El momento de la mejora coincide con el arranque de la zafra. Aunque no hay cifras públicas auditadas que midan el impacto exacto, la correlación es clara”, señala el economista. Además, destaca un dato cualitativo importante: la caída de la informalidad, que pasó del 25,0% al 19,6%. “Esto parece reflejar un cambio real en la composición del empleo más que un simple efecto estadístico”.
A pesar de los avances, Fernández pone los pies sobre la tierra al comparar la situación local con la nacional. Aunque Paysandú mejora, lo hace “navegando en el mismo río” que el resto del país, manteniendo una brecha de desempleo que todavía se sitúa casi un punto por encima de la media nacional.
La lupa en la metodología
Uno de los puntos en los que Fernández hace hincapié es en cómo se leen estos números. Al trabajar con el Centro de Estudios Paysandú, el economista utiliza promedios de trimestres móviles, ya que la muestra mensual del INE no es suficiente para dar un dato fiable a nivel departamental.
“Hay un problema de comunicación: para cuando una cifra llega a los diarios, suele estar superada por el dato siguiente. El 8,5% que muchos mencionaban en setiembre era, en realidad, una foto de dos actualizaciones atrás”, explica.
La nota de cautela más severa llega al hablar de la industria cárnica. Mientras los indicadores generales mejoran, el Frigorífico Casa Blanca –un empleador importante del departamento– se encamina a la liquidación tras el fracaso de su venta a un grupo brasileño.
“Esto todavía no aparece en la serie del INE porque la liquidación se pidió a fines de octubre”, advierte Fernández. “Hoy tenemos a unas 500 personas con su futuro laboral en el aire. Es una variable crítica que vamos a vigilar en los próximos meses”.
Para el director de AF Consultoría, Paysandú se encuentra en una encrucijada donde chocan dos fuerzas: el pilar estacional y el nacional que empuja las cifras hacia arriba. El pilar industrial local se debilita con el posible cierre definitivo de la planta. El próximo cierre relevante será el trimestre agosto-octubre. Allí se verá si la mejora resiste el fin de la zafra citrícola. Sin embargo, para Fernández, la estadística pasará a un segundo plano frente a la realidad social. “Más que festejar un número, Paysandú necesita que Casa Blanca encuentre una salida antes de que su cierre impacte de lleno en la próxima serie de datos”, comentó.
