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Rómulo Martínez Chenlo

Orientales contra orientales

El día después. ¿Después de qué? ¿Después de haber cumplido un sueño? Y... más o menos, no parece un sueño en sí mismo clasificar en la fase de grupos, sí un objetivo inicial, una meta intermedia. ¿Después de qué, entonces? Después de haber cerrado la mejor fase de grupos de la historia de Uruguay en los mundiales si tenemos en cuenta que en el 30, 50 y 54 se jugaron menos partidos en la primera fase, después de haber dejado una sensación de fortaleza sin brillos, sin lujos, con sueños y mucho compromiso.
Luis Suárez, de Uruguay, y el golero mexicano Óscar Pérez, ayer, en el partido del grupo A del Mundial Sudáfrica 2010, en el estadio Royal Bafokeng, en Rustemburgo, Sudáfrica.  · Foto: Efe, Lavandeira Jr.

Algo contigo

Amor y goce .¿ Y quién va a ponerse a juzgar mis valores estéticos y de sentimiento? Si yo te digo que es la más linda de todas, la que más me gusta ver, la que me hace mezclar dulce de leche con la amargura única y disfrutable de un primer mate, seguro que no sólo no lo discutís, sino que estarías de acuerdo conmigo, y vos y vos y usted y quien venga que tenga el documento de identidad de color celeste y expedido por la Dirección Nacional de Identificación Civil.
Sebastián Eguren y Sebastián Fernández, el sábado, durante la visita del seleccionado de Uruguay al parque criadero de leones
Tarentaacrand Safaris, en Sudáfrica.  · Foto: Sandro Pereyra

Punto y punta

Esta mañana la delegación celeste partirá hacia la ciudad de Rustenburgo, donde mañana a las 11.00 de nuestro país enfrentará a la selección mexicana, en partido que ojalá determine la clasificación celeste a octavos de final. En la conferencia de prensa brindada ayer luego del entrenamiento, el maestro Óscar Tabárez confirmó que jugará el mismo equipo que lo comenzó haciendo frente a Sudáfrica. Hoy por la tarde los celestes reconocerán el campo de juego del Estadio Royal Bafokeng, escenario del crucial encuentro de mañana.
Diego Lugano, Jorge Fucile, Egidio Arévalo Ríos y DiegoPérez, ayer, en el entrenamiento de la selección uruguaya, en el estadio Loftis Versfeld, en Pretoria, Sudáfrica. · Foto: Sandro Pereyra

Locas pasiones

Ser así es medio desastre pero también termina valiendo la pena. Digo cuando andás siempre con los sentimientos a flor de piel y te resulta difícil acoplarte a lo políticamente correcto, careta o tan pasterizado que no te permite andar diciendo lo que sentís. Hoy Uruguay enfrenta a Sudáfrica y se me cruzan un par de cables que no dan para hacer ningún cortocircuito, pero la verdad es que no elegiría desde afuera jugar contra ellos, porque al final te termina dando un poco de cosita.
Óscar Tábarez, en la conferencia de prensa, ayer, en Kimberley, Sudáfrica. · Foto: Sandro Pereyra

Te ponen en la prensa

Más de dos días antes de que comience el partido con Sudáfrica, Tabárez confirmó el equipo que comenzará alineando ante los bafana-bafana el miércoles a las 15.30 en Pretoria. Juegan Fucile de lateral izquierdo y Edinson Cavani adelante y salen Mauricio Victorino e Ignacio González. Ayer los celestes entrenaron a puertas cerradas y trabajaron en pelotas quietas, afinando lo táctico que habían hecho el domingo en el GWK de Kimberley.
Entrenamiento matutino de la selección uruguaya, ayer, en la cancha auxiliar del estadio GWK, de la ciudad de Kimberley. · Foto: Sandro Pereyra

“¿Qu’est ce que vous voulez?

Ayer fue apenas el segundo día de entrenamientos en Kimberley, ambos en el GWK Stadium, pero parece que la ansiedad mundialista viene comiendo la cabeza del entorno próximo que rodea a la selección. Entonces, tras la no-lesión de Forlán, la angustia de ayer era por saber el equipo, los 11 y la forma de jugar ante los franceses y si es posible saber cómo jugarán los galos también.
Diego Forlán y Walter Gargano, en el Hotel Protea Diamond de Kimberley, durante la conferencia de prensa después de finalizado el entrenamiento de la tarde.  · Foto: Sandro Pereyra

Nada que ver

La celeste ya está en Sudáfrica, en Kimberley, donde ojalá pueda estirar su estadía por unos cuantos días. El retraso del chárter hizo que se llegara mucho más tarde de lo previsto. Ayer se hicieron los primeros entrenamientos y lo que quedó fue un malentendido, con acción de teléfono descompuesto, de una posible lesión de Diego Forlán. Hoy vuelve a haber doble jornada de entrenamiento en el GWK Stadium de Kimberley.
Jugadores de Artigas, luego de recibir el trofeo al Campeón de la 7ma. Copa Nacional de Selecciones. · Foto: Fernando Morán

Eu sei que vou te amar

Hay hechos o acontecimientos que a uno, sin haberlos vivido, le parecen naturales, normales. Por ejemplo, uno imagina que Óscar Moglia debía de ser un gran tirador, que viajar en tranvía debía de ser de lo más tranquilo, que los choferes de la ONDA no debían de tener buena ídem cuando te ponían el GM exactamente a cinco centímetros de tu paragolpe trasero. Hay otros que te llaman la atención a pesar de que desde hace años convivís con ellos y entonces te sorprendés: “¿Pero cómo  que el gordo y la rubia no son novios si cada vez que los veo están juntos y casi derritiéndose en suspiros?”. No, no, ni un beso, nada...

Embagayados

Algunos de ustedes ya conocen nuestra preocupación por seguir estableciendo una fuerte e inconmovible frontera entre lo verosímil y lo verdadero. Los teóricos lo vienen estudiando y detallando desde tiempos inmemoriales. Nosotros los de a pie, los que comemos opiniones e informaciones chatarra, vamos perdiendo el límite, la referencia acerca de cuál es el terreno de lo verdadero y cuál el de lo verosímil.

Eppur si muove

Perdidos, casi en la clandestinidad, a excepción de las ciudades en donde sus héroes de las tres y media de la tarde están implicados, se jugarán mañana de noche los primeros partidos de la séptima Copa Nacional de Selecciones.

No es cuento

En casa compraban El Día, El Popular y en la tarde el de Fasano que no estuviera censurado: De Frente, Extra,Ya. No tengo muchos recuerdos de cómo era mi proceso de lectura en tanto escolar, pero sí me acuerdo de la sistematización de liceal, cuando llegaba al mediodía, pasaba por la cocina, me armaba un refuerzo de pan marsellés con manteca y mortadela, y me instalaba junto a la ventana en aquel sillón rojo de charol, seguramente hijo sudaca de la Bauhaus.