Este jueves, el presidente de la República, Yamandú Orsi, se reunió con el embajador de Estados Unidos en Uruguay, Louis Rinaldi, a pedido del diplomático, quien es amigo personal del mandatario estadounidense, Donald Trump. La reunión, que comenzó sobre las 10.00 en la residencia de Suárez y Reyes, también contó con la presencia del prosecretario de Presidencia, Jorge Díaz; la vicecanciller, Valeria Csukasi; el ministro del Interior, Carlos Negro, y el titular del Ministerio de Economía y Finanzas, Gabriel Oddone.

La instancia estuvo precedida por una serie de eventos internacionales: los más cercanos al país fueron la decisión de la administración estadounidense de suspender la emisión de visas de inmigración para ciudadanos de 75 países –entre ellos, Uruguay– y la declaración a la que suscribió el gobierno uruguayo de forma conjunta con otras administraciones progresistas de la región en respuesta a la operación militar en Venezuela que derivó en el traslado de Nicolás Maduro a Estados Unidos.

El país norteamericano también atraviesa turbulencias domésticas, representadas por las tensiones con Irán, que se intensificaron a raíz de las protestas en la república islámica, y por las protestas en contra del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) con epicentro en Minnesota, tras el asesinato de Renee Nicole Good.

En una conferencia de prensa luego de la reunión, Rinaldi dijo que fue “muy interesante y positiva” e hizo referencia a la noticia vinculada a la suspensión de los visados: “Estamos trabajando muy fuerte en eso y ya mandamos muchos mensajes a Estados Unidos, a la Casa Blanca, para aclarar cuál es el sistema. En este momento no puedo dar mucha información porque estamos trabajando en eso”, acotó. Aseguró estar “empujando mucho” para que Uruguay viaje sin visa –en el marco del Programa de Exención de Visa o Visa Waiver– y reiteró que la medida tomada ayer por el gobierno estadounidense “no afecta al turista, no afecta al negociante, no afecta a los negocios, no afecta a nada, solamente afecta a la residencia”.

Rinaldi descartó que detrás de esa decisión haya un móvil político y aseguró que no tiene “nada que ver”, sino que se relaciona con el porcentaje de inmigrantes legales que adquieren la green card, y Uruguay “lo sobrepasa”, aunque no cuenta “con el número exacto”. Ante la consulta sobre si está haciendo gestiones para que Uruguay sea retirado de esa lista, Rinaldi contestó: “Exacto”.

A su vez, respondió preguntas vinculadas a la presencia de China en América Latina, un tema que se sometió a consideración del Senado durante la mañana de este jueves, ya que un buque militar de la potencia asiática solicitó ingreso al puerto de Montevideo. Dijo que es algo “común y corriente”, aunque resulta “preocupante”: “No queremos que China se apodere de muchas cosas y Estados Unidos está siempre manteniendo su nivel”, afirmó en el marco de una “competencia”.

Orsi, por su parte, dijo que la reunión estaba pactada desde “unos cuantos días atrás”, pero reparó en que “la coyuntura es muy dinámica”, por lo que “evidentemente la lista de las visas de ayer fue un tema presente”. Aseveró que hay “un trabajo de ida y vuelta y de intercambio para poder aclarar la situación” y sondear “hasta dónde nos afecta”, ya que “desde el punto de vista [del] número no es muy importante, pero desde el punto de vista de la señal, por supuesto, nos preocupa, y eso fue muy recibido por el equipo”.

Sin embargo, el presidente precisó que el tema era “uno de los tantos” que estuvieron sobre la mesa: “Migración, interés comercial y posibilidad de intercambio, tecnología, seguridad y, por supuesto, la coyuntura internacional en la que estamos”, enumeró el mandatario como temas presentes en la charla.

Ante la pregunta sobre si la situación de Venezuela estuvo en la discusión, Orsi apuntó que se hizo un “análisis global de América Latina y Estados Unidos, no específicamente qué es lo que está pasando hoy”. “Evidentemente, Uruguay en esta reunión explica cuál es la posición, y concretamente y personalmente planteamos al embajador el rol que la OEA [Organización de Estados Americanos] históricamente ha cumplido, y que nos parece que tiene que cumplir, pero no pasó más de un intercambio de puntos de vista por todos conocidos”, acotó.

Embajador estadounidense adelantó que se trabaja en “aumentar la cuota” de carne

Por otro lado, respecto del intercambio comercial, el presidente recordó que Uruguay tiene a Estados Unidos como “principal destino de servicios globales” y que la compra de carne “en los últimos años ha ido en forma creciente”. En ese marco, se discutió “la posibilidad de expandir un poco más ese horizonte y de trabajar más firmemente”, incluso con “alguna inversión norteamericana” en tecnología: “No vimos la necesidad de plantear temas nuevos, sino que hay que dejar que nuestros empresarios sigan trabajando con Estados Unidos como lo vienen haciendo”, finalizó.

Sobre lo anterior, Rinaldi dijo que está trabajando para “aumentar la cuota” de “carne” y también “en citrus, en naranjas y limones”. En el aspecto arancelario, precisó que con Uruguay “está bien, está normal”.

En el plano de la seguridad, los “temas comunes” que dominaron la agenda de conversación fueron “el narcotráfico y el crimen organizado”, una línea de trabajo que preocupa “desde hace mucho tiempo” porque “atraviesa las fronteras de una manera yo creo que nunca antes vista”. “Ya estamos trabajando en estas cosas con nuestra inteligencia”, complementó Rinaldi, y dijo que ofrecen “todos los servicios de inteligencia”. Sin embargo, el presidente uruguayo descartó que se hablara sobre la posibilidad de albergar tropas estadounidenses y el embajador norteamericano descartó que se discutiera sobre el narcotraficante Sebastián Marset.