Este fin de semana, el papa León XIV visitará Uruguay, en una gira regional que también incluye Argentina y Perú. La llegada del sumo pontífice, que encabezará varias actividades en Montevideo, Florida y Paysandú, se da a casi 50 años de la última visita del máximo líder religioso de la Iglesia católica a nuestro país –fue Juan Pablo II, que visitó Uruguay en 1987 y 1988–, y ha ganado terreno en la agenda informativa a medida que se aproxima.
En ese sentido, el teólogo Pablo Bonavía, cura de la parroquia San Antonino del barrio de Jacinto Vera, brindó una entrevista con La mañana de la diaria, de la diaria Radio, en la que sostuvo que la visita de este fin de semana posiciona a Uruguay “en la geografía” de la institución. Sostuvo que el hecho de que León XIV arribe al país presenta “un desafío muy positivo” a la hora de cuestionar el cómo “en una sociedad plural, que no tiene la presencia predominante de una religión”, quienes profesan la fe cristiana pueden vivir con “coherencia”.
Consultado sobre la figura de León XIV, Bonavía se refirió a las “actitudes” y los “documentos” conformados por el sumo pontífice, y remarcó su “densidad” y “profundidad”. Manifestó que la encíclica titulada Magnífica Humanitas, –“Magnífica humanidad”, en español–, refiere a una serie de problemas contemporáneos como la guerra y el avance tecnológico, y subrayó que “ha sido muy oportuna y muy valiosa, incluso valorada como tal en ambientes no religiosos”.
También se detuvo en otra anterior y menos comentada, Dilexi te –“Te amé”–, que definió como un “manifiesto” que aborda el “vínculo que debe establecerse entre la sociedad, la Iglesia y los sectores excluidos de la sociedad”, y que, en su opinión, “recoge lo mejor de la vida y la reflexión latinoamericana” del papa, que fue obispo en Perú entre 2015 y 2023. “En vez de mirar al mundo de la pobreza como objeto de caridad o incluso de protección por parte del Estado, ve la pobreza como una fuente de aprendizaje”, destacó sobre el líder religioso.
Para Bonavía, esto resulta importante en el actual “tiempo histórico”, y requiere “una gran profundidad” para encarar “el desafío de buscar en forma plural todo lo que ayude al ser humano a encontrarse consigo mismo, cualquiera sea su afiliación religiosa, cualquiera sea la ideología desde la que parta”. Dijo que esto es “interesante también para Uruguay” y remarcó que el papa “se mueve en un nivel que es previo” a las ideologías políticas, algo que “es un punto básico” a la hora de “descubrir qué es lo que nos hace más humanos”.
Tras reconocer que el “discurso” y la “práctica” de la Iglesia católica “a veces no coinciden”, el párroco remarcó que León XIV “no pretende inventar una Iglesia nueva”, más allá de que la “novedad” a la que adhiere es “disruptiva”. Destacó así las reiteradas oportunidades en las que el documento “llama a los pobres maestros de humanidad”.
Empero, afirmó que las diferencias entre la teoría y la práctica no son únicas a la Iglesia, sino que “todos estamos colonizados mentalmente por un sistema” en el que reina una “mentalidad injusta que separa en vez de integrar en una reciprocidad”. “Lo que tenemos que ofrecer, ojalá que lo hagamos después de ver lo que tenemos para aprender, porque así no establecemos un vínculo que uno llamaría paternalista, que en realidad hace que la ayuda reproduzca el sistema en vez de cambiarlo”, sintetizó Bonavía.
Consultado al respecto momentos más tarde, sostuvo que la Iglesia “debe hacer política en el sentido amplio”, para “sentirse responsable del bien común”. Justificó dicha postura ante la necesidad de ser “solidario con la humanidad en la búsqueda permanente [...] de encontrar qué es lo que le permite crecer como seres humanos”.
La necesidad de “levantar la perdiz” ante los casos de abuso y reposicionarse en torno a la sexualidad
Según informaron diferentes medios, durante su gira, León XIV se reunirá con algunas personas sobrevivientes de abusos sexuales de parte de integrantes de la Iglesia. De todas formas, no parecería que ese vaya a ser el caso en Uruguay, ya que el arzobispo de Montevideo, Daniel Sturla, afirmó que por el momento se le entregará un documento elaborado por una víctima.
Bonavía dijo que, más allá de “las iniciativas concretas de este papa”, las cuales no conoce, sabe que “es muy sensible, sobre todo, en escuchar a quienes han sido víctimas”, y enmarcó las situaciones como un síntoma del “abuso de conciencia”. “Levantar la perdiz frente a lo que significa que haya habido abusos como los que hubo me parece que es como hacerse cargo de una transformación de los vínculos aun dentro de la Iglesia, que impliquen cualquier abuso de conciencia, aunque no haya abuso sexual”, caracterizó.
Por otra parte, y consultado al respecto, el sacerdote consideró que la institución debe reposicionarse en torno a temáticas vinculadas a la sexualidad de las personas, una cuestión que “lleva tiempo, no solamente en las personas, sino también en la sociedad”. En ese sentido, apuntó a la necesidad de tomar “la capacidad de empatizar” y “no usar lo sexual como una forma de imposición o de abuso” como “el centro de cualquier abordaje”. “Lo peor que podemos hacer es cerrarnos a la escucha recíproca”, aseveró.
