A dos meses y medio de su última visita y ante un escenario internacional de tensión en Medio Oriente por el conflicto entre Estados Unidos e Israel contra Irán, la diaria Radio volvió a recibir al asesor presidencial Álvaro Padrón.
Señaló que el telón de fondo está en “una estrategia de Estados Unidos en su etapa de declive de huir hacia adelante con una estrategia militar”, enmarcado en una transición en la que “el poder migra de Occidente a Oriente” rumbo a China. “Trump no es la causa de esta decadencia, es la consecuencia. Es el presidente que viene a acelerar ese proceso en donde Estados Unidos va perdiendo protagonismo en el mundo, y una de las demostraciones es que utiliza la guerra como una herramienta y el proteccionismo”, acotó.
El conflicto aparece porque la potencia “intenta demostrar que todavía tiene poder en el único ámbito en donde logra una hegemonía”. Agregó que, frente a la “brutal” asimetría de poder, Irán “pretende resistir” y “ampliar las repercusiones del conflicto más allá de su territorio” e involucrar a toda la región, con lo que Estados Unidos “va perdiendo aliados” como la erosionada relación con una Europa que se distancia de la iniciativa bélica.
“Tenemos varios problemas en esta guerra: no hay un objetivo claro y compartido, empieza a demorarse una solución y se escala a un nivel en donde se involucran ya no solo muchos países de la región, sino un tema tan sensible como la economía mundial”, indicó. En suma, mientras “más demore, más se le complica, sobre todo a los que lo iniciaron” –con un origen que se dio “de manera ilegal y sin respetar el derecho internacional”– y genera un efecto “búmeran” para la potencia norteamericana, ya que deberá enfrentar las elecciones internas en noviembre, “después de una promesa de no meterse en líos” y reflejar la imagen “de que venía a resolver los problemas”.
En enero, el presidente Yamandú Orsi se reunió con el Centro de Formación para la Integración Regional (Cefir) y solicitó que se elabore un documento con la base para generar consensos en política exterior. Padrón, secretario ejecutivo de esa institución, dijo que “el interés de Orsi en esa reunión fue escuchar” y que este miércoles, junto con el histórico dirigente blanco Alberto Volonté, se reunirán nuevamente para entregarle un documento que recopila y sistematiza esos aportes en “una especie de relatoría” sobre lo que ocurrió en la jornada, para que “tome la decisión de cómo continuar”. “La necesidad de ese diálogo plural y de que Uruguay muestre para adentro la capacidad de consensuar en la diversidad es imprescindible para [...] el rol que Uruguay quiere tener en la región”, valoró Padrón.
De cara a las elecciones en Brasil, dijo que “se pone en juego un equilibrio” y la diversidad en la región, además de que “vino para quedarse”, es un “activo y no un problema” por lo que “no podemos volver a tener escenarios de integración que no la contemplen”. “En ese marco tiene que haber ciertos equilibrios. Es clarísimo que en las últimas elecciones ha habido una tendencia hacia una lógica conservadora en varios países de América Latina y hay que tener cuidado de que eso no nos lleve a un escenario de una radicalización”, dijo. Con un eventual retorno del bolsonarismo “puede darse esa fractura” y estaríamos frente a “un rompimiento de equilibrio”.
El ataque en la cena en la que estaba Donald Trump y el mensaje de Yamandú Orsi
El domingo, un hombre disparó un arma cerca del salón del hotel Washington Hilton, donde Donald Trump estaba celebrando una cena con la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca, lo que ameritó una rápida evacuación y, a las 48 horas, un posteo en el que el presidente Yamandú Orsi se solidarizó.
Padrón dijo que no interactuó con Orsi para definir la publicación. Señaló que marca “dos características”: que Uruguay “tiene que manifestarse siempre con mucha claridad sobre este tipo de episodios y condenarlos” a los efectos de “generar equilibrios en las relaciones” y también que, en función de que el país asumió la presidencia de la Celac, estamos “representando algo más que Uruguay” y “cuando habla el presidente uruguayo, hoy está hablando la región”.
Valoró que el episodio “interactúa con el clima electoral” y Trump “lo está utilizando” desde un “lugar de víctima”. Sobre el posteo del presidente, sostuvo: “Cualquier decisión que uno tome en política internacional hoy va a tener efectos. Es imposible que en la coyuntura actual uno no termine teniendo que medir las consecuencias a favor y en contra en cualquier decisión que se tome”. Tanto el viaje a China como la participación en la IV Cumbre en Defensa de la Democracia de Barcelona “en otra época y en otro momento no hubieran casi merecido discusión”.
En esa última salida del territorio nacional, el máximo mandatario decidió no asistir a la Movilización Progresista Global. Para Padrón, el problema está en la “falta de profundidad en la discusión de fondo” y en “poner la política internacional en un debate muy menor”, vinculado al “cálculo electoral y la lógica cotidiana de cobrar y oponerse a todo”.
Padrón reiteró que Uruguay no fue invitado a la iniciativa de Estados Unidos denominada Escudo de las Américas. “Cuando haya una instancia en donde no haya exclusiones, Uruguay no tiene que tener ningún problema en participar. No importa quién convoque, lo que importa es que no haya exclusiones en una lógica que tiene que ver con el hemisferio”, consideró. La idea es “alcanzar los mayores consensos posibles”, y al país “le importa mucho la relación con Estados Unidos”, por lo que si hubiera una invitación a todos los países del continente “es un error creer que nuestro país y este gobierno en particular va a tener una actitud refractaria”.
Afirmó que lo anterior es una definición del gobierno uruguayo y señaló que es preciso “no caer en la trampa que nos plantean algunos de estar con unos o con otros”, sino “ser capaces de construir una dinámica en la que el mundo pueda relacionarse con todas y con todos”. Dijo que China también genera presión “con mucho más diplomacia” al negociar aspectos comerciales y puntualizó que “no hay buenos y malos en un sentido absoluto”, además de que los países “no son solamente sus gobiernos”. “Si no hay exclusiones, nuestro país tiene que estar en todas las mesas posibles”, sintetizó.
“Construir región es una definición estratégica de este gobierno”
Además de la Celac, Uruguay preside el G77+China, el Consenso de Brasilia y, a partir de julio, presidirá el Mercosur. En primer lugar, Padrón señaló que el país encabeza esos ámbitos porque “hay una necesidad de encontrar interlocutores que sean confiables para todos”. Por otro lado, para que eso ocurra es necesario “demostrar capacidad hacia adentro”, y “Uruguay la tiene históricamente”: “No es patrimonio de un solo gobierno y tampoco lo que estamos resolviendo ahora va a ocurrir solo en este período”.
En ese marco, afirmó que “construir región es una definición estratégica de este gobierno”: “Uruguay siempre fue un promotor del multilateralismo y de la defensa de las Naciones Unidas aun en su necesidad de reforma, pero hoy la prioridad es la región, porque si nosotros no tenemos región no vamos a poder pesar en este caos internacional que está instalado”, sopesó. Para Padrón, ese desorden global tiene la ventaja de que es posible “reformular las reglas de juego a nivel internacional”.
“Lo primero” , dijo Padrón, “es confirmar que hay un agotamiento de un sistema y su capacidad de responder a estos problemas”, entre los que no solamente listó la guerra, sino la sustentabilidad ambiental, las migraciones humanas y la desigualdad social: “Si hay problemas que ya no podemos resolver solo a escala nacional, lo que tenemos que preguntarnos es si el sistema que se armó, particularmente después de la Segunda Guerra Mundial, está dando cuenta de esa capacidad y, como no está logrando eso, está bien plantearse su reforma”, afirmó.
Señaló que no hay que pensar que lo anterior se resuelve “recuperando la dinámica del sistema tal como estaba”, pero tampoco quiere decir “que esté bien que algunos le pasen por encima al sistema actual”. En esa tensión, América Latina y el Sur Global “tienen que reivindicar un nuevo esquema” y para eso se necesita “un mínimo de unidad”, ya que “construir región” es “ser conscientes de que cada uno solo, los que venimos perdiendo en ese orden internacional, no vamos a poder transformarlo”: “No podemos tener nostalgia y decir que lo que tiene que volver es el orden que está muriendo y que se encargó el propio Estados Unidos de terminar de liquidar, a pesar de que siempre funcionó para sus intereses”, indicó.