La semana pasada, el Instituto Nacional de Estadística (INE) publicó tres datos sobre la pobreza y la desigualdad en Uruguay, correspondientes a 2025: la pobreza por el método de ingreso, que afectó al 16,6% de las personas; la pobreza multidimensional, que se ubicó en 18,7%, y el coeficiente de Gini, que varía entre 0 y 1 –indicando un mayor nivel de desigualdad cuanto más cercano a 1 se encuentre– y que el año pasado se situó en 0,404.
Con estos y otros datos, el Instituto Cuesta Duarte del PIT-CNT elaboró un informe, que fue divulgado en las últimas horas. Allí se señala que la pobreza por el método de ingreso disminuyó de 17,3% a 16,6% entre 2024 y 2025, y se apunta que dicha caída de 0,7 puntos porcentuales se encuentra dentro del margen de error. La diferencia, se sostiene, “es pequeña y no permite afirmar con certeza que exista una mejora”. Actualmente hay alrededor de 578.600 personas por debajo de la línea de pobreza.
En cuanto a las franjas etarias, en el documento se puntualiza que “la pobreza monetaria afecta en mayor medida a los más jóvenes”, ya que “casi el 40% de las personas pobres tiene menos de 18 años”. Se agrega que, “a medida que aumenta la edad, disminuye la proporción de personas pobres”.
Con respecto al territorio, los departamentos más afectados por la pobreza son Artigas, Rivera y Cerro Largo. Los menos afectados son San José, Colonia, Flores y Maldonado. El instituto de la central sindical añade que “los departamentos con mayores niveles de pobreza del país son también los que tienen mayores niveles de precariedad laboral”.
En materia de desigualdad, en el informe se indica que “una medida sencilla para analizar la distribución de los ingresos en la población es la comparación (o ratio) entre deciles”, en los cuales se ordena –en un total de diez deciles– a las personas según su nivel de ingresos. De acuerdo con este criterio, en 2025 “el ingreso medio del decil diez [de mayores ingresos] fue 12,4 veces mayor al del decil uno”.
Al analizar el dato que arrojó el coeficiente de Gini, el Cuesta Duarte señala que, “en comparación con el año anterior, las diferencias son pequeñas y no permiten afirmar que estos indicadores hayan cambiado”.
Con relación al tercer dato publicado por el INE, la pobreza multidimensional, que mide las privaciones de las personas en cinco dimensiones (educación, condiciones habitacionales, servicios básicos del hogar, protección social y empleo), se apunta que hubo una reducción de 19,9% a 18,7% entre 2024 y 2025.
A modo de síntesis, el Cuesta Duarte señala que “lo que se viene observando en los últimos años es una importante gradualidad en el movimiento de estos indicadores de desigualdad y pobreza, por lo que las variaciones de un año a otro suelen ser acotadas y deben interpretarse con cautela”.
Asimismo, advierte que, “sin recursos suficientes para poder desplegar” políticas públicas que permitan una mayor reducción de la pobreza, es probable que los efectos registrados “sean marginales” y el avance hacia un objetivo “a priori compartido por todos los sectores políticos, como es el de la reducción de la pobreza y, en particular, la que abarca a los hogares con niñas, niños y adolescentes, continúe siendo tan gradual que se torne imperceptible”.