Ya finalizado el Diálogo Social sobre protección y seguridad social, así como los denominados Encuentros por Seguridad, el gobierno está embarcado en un nuevo ámbito de intercambio: la elaboración de una Estrategia Nacional de Desarrollo. El espacio, que fue lanzado a mediados de abril, está siendo coordinado por la Oficina de Planeamiento y Presupuesto y la Agencia Nacional de Desarrollo. Este miércoles, en el edificio anexo de la Torre Ejecutiva, se realizó el primer seminario temático, enfocado en la competitividad, la transformación y la inserción internacional de Uruguay.
Allí, antes de las exposiciones de los expertos en la materia, el secretario de Presidencia, Alejandro Sánchez, llamó a analizar la situación uruguaya en el marco de “un mundo que ha cambiado en muchas cosas”, producto de “un proceso de transformación digital que muchos lo llaman disruptivo”. “Hoy estamos en un proceso que tiene una velocidad que asusta”, resaltó.
De todos modos, afirmó que “a lo que nos enfrentamos los uruguayos es a una pregunta que no tiene un carácter tecnológico”, ni tampoco económico, sino político. Se trata, sostuvo, de si “estamos dispuestos solo a balconear qué es lo que está pasando en el mundo o si tomamos la decisión política de asumir que debemos ser participes de este proceso”, para de este modo aprovechar los cambios que se están desarrollando en pos de “más bienestar, más crecimiento económico y mejor distribución”. “Para un gobierno de izquierda esto es central, porque la pregunta es de carácter político: ¿de qué manera y cómo queremos ubicar a la sociedad uruguaya en las próximas décadas?”, insistió.
Sánchez dijo que el debate en torno a la Estrategia Nacional de Desarrollo “tiene que incorporar cómo le agregamos conocimiento, valor y trabajo nacional a lo que producimos”. Señaló que, si bien “nuestra matriz esencialmente es un país agroexportador”, igualmente “tiene que tener un debate más amplio en términos de qué vamos a hacer con esas transformaciones que están allí”. “No vamos a cambiar la matriz esencialmente estructural del Uruguay, [porque] no vamos a dejar de ser un país agroexportador, [pero] tenemos que ser un país agrointeligente”, manifestó.
Sostuvo que en el último tiempo Uruguay no retrocedió, sino que otros países “avanzaron mucho más rápido”. “El problema es que no nos hemos puestos en el escenario de darle la velocidad y el dinamismo que requiere el desafío que tenemos hoy”, agregó.
“Tenemos cerca de un 1,5 del PIB en el sistema financiero, cuando debería estar en el sistema productivo”
En otro pasaje de su intervención, el secretario de Presidencia volvió a referirse a las empresas públicas. Afirmó que “pensar solo en exportaciones, sin pensar en que necesitamos empresas que se internacionalicen, es un grave error”. “Nosotros necesitamos empresas, tanto del sector público como del sector privado, que se internacionalicen, que hagan negocios en el exterior, que incorporen nuevos mercados a sus ejes productivos y que generen condiciones para competir en un escenario global”, manifestó.
Si bien puntualizó que no se trata de emular “lo que planteó Brasil, que es un gran gigante, con su transnacionalización de empresas públicas o privadas”, consideró que “el Uruguay necesita tener una mirada de esta naturaleza”.
Semanas atrás, en entrevista con la diaria Radio, Sánchez había planteado la posibilidad de que las empresas estatales canalizaran una parte del ahorro privado en Uruguay mediante la participación en proyectos de inversión. Este miércoles, señaló que el país ha “descuidado” la evaluación de “nuevos instrumentos para canalizar el ahorro nacional hacia el financiamiento del desarrollo soberano del país”.
Mencionó que actualmente el sistema bancario uruguayo tiene “la mitad del PBI”, esto es, 48.000 millones de dólares, que “están depositados en las cuentas del sistema bancario nacional, tanto público como privado, y de los cuales solo un tercio está puesto a plazo y el resto está a la vista”. Y a esto se suma que los residentes uruguayos tienen “más de 80.000 millones de dólares colocados en el exterior”, agregó.
“Evidentemente estamos hablando de que, en capacidades potenciales de ahorro nacional, tenemos cerca de un punto y medio del PIB puesto en el sistema financiero, cuando debería estar puesto en el sistema productivo”, afirmó Sánchez. “Deberíamos ver de qué manera construimos nuevos y mejores instrumentos para que ese ahorro y esas capacidades que tenemos hoy de financiamiento puedan consolidar una estrategia nacional de desarrollo”, añadió.
