El viernes, en la rambla del Parque Rodó, una balacera dejó como saldo cinco personas heridas de bala –entre ellas, un adolescente de 14 años– y un niño de 12 asesinado. Tras el episodio, el conteo que realiza la Plataforma de Infancias y Adolescencias (PIAS) ascendió a 13 niños y adolescentes asesinados y 27 heridos de bala en lo que va del año. La socióloga Paula Baleato, integrante del colectivo, dijo a Panorama informativo de la diaria Radio que la problemática debe abordarse pensando en “un antes, un durante y un después”.
El primer elemento se asocia a “cómo hacemos, como sociedad y como Estado, para prevenir todo este tipo de situaciones”, mientras que el “durante” se vincula a “qué pasa cuando se generan los operativos policiales” y “cómo se puede tener específicamente en cuenta la situación de los niños y los adolescentes”. Finalmente, el último punto refiere a “qué pasó en el centro educativo donde iba este niño que fue asesinado, qué pasó con sus hermanos, si los tenía, con sus familiares y con sus amigos del barrio”, enumeró.
Sobre este último punto, dijo que actualmente “no pasa nada” de forma coordinada desde el Estado tras una balacera más allá de “situaciones aisladas”, y que “capaz que en los centros educativos, según la magnitud de la situación, se da un abordaje específico con el equipo psicosocial de Escuelas Disfrutables”, un programa de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP). En ese sentido, remarcó que no existe un “protocolo específico de actuación” y exhortó a elaborar “una hoja de ruta que sea común a todos los organismos y que sea coherente entre los distintos organismos para el día después de una balacera”.
Además, dijo que en lo que respecta a la cifra de heridos no tienen claro “si murieron o si viven, y en qué condiciones funcionales quedaron, además de los temas de salud mental”. “Hoy tenemos barrios en Montevideo, y en realidad en otras partes también del país, donde hay niños que se están criando en un contexto de guerra” y saben “distinguir un sonido de balas”, así como en algunos centros educativos de primera infancia, como CAIF, existen “salas para ir a protegerse en el caso de que haya balaceras durante el día”, lamentó.
En el eje de las propuestas y recomendaciones, Baleato señaló que “no todas tienen que ver con la represión”, sino que apuntan a la “mejora del equipamiento urbano” o “políticas culturales”. “Nosotros, como sociedad, estamos con dificultades para generar alternativas o propuestas que puedan competir de algún modo con esto que ofrece la economía ilegal y el tema del narcotráfico”, ya que, además de un ingreso económico, proporciona “reconocimiento social” en “contextos en donde se genera mucha exclusión y expulsión”, explicó.
La entrevistada contó que desde el colectivo no identifican un momento que represente un hito en tanto el recrudecimiento de la violencia, pero indicó que la pandemia fue “un momento fuerte a nivel social de retraimiento y de reclusión”, al tiempo que se trata de “fenómenos que son globales”. A su vez, advirtió que el país está “corriéndola de atrás con políticas que no están dando en el clavo” y “con instituciones que no se están pudiendo renovar”, entre las que mencionó la ANEP, el Instituto del Niño y Adolescente del Uruguay (INAU), el Ministerio de Desarrollo Social (Mides) y el Ministerio de Educación y Cultura (MEC), donde identificó la “necesidad de reformas estructurales”.
Militarización o “toque de queda”: la solución no es “agregarle violencia a la violencia”
También el viernes, la Policía desplegó el primer vehículo blindado RPZ Cóndor del Ejército para patrullar en la zona oeste de Montevideo. Baleato criticó las medidas de “militarización de barrios o de toque de queda” que han propuesto algunos dirigentes de la oposición y señaló que implican “agregarle violencia a la violencia que ya existe”. “No va por la guerra a la delincuencia, como no fue ni va por la guerra a las drogas. Son respuestas que generan mucha más violencia y que instalan violencia”, reflexionó.
Aunque consideró que sí se necesita “pacificar ciertas zonas”, precisó que la preocupación de PIAS es que “esa pacificación no se lleve puestos todos los derechos humanos de todo el mundo ni las libertades, el derecho al juego, el derecho a la libre circulación de las personas y en particular, de niños, niñas y adolescentes”.
Allanamientos nocturnos: “Nos quedan muchas dudas de la protección específica” de las infancias
Desde el sector blanco Alianza País –liderado por el senador y exministro de Defensa Nacional, Javier García– se insistió en discutir la implementación de los allanamientos nocturnos. Al respecto, Baleato dijo que “la perspectiva de cómo protegemos en un allanamiento a los niños y a los adolescentes tiene que estar arriba de la mesa” y, aunque las infancias se señalan como un elemento prioritario desde el sistema político, llamó a “profundizar esa prioridad para ver después cómo se expresa específicamente en el día a día”.
“Nos quedan muchas dudas a nosotros de la protección específica hacia niñas, niños y adolescentes, que es fundamental que haya, por ejemplo, personal capacitado para el tratamiento”, señaló sobre los allanamientos y recordó la situación de uno “que no fue nocturno, que fue diurno, y terminó en el asesinato de un adolescente el mes pasado”.
