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Política Sociedad
Yamandú Orsi durante su discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, el 24 de setiembre, en la sede de la ONU, en Nueva York. · Foto: Presidencia de Uruguay

Yamandú Orsi durante su discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, el 24 de setiembre, en la sede de la ONU, en Nueva York.

Foto: Presidencia de Uruguay

Lo que dejó el discurso de Orsi: molestia en la oposición por mención a Cuba y un “fuerte impacto” diplomático, según el gobierno

Para Alberto Volonté, no se debe “achicar” el discurso a la referencia al bloqueo sobre Cuba; Andrés Ojeda consideró que estuvo mucho “más presionado por una barra dura del Frente Amplio que por la realidad de Uruguay”

Hace más o menos 20 días, a partir de la sugerencia del senador y secretario general del Partido Colorado, Andrés Ojeda, y tras algunos traspiés, el presidente de la República se reunió con los líderes políticos de todos los partidos con representación parlamentaria –excepto Identidad Soberana– de cara a su participación en la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). De esos encuentros, se llevó algunas recomendaciones, que declararon los propios dirigentes. El presidente del directorio del Partido Nacional (PN), Álvaro Delgado, le transmitió que “sería muy importante” que “pidiera una reapertura democrática en Cuba, que exigiera o reclamara elecciones libres y con garantías en Nicaragua”, al igual que “un cronograma de apertura electoral en Venezuela”. El líder del Partido Independiente, Pablo Mieres, planteó que “el juego de Uruguay tiene que ser apostando a una integración regional y continental”. Ojeda, además de sugerirle participar en algunas actividades –a las que Orsi asistió–, le entregó un documento con varios planteos sobre el posicionamiento internacional de Uruguay, entre ellos, que reafirme “su compromiso con la democracia, los derechos humanos y las elecciones libres”, particularmente con “la realización cuanto antes” de una en Venezuela. Por último, el presidente del Frente Amplio (FA), Fernando Pereira, le hizo llegar una “preocupación particular” de la fuerza política de gobierno en torno al “bloqueo absurdo” sobre Cuba, según dijo a la diaria en ese momento. “Sería una buena oportunidad de solidarizarnos con el pueblo cubano, que es parte de una historia rica que tiene Uruguay”, afirmó Pereira. En su discurso del jueves, Orsi acató esta última sugerencia, lo que despertó “sorpresa” y “decepción” en los líderes de la oposición.

En 2025, en torno al primer discurso del presidente en la ONU, la polémica giró sobre su abordaje del conflicto en la Franja de Gaza y cómo no mencionó directamente a Israel ni utilizó la palabra genocidio para describir sus acciones contra la población palestina. Este año, Orsi no hizo referencia explícita a esa situación, pero sí al “dolor que implica un estado de guerra interminable” y a cómo estas “continúan destruyendo vidas, comunidades y esperanza”. De hecho, solo se refirió con especificidad a la situación de Cuba –que no estuvo presente en su discurso del año pasado–, cuando llamó a no “ser indiferentes” ante “el sufrimiento que provoca un férreo bloqueo económico como el que sufre el pueblo cubano”.

Por lo demás, hubo varios ejes compartidos entre los discursos, como la presentación de Uruguay como “un país que ha procurado resolver sus diferencias mediante las instituciones, mediante el diálogo y mediante la búsqueda de acuerdos”. También hubo matices: mientras que el año pasado resaltó el valor del multilateralismo sin hacer valoraciones sobre su estado, en esta oportunidad afirmó que se necesitan “instituciones multilaterales más eficaces, más representativas, más cerca de las personas y capaces de responder a los desafíos de nuestro tiempo”. Asimismo, planteó que la ONU “debe inexorablemente evolucionar al ritmo de los cambios geopolíticos que vertiginosamente se suceden”.

Una fuente de cancillería valoró el discurso del presidente como “de muy alto vuelo” y aseguró que “tuvo muy fuerte impacto” diplomático. Señaló que si se analiza cada una de las frases, “todas tienen una dirección precisa”. Sobre la referencia a Cuba, sostuvo que, si bien se “le puso nombre y apellido”, la mención no surgió por el planteo del FA, sino que fue algo que el presidente “estaba madurando”. A su vez, destacó que el discurso fue “muy limpio”, en el sentido de que evitó referirse a la coyuntura interna y, en cambio, buscó representar a Uruguay a través de sus valores.

Para Ojeda, la referencia a Cuba fue “un error estratégico enorme”

“Tenés 15 minutos para hablarle al mundo y hablás de la dictadura cubana; lo veo inentendible”, dijo Ojeda a la diaria. El senador colorado aseguró que le sorprendió la referencia de Orsi, ya que, según considera, entre “las primeras mil prioridades del Uruguay y de los uruguayos no está el bloqueo a Cuba”. “Salir a defender la dictadura cubana, en este marco, como centro del discurso, es un error estratégico enorme”, sostuvo. Para Ojeda, fue un discurso con “mucho más de pasado que de futuro” y “más presionado por una barra dura del FA que por la realidad de Uruguay”. En una línea similar, en diálogo con la diaria, Mieres se refirió al tema como “una vieja consigna de los años 60” y cuestionó que Orsi no hiciera “ni una referencia al reclamo de democracia en Cuba”, como tampoco a la situación de Nicaragua o de Venezuela.

“Ayer Nicaragua y Venezuela no aparecieron, y de Cuba eligió hablar del bloqueo”, sostuvo Delgado en X. El nacionalista cuestionó que “si se llama a todos los partidos para escuchar, no puede ser simplemente para pedir opiniones y después terminar diciendo lo mismo que ya decía su partido”. “Al final hubo mucho mensaje para la interna y muy poca política de Estado”, afirmó.

Ojeda consideró que “las reuniones son reuniones” y no pretendía “decirle lo que tiene que hacer” al presidente. No obstante, lamentó que “las sugerencias no hayan permeado más”, pero “no puedo supeditar reunirme a que haga todo lo que yo le digo”. Mieres recordó que las reuniones con los dirigentes fueron “para definir su discurso en Naciones Unidas”. Si bien “nadie dijo que el presidente iba a decir lo que nosotros queríamos”, consideró que “no registró cosas fundamentales que había que registrar”.

Ojeda consideró que el presidente “perdió la oportunidad de hacer otro tipo de discurso mucho más útil para el Uruguay del futuro”. Puntualizó que la centralidad debería ser resaltar los mejores activos de Uruguay para conseguir inversiones: nuestra estabilidad democrática y nuestra estabilidad política y económica”.

Volonté: “Lo que escucha el mundo” es “el concepto de paz y estabilidad que vive Uruguay”

En diálogo con la diaria, el presidente del Centro de Formación para la Integración Regional, el nacionalista Alberto Volonté, definió el discurso de Orsi como “luminoso”, que adquirió “un valor mucho más importante que los rutinarios discursos de las asambleas anuales”. A diferencia de los mensajes de otros mandatarios, resaltó que el discurso del presidente fue un “remanso” y expresó “el estado que vive la nación uruguaya, que es un clima de entendimiento, de paz, de concordia”. “No podía inventar una arcadia si no la había”, dijo Volonté.

El histórico dirigente del PN consideró que sería “achicar un discurso” entrar “en el detalle” de “cuando, al pasar, se hacen referencias”. “Yo creo que ese es el espíritu crítico que no debe imperar. Lo que hay que mirar es el discurso del presidente en su debido contexto”, señaló. Sostuvo que “la referencia a Cuba corre por cuenta de él” y, si bien considera que ese país vive “una terrible dictadura”, afirmó: “Yo no miro el discurso de mi presidente, porque es presidente de todos los uruguayos. Lo que rescata, lo que escucha el mundo, no fue tanto su referencia a Cuba, sino el concepto de paz y estabilidad que vive Uruguay”.

En cuanto a la agenda de Orsi en Nueva York, Volonté señaló que fue la de “un presidente de la República, que, a su vez, es requerido por instituciones, organizaciones públicas y privadas”. Destacó que tuvo “una altura y una grandeza muy especial, porque no tuvo entrevistas con base en ideologías ni tendencias”, sino que se reunió con presidentes alejados ideológicamente.

La semana de Orsi en Nueva York comenzó con una reunión con el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva –cuyos resultados generaron cuestionamientos en la oposición–, pero también tuvo encuentros con Santiago Peña (Paraguay), Rodrigo Paz (Bolivia) y la participación en la iniciativa sobre seguridad y combate al crimen organizado del presidente chileno José Antonio Kast. A nivel de privados, el presidente se reunió con un ejecutivo de Google y el CEO de la empresa y “nación digital” Praxis, que prevé instalarse dentro del proyecto inmobiliario +Colonia.

“El presidente de Uruguay va a buscar cuáles son los beneficios para su país. Y creo que lo está logrando, porque esas entrevistas no son meramente protocolares. Basta ver con quién las tuvo para ver que todas pueden abrir puertas para futuros beneficios”, señaló.

Carlos Luján: “El país ha sido contrario al bloqueo”

Entrevistado en la diaria Radio, el politólogo Carlos Luján consideró que la mención a Cuba no expone al gobierno a tensiones con Estados Unidos, sino que “lo que acota es que hay una preocupación en términos de la región”. También puntualizó en la diferencia que hizo Orsi entre el gobierno cubano y su pueblo, ya que se refirió específicamente al “sufrimiento” del “pueblo cubano”. El politólogo recordó que “el país ha sido contrario al bloqueo y así ha votado Naciones Unidas, con gobiernos de derecha y con gobiernos de izquierda”.

A su vez, consideró que el planteo del presidente parece dirigirse “más a los demócratas que a los republicanos, porque si hoy uno tuviera que hablarle a [Donald] Trump y a Marco Rubio, lo que pediría es que no haya una invasión en Cuba”. “En vez de intentar militarmente cambiar el régimen en Cuba, hay un camino pos Trump, que es el de levantar el bloqueo, el generar la participación de países latinoamericanos apoyando un proceso de transición democrática en Cuba”, acotó.

Asimismo, Luján analizó que la referencia vino “más de la conducción política que del propio servicio exterior”.