Nacional
Rompió el silencio un aplauso. La mayoría de los que estaban ahí no se conocían, pero compartían el dolor, la indignación y la impotencia. Quizá, eso fue suficiente para compartir además el compás: un tiempo de aplauso y uno de silencio. Aplausos con intención, desde el suelo, desde arriba, con conciencia y sin ella. “Tocan a una”, gritó una de ellas; “tocan a todas”, respondió el resto.