Nacional
Esta noche no hay luna y todo está más bien oscuro, y la calle Mariano Estape es testigo o víctima, límite, del tiempo: el proyecto urbano es derruir sus casas pobres y practicar los famosos realojos. A unas cuadras y hacia la derecha, el hipódromo; hacia la izquierda y sobre la calle Centenario, la parte paqueta, de viejísima elegancia; detrás, un mundo de pobreza, delito o estigma.
-
18 de septiembre de 2014