Sociedad
“Agarrá todo que nos vamos”, dijo Heber desde la puerta. Con el tono intentó ser contundente pero no alarmante. Se la veía venir. Unas horas alcanzaban todavía, el domingo al mediodía, cuando el río Olimar se arrimaba cada vez más a la casa. No pedía permiso pero aún no lo invadía todo. Flavia Altez, de 30 años, la hija mayor de los cinco que tiene Heber, entendió el mensaje. Agarró bolsas grandes de supermercado, destendió las camas de sus hijos.
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20 de septiembre de 2013