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Foto: Mara Quintero

¿Estado pesado? La evolución del empleo público en Uruguay y su participación en el mercado de trabajo

Aunque el Estado registró un récord de 305.097 contratos al cierre de 2025, la proporción de trabajadores estatales sobre el total de ocupados cayó al 15,7%, el nivel más bajo de los últimos cinco años.

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El empleo público en Uruguay alcanzó en 2025 su mayor volumen histórico. Según el último informe de vínculos laborales de la Oficina Nacional del Servicio Civil, el Estado contabilizó 305.097 contratos al cierre del año, período en el que se registraron 52.669 altas y 48.343 bajas. Si se incluyen los vínculos “no públicos”, la cifra asciende a 318.269.

Sobre esto, el economista Ignacio Munyo advirtió, a través de una publicación de X, que el año pasado se registró el mayor aumento de funcionarios desde 2014, año en que se crearon 12.000 nuevos contratos. Asimismo, señaló que en los países de la OCDE, cada servidor público atiende a un promedio de 20 personas, mientras que en Uruguay esa cifra desciende a menos de 12. La viralización del posteo inició un debate en redes sobre la cantidad de empleados públicos y su peso relativo respecto del total de ocupados.

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Sin embargo, ese crecimiento no implicó una mayor presencia del sector público en el mercado de trabajo. Por el contrario, la participación de los trabajadores estatales sobre el total de personas ocupadas continuó descendiendo por quinto año consecutivo hasta ubicarse en 15,7%.

El informe también advierte que la cantidad de contratos no equivale al número de personas empleadas por el Estado, ya que un mismo trabajador puede desempeñarse bajo más de un vínculo laboral, una situación frecuente en la educación y la salud. Al considerar esa diferencia, el total de personas que tenía vínculo laboral con dependencias públicas al cierre de 2025 fue de 275.898.

Esta diferencia es más marcada en la Administración Nacional de Educación Pública, en donde 67.248 personas tienen 97.079 vínculos; en la Administración de Servicios de Salud del Estado, con 28.704 personas y 30.612 vínculos; y en la Universidad de la República, con 18.554 personas y 19.795 vínculos.

Además, en los últimos 15 años el empleo público ha visto reducida su brecha de género. En 2010, el 52% de los trabajadores eran hombres y un 48% eran mujeres. No obstante, en los años siguientes la participación de mujeres en la fuerza laboral del Estado fue en aumento, y para el cierre de 2025 representó el 57,643%, mientras que los hombres fueron un 42,326% y las personas trans un 0,031%.

Asimismo, la totalidad del incremento de vínculos laborales con el Estado se explica por un mayor aumento en las áreas de educación, cultura y deporte; seguridad y salud pública. En los últimos 20 años, el área de salud extendió su plantilla en un 144%, explicado en buena medida por la regularización de contratos de servicios tercerizados. Los vínculos laborales relacionados con las áreas de educación y seguridad se incrementaron 70% y 25%, respectivamente, en igual período.

La incidencia del empleo público presenta importantes diferencias territoriales, ya que en departamentos del centro y el noreste del país el Estado tiene un peso considerablemente mayor sobre el mercado laboral que en el área metropolitana. Treinta y Tres encabeza el ranking nacional: alrededor del 26% de las personas ocupadas trabaja para algún organismo público. Lo siguen Río Negro (22,9%) y Durazno (22,6%), todos muy por encima del promedio nacional.

En el extremo opuesto aparecen los departamentos de Canelones, que registra la menor proporción de empleo estatal, con cerca del 10% de los ocupados, seguido por Maldonado (12,5%) y San José (14%).

El peso del empleo público en el mercado laboral

Si bien la cantidad de trabajadores estatales fue en aumento, la relación respecto del total de la fuerza laboral tuvo una tendencia a la baja en el último quinquenio. Mientras que en 2020 el empleo estatal se ubicaba en 17,4% del total de los ocupados, esa cifra se redujo año a año hasta llegar al 15,7%.

Este comportamiento coincide con la recuperación sostenida del empleo observada por el Instituto Nacional de Estadística tras la pandemia, que pasó de 1.565.000 puestos de trabajo en 2020 a 1.745.000 al cierre de 2025, un incremento de 180.000 ocupados más. A medida que aumentó la cantidad de personas ocupadas en el conjunto de la economía, el empleo estatal pasó a representar una porción menor del mercado laboral, pese a seguir creciendo en términos absolutos.

Esto es inferior al promedio del peso del empleo público en países de la OCDE que, según el último dato disponible correspondiente a 2023, representó el 18,41% del total. El peso del empleo estatal en la economía de Uruguay se ubicó muy por detrás de países como Noruega (30%), Suecia (28,1%), Francia (20,7%), Canadá (20,1%) y Reino Unido (17,1); y en niveles similares a los de Australia (15,6%), Grecia (15,5%) y España (15,2%). No obstante, cabe tener en cuenta que mientras que en Uruguay la tasa de empleo oscila en el entorno del 60%, el promedio en los países de la OCDE es de 70%, lo que implica un “mayor peso” estatal sobre los trabajadores privados.

Por otra parte, en lo que respecta a América Latina, según datos de 2022, Uruguay se posicionó en los primeros lugares del ranking, solo por detrás de Trinidad y Tobago (22,9%), Argentina (19,3%) y Panamá (16,3%), y estuvo por encima del promedio de la región, de 11,7%. El otro extremo de la tabla fue ocupado por Colombia (4,2%), Guatemala (6,1%) y Ecuador (7%).

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