El desafío superior es la deslegitimación de la cultura propia del barra, la invalidación de sus presupuestos y valores socioculturales, individuales y colectivos.
¿Existen riesgos de erosionar nuestro sistema político? ¿Podemos erosionar nuestra democracia? El esencialismo pone a descubierto una excesiva confianza en nosotros mismos.
El oficialismo se muestra muy satisfecho y orgulloso de que el Estado haya gastado menos en medio de una grave crisis, y tiene la intención de achicar aún más en el próximo ejercicio.
Los gobiernos del FA desmantelaron los beneficios fiscales a la forestación, dejando pocas excepciones. Y lo hicieron contra viento y marea, incluso con la oposición de los principales partidos que hoy integran la coalición de gobierno.
El acuerdo es nulo –carece de efectos jurídicos– porque quien firmó y se obligó no tenía legitimación para obligar al Estado uruguayo, y menos aún por la razón invocada.
El “acuerdo” con Katoen Natie es mucho más que una simple privatización o concesión a un privado. Es lisa y llanamente una entrega de soberanía a una multinacional.
No se está atentando “contra el respeto a los Poderes del Estado” cuando a través de la firma se habilita el recurso de referéndum, se está ejerciendo un derecho constitucional.
Los discursos de Biden y Francisco convocan a mirar el mundo del trabajo desde una perspectiva amplia, rescatando la función de los sindicatos, criticando los encares economicistas y las éticas individualistas.
La ley de urgente consideración, así como la ley de Presupuesto de 2020 proponen modificaciones contrarias al propio espíritu de la ley de ordenamiento territorial