La posibilidad de sacar a un presidente que no les sirve, que ha demostrado que defiende sus propuestas basado en informes técnicos y científicos, es muy tentadora.
Un abuelo que necesita ayuda para vestirse no puede ir a marchar, un jubilado que necesita ayuda de su núcleo familiar para subsistir no puede golpear puertas de legisladores. Y, así las cosas, el problema no hace ruido.
Entre las recomendaciones se señala que puede ser necesario poner un límite de edad para ingresar a cuidados intensivos. El objetivo es reservar recursos escasos para aquellos que tienen más probabilidad de supervivencia.
Lejos de verse a la organización sindical como un advenedizo, o como un adversario oportunista imbuido de un sentido de “lucha de clases”, lo esencial es que se trata de un interlocutor que reclama un diálogo constructivo.
Lo que sí constituye un grave error es la decisión del señor presidente de caminar solo. El gobierno se encerró en sí mismo. No sale, ni da ninguna señal de salir, de los límites de su “coalición multicolor”.