Nacional
Navegar sin naufragar (I)
Internet es una maravilla porque democratiza la información, y es un desastre por lo mismo. Hasta ahora, al leer los titulares sobre un mismo hecho político en dos diarios, uno podía extraer conclusiones a partir de los antecedentes que uno manejara sobre ambos; es divertido el ejercicio de comparar. Hoy cualquier cosa circula en las redes sociales y resulta mucho más difícil someterla a juicio alguno; es más fácil saber qué son La República y El País (o la diaria) que la cadena Antares, el analista Mustafá Jerozolimski o la Universidad Aristotélica de Sidney, Arizona.