Deporte
Mírenlas
Son gurisas, juegan, disfrutan, lloran, gritan, bailan entre partido y partido. Eso sí, hasta ahora no observé conductas antideportivas, peleas, esas pequeñas riñas que generalmente en el fútbol masculino se dan seguido. Nuestras representantes, de cara, son las más niñas de todas, en la cancha un corazón enorme, a pesar de falencias futbolísticas y físicas. Igualmente, ver a Carito Birizamberri gambetear o a Stephanie Lacoste sacar todo, ilusiona y da motivos para seguir laburando por un fútbol femenino que cada vez crece más en este país. Si los fundamentos se empiezan a trabajar desde niñas, es mucho más fácil que las futbolistas lleguen a esta categoría con un potencial para poder competir.