Semanas después de la presentación de los datos del monitor educativo de Secundaria, este miércoles fue el turno de UTU, que hizo públicos los principales indicadores de sus propuestas de educación media y terciaria en 2025. El monitor de la educación técnico profesional muestra tendencias similares a las de Secundaria, ya que en 2025 se registró un aumento del egreso de bachillerato, que también registró su máximo desde que hay mediciones. Al mismo tiempo, se observó una mejora de los números de asistencia a clase, una de las prioridades que se trazaron las actuales autoridades de la educación.
A nivel de egreso de la educación media superior, el monitor muestra que en 2025 alcanzó el 62,9% en bachillerato, lo que representa un aumento de 4,5% respecto a 2024. Por su parte, se redujo la “brecha” entre el egreso del bachillerato tecnológico (64,2%) y el del técnico profesional (63,3%), con una diferencia de 0,9% entre ambos.
En el caso del ciclo básico, el egreso de ese tramo cayó un punto porcentual respecto a 2024 y se ubicó en 62,2%. Si se analizan los planes a los que acude la mayor cantidad de estudiantes, en la Educación Básica Integrada (EBI) el egreso cayó cuatro puntos porcentuales respecto a 2024, mientras que Formación Profesional Básica (FPB) se mantiene en el entorno del 58%.
En cuanto a la tasa de aprobación de los grados, en las propuestas de ciclo básico se ubicó en 81,2%, lo que, con un pico de 83% en 2020 –cuando se flexibilizaron los requisitos de aprobación–, muestra “una tendencia de crecimiento acumulado de aproximadamente 20 puntos porcentuales” desde que existen mediciones, en 2008. En relación con 2024, el aumento de la aprobación en educación media básica fue de 3,7%.
Por su parte, para la educación media superior la tasa de aprobación fue de 70,1% el año pasado, lo que implicó una caída de 0,7% respecto a 2024. Si se mira la tendencia histórica, desde 2008 dicho indicador aumentó 10 puntos porcentuales, con su pico más alto en 2023, con 75,5%, y los picos más bajos en 2010 y 2016, cuando marcó 59%. Según se explicó en el monitor, la caída en la aprobación se explica principalmente por el descenso de 1,6% que este indicador registró en el bachillerato tecnológico, en el que marcó 73,7%, ya que en bachillerato técnico profesional se dio un leve ascenso de 0,1%, con un total de 66%.
Mejoras en asistencia, aunque 42% en ciclo básico y 57% en bachillerato sigue teniendo más de 40 faltas en el año
Según se explicó en la presentación del monitor, desde 2025 se incorporó un “indicador de inasistencia por tramos” para todo el ciclo básico y el primer año de educación media superior. “Este constructo metodológico computa las inasistencias fictas (definidas como la sumatoria de las faltas injustificadas y el 50% de las justificadas) para distribuir a la población estudiantil en cinco rangos de acumulación anual”, se informó desde UTU. Dichos rangos ubican a los estudiantes entre los que tienen de 0 a 10 faltas, entre 11 y 20, de 21 a 30, entre 31 y 40, y, finalmente, a quienes cuentan con más de 40 faltas.
En el caso de la educación media básica, el monitor mostró “un proceso de mejora en la regularidad asistencial”, ya que la cantidad de estudiantes ubicados en el rango de quienes tienen entre 0 y 10 faltas aumentó 13 puntos porcentuales. En el otro extremo, el rango de adolescentes que tuvieron más de 40 inasistencias fictas se redujo 12 puntos porcentuales. De todas formas, en este último grupo sigue estando el 42% de los estudiantes de ciclo básico.
Algo similar se dio en el primer grado de bachillerato, donde la proporción de estudiantes en el rango de 0 a 10 inasistencias creció 7%, mientras que el agrupamiento de quienes finalizaron el año con 40 faltas o más bajó 9%, pero en dicho grupo están 57% de los adolescentes.
Esto tiene su correlato con los datos de desvinculación interanual, que en 2025 encontraron sus niveles más bajos desde 2008. Para todo el ciclo básico, el valor de dicho indicador fue de 7,1%, casi dos puntos porcentuales menos que el año anterior. En el caso de la EBI, la baja interanual fue de 0,7% y para FPB el descenso fue de 1,9%. No obstante, sigue habiendo una brecha importante entre los dos planes, ya que mientras que en total EBI registró una desvinculación de 3,7%, FPB marca un valor de 20%, lo que se explica por la población de mayor vulnerabilidad con la que trabaja dicho plan.
UTU logró frenar caída de matrícula en ciclo básico
Los técnicos de UTU que realizaron la presentación, Valentina Iragola y Damián Vales, detallaron que en 2026 el organismo cuenta con 201 escuelas técnicas que ofrecen cursos de educación media, que, con 106 locales anexos, totalizan 307 centros educativos en dicho tramo. A su vez, el monitor mostró que entre 2025 y 2026 se sumaron 37 centros que cuentan con servicio de alimentación, que en total son 124 y atienden a 14.392 estudiantes.
A nivel de matrícula total en las ofertas de la institución, incluyendo la educación terciaria, son 98.669 los que actualmente están anotados en UTU, lo que muestra cierta estabilidad en los últimos diez años, después de un fuerte crecimiento en la década anterior. A nivel de ciclo básico, en la presentación se destacó que 2026 marcó un freno a la tendencia de caída en la matrícula de UTU que se venía dando desde 2020, luego de que en 2019 se alcanzara el pico histórico de matrícula. Según explicaron los técnicos, ello se debe principalmente al cambio de orientación que tuvo la propuesta de FPB en el gobierno anterior.
En particular, la matrícula del FPB había marcado un crecimiento de 14.263 estudiantes hacia 2019, pero perdió 11.812 alumnos, de acuerdo con los números de 2026. Eso hizo que la participación del programa, que apunta a jóvenes con dificultades para mantenerse vinculados al sistema educativo, cayera del entorno del 40% al 13% de la matrícula total de UTU en ciclo básico. En tanto, la matrícula de EBI ha ido en aumento a lo largo de todo el período, incorporando a algunos de los estudiantes que a partir de 2022 dejaron de tener lugar en el FPB, que, por ejemplo, aumentó la edad necesaria para ingresar a cursar el plan.
En la presentación también se mostró que el plan piloto que a partir de este año UTU comenzó a aplicar en 13 centros educativos que cuentan con extensión del tiempo pedagógico, bajo el nombre de Educación Media Básica Tecnológica, alcanzó a 677 adolescentes.
En cuanto a la matrícula de las distintas propuestas de bachillerato que tiene la institución, esta viene en una tendencia de aumento desde 2008, pasando de 30.000 a 48.000 estudiantes este año. No obstante, se viene registrando un período de una leve caída desde 2020, cuando se alcanzó el pico máximo de estudiantes, con más de 52.000. A la interna de ese tramo, el bachillerato tecnológico es el que ha mostrado un aumento mucho más marcado, ya que pasó de 16.000 estudiantes en 2008 a 28.000 este año, con una tendencia de caída que empezó en 2023, cuando se implementaron los planes de la transformación curricular integral. Desde dicho año, el bachillerato tecnológico perdió unos 4.000 estudiantes, pero, de todas formas, viene aumentando su peso con relación al bachillerato técnico profesional, que representa al 38% de la matrícula en ese tramo.
53% de los estudiantes de UTU corresponden a centros de quintil 1 y 2
Otro de los datos que arrojó el monitor fue que, de acuerdo con el índice de vulnerabilidad de centros de educación media, 31% de la matrícula (21.827 estudiantes) asisten a un centro perteneciente al quintil 1 (vulnerabilidad muy alta) y el 22% (15.310 estudiantes) concurre a uno de quintil 2 (vulnerabilidad alta). El dato fue comentado por Fernando Ubal, quien tiene a cargo la Dirección Técnica de Gestión Académica de UTU, y dijo que, lejos de ser “un estigma”, es “un orgullo” para la institución, que tiene el compromiso político de que los sectores con más dificultades socioeconómicas puedan llegar y mantenerse en el sistema educativo.
Por su parte, Pablo Caggiani, presidente de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) analizó que los datos del monitor muestran que “la política educativa está martillando en el clavo que tiene que martillar”, más allá de que quedan desafíos que abordar. Entre ellos, planteó la necesidad de que el sistema educativo deje de ser un “nombre fantasía” para convertirse en realidad. Por ejemplo, el jerarca dijo que al día de hoy han sabido de casos en los que un estudiante pide un pase de secundaria a UTU –o viceversa– y no existe una confirmación en el centro educativo que debería recibirlo.
En cuanto a algunos desafíos particulares para la educación técnico profesional, el presidente de ANEP señaló la necesidad de que tenga “trayectos más navegables” y dijo que sería deseable que se reduzca la cantidad de propuestas, principalmente en bachillerato, donde UTU cuenta con 94 orientaciones posibles, que, además, van sufriendo modificaciones periódicamente.
Lo “revolucionario” del desarrollo de la propuesta terciaria de UTU
Virginia Verderese, directora general de UTU, destacó que el monitor de este año por primera vez permite mostrar en detalle la situación de las propuestas de educación terciaria que están a cargo de la institución. Para Caggiani, el desarrollo de UTU en esa área ha sido “revolucionario”, en el entendido de que no existe un desarrollo de matrícula que haya llegado a 20.000 estudiantes en tan poco tiempo. Concretamente, el monitor mostró que en ese nivel había poco más de 4.500 estudiantes en 2008 y que este año se superó la barrera de los 21.000, 80% más de los estudiantes que había en ese nivel en 2021. Si bien ya se venía registrando un aumento sostenido en el quinquenio anterior, este año se dio un salto importante, con un crecimiento de 3.000 estudiantes en lo que va de la actual gestión, cuando en todo el quinquenio anterior aumentó 6.000 alumnos, según dijo Ubal.
Un dato que fue destacado tanto por técnicos como por autoridades es que, si bien Montevideo sigue concentrando la mayor parte de los estudiantes terciarios de UTU, con 9.149, “su participación relativa disminuye de 48,8% en 2024 a 45,4% en 2026”, de acuerdo con el informe. “En paralelo, aumenta el peso de diferentes regiones del interior. Se destaca especialmente el litoral norte, cuya matrícula pasa de 2.571 a 3.586 estudiantes y alcanza el 17,8% del total”, se agrega.
Además del crecimiento de matrícula, se registraron mejoras en la aprobación de cursos. En concreto, un indicador que mide el grado en que los estudiantes cursan las asignaturas que tienen disponibles, aumentó de 80,7% en 2020 a 83,3% en 2025. Por su parte, la tasa que relaciona las asignaturas aprobadas con el total de asignaturas ofrecidas pasó de 46,9% a 60,7%, y la tasa que mide qué proporción de las asignaturas cursadas se aprueba aumentó de 58,2% a 72,9%. “Luego de una disminución en 2024, los tres indicadores se recuperan en 2025 y alcanzan, para el total de la educación superior terciaria, los valores más elevados de la serie 2020-2025”, se concluye.
