Después de la discusión que generaron sus dichos el año pasado sobre los exámenes en la educación media, este año el director ejecutivo de Políticas Educativas de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP), Antonio Romano, planteó la necesidad de dar una discusión para revisar la matriz de los bachilleratos.

Tal como informó la diaria en febrero, en alianza con Unicef, se encomendó una consultoría a la especialista argentina Felicitas Acosta, quien afirmó que la diversificación va en contra de la igualdad de oportunidades para los estudiantes. Dicha postura, compartida por Romano, contrasta con la expresión de las Asambleas Técnico Docentes (ATD) de Secundaria y UTU, que han reivindicado el rol propedéutico de la educación media para preparar a los adolescentes de cara a la educación terciaria.

Julián Mazzoni, uno de los dos representantes docentes en el Consejo Directivo Central (Codicen) de la ANEP, comparte esa postura y afirma que es representativa de la amplia mayoría del profesorado uruguayo. Para sustentarlo, se afirma en los resultados de las últimas elecciones de ATD, realizadas en abril, que respaldaron ampliamente a las listas afines con esa idea, según afirmó.

Mazzoni se mostró preocupado por las afirmaciones de autoridades políticas de ANEP que cuestionan la diversificación de los bachilleratos y señaló que ello va en contra de lo que establece la propia Ley General de Educación. Según completó, la ley establece que es la ANEP la que habilita a los estudiantes a su ingreso al nivel terciario, una vez que se culmina la educación media superior.

“Hay fundamentos pedagógicos, pero también históricos para mantener la diversificación”, asegura el consejero, quien argumentó que la Universidad de la República (Udelar) ha eliminado el requisito de ser egresado de determinadas opciones de bachillerato para el ingreso a muchas carreras, pero se mantiene en las más tradicionales. En cualquier caso, el consejero entiende que las definiciones sobre bachillerato deberían tomarse en consulta con las instituciones de educación terciaria y principalmente la Udelar, que es la que tiene a la mayoría de la matrícula.

Para Mazzoni, afirmar que son las propias instituciones del sistema terciario las que deben hacerse cargo de los déficits de aprendizaje de sus estudiantes es equivocado y, al mismo tiempo, contradictorio con los objetivos que se trazó el propio Codicen para el actual período. Según añadió, mejorar la llegada y permanencia de estudiantes al nivel terciario es una de las metas definidas por el organismo. “Si no te preparan correctamente para el ingreso a determinada facultad, es muy difícil que puedas tener continuidad. Eso es trasladar a la Udelar responsabilidades que son nuestras”, dijo el integrante del Codicen.

Hace algunas semanas, El Observador difundió algunos avances de la consultoría elaborada por Acosta y, por ejemplo, el informe aludía a Secundaria como el “patio trasero” de la Udelar, en referencia a su separación de la universidad durante la dictadura de Gabriel Terra, en 1935. Mazzoni recordó que dicha separación fue “resistida” por el colectivo docente y que luego de ese año Secundaria comenzó un camino propio, con “una historia muy rica”. “De ninguna manera puede ser tratada como si fuera una hija no reconocida de la Udelar”, completó.

El consejero docente señaló que, si bien no es su única misión, la educación media tiene un perfil propedéutico que “es importante” y debe mantener. Según recordó, ello se genera a partir de las ideas de Alfredo Vázquez Acevedo, a quien definió como “el padre de la secundaria”, con su máxima expresión en 1912, con la creación de los liceos departamentales.

Mazzoni se refirió a un trabajo del historiador Alfredo Castellanos sobre los primeros 50 años de los liceos departamentales, en el que se recogen debates de Luis Melian Lafinur y José Enrique Rodó en el Parlamento acerca de cuáles son los objetivos de ese tramo de la educación. “En 1962, cuando se cumplen los 50 años, [los objetivos] se consideran plenamente cumplidos, en el sentido de haber extendido una determinada cultura y la capacidad de generación de cuadros para la democracia del país”, sostuvo Mazzoni. Si bien el consejero entiende que “los tiempos han cambiado y que hay que aggiornar algunas cosas”, habló de la necesidad de “apuntar a los orígenes” y recordar los objetivos trazados en aquel momento.

Mazzoni es el representante del Codicen en una comisión que la semana que viene comenzará a funcionar para analizar lo planteado por los planeamientos educativos de los distintos subsistemas de ANEP, en la que también estarán representantes de las ATD y las direcciones generales. En la agenda estará la revisión del Marco Curricular Nacional, documento madre de la Transformación Curricular Integral del gobierno anterior, pero también se discutirán los reglamentos de evaluación de la Educación Básica Integrada y de la Educación Media Superior.

Consultado sobre los cambios que sí deberían realizarse a la estructura actual de bachilleratos, Mazzoni respondió que deberán definirse en acuerdo con los integrantes de la mencionada comisión. Por su parte, recordó que en el convenio que firmaron los sindicatos de la educación con la ANEP en el marco de la negociación salarial, se incluye el reconocimiento de que los sindicatos también pueden participar en las discusiones pedagógicas y no solo de negociación sobre cambios en las condiciones laborales.