La noche anterior al comienzo del 39º Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Travestis, Trans, Bisexuales, Intersexuales y No Binaries, las trabajadoras del Sindicato de Prensa de Buenos Aires (SipreBA) se reunieron en la puerta de la sede porteña para subir al micro rumbo a Córdoba. Llovía, y mientras esperaban a las que faltaban, la pregunta de una de ellas cortó por un momento el entusiasmo del viaje: “¿Habrá represión en Córdoba?”.
Nadie tenía la respuesta, pero necesitaban saberlo porque, de ser así, había que ir más preparadas: cargar en el colectivo los equipos de protección que, desde la llegada de Javier Milei al poder en Argentina, guardan en una de las oficinas del sindicato.
La pregunta las llevó a repasar los encuentros recientes. En ninguno habían reprimido, ni siquiera en el de Jujuy, el más temido después de la ola de violencia institucional del entonces gobernador Gerardo Morales. Mientras debatían, una de las periodistas le escribió a otra compañera que ya estaba en la capital cordobesa para tantear la respuesta: “Por ahora no pasó nada, pero el clima está áspero”, contestó. Y eso terminó de definir el equipaje. Los cascos y las máscaras viajarían a Córdoba “por las dudas”.
39° Encuentro Plurinacional de Mujeres y Disidencias, el 10 de octubre en Córdoba.
Foto: Sofía Castillo
Cuando acomodaban los bolsos en el micro, una de ellas miró a un hombre de mediana edad que dormía debajo de unas frazadas, al lado de un estacionamiento cerca del sindicato. Otra compañera le explicó que, un rato antes, ese mismo hombre estaba con un niño en la puerta de la concesionaria de la esquina, hasta que la Policía de la Ciudad los echó, y entonces no les quedó otra opción que instalarse enfrente. Mientras lo decía, estiró la mano a la altura de su cintura para remarcar la estatura del nene.
Con ese paisaje de fondo –hostilidad policial, precarización y mucho agotamiento acumulado– arrancó la travesía de este grupo de trabajadoras hacia un nuevo Encuentro Plurinacional, que se desarrolló entre el 10 y el 12 de octubre.
Memoria y rabia colectiva
El escenario de apertura se armó a metros de la excárcel del Buen Pastor, un sitio clave de la memoria cordobesa donde, un año antes del golpe de Estado de 1976, 26 presas políticas organizaron una fuga histórica. Desde allí, mientras miles de participantes iban colmando la avenida Hipólito Yrigoyen, la Comisión Organizadora dio inicio al encuentro reivindicando la genealogía de las luchas que las sostienen: desde las resistencias de las ancestras indígenas y afro hasta las huelgas de inquilinas, la militancia obrera de los 60 y las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo enfrentándose a la dictadura.
En la primera fila, agitando el pañuelo verde y sacándose fotos con las pibas, estaba Nina Brugo, militante histórica, pieza clave en el armado del primer Encuentro Nacional de Mujeres y cofundadora de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito: “Me siento muy emocionada por estar acá una vez más, enriqueciéndome con las compañeras y luchando por un mundo mejor”, dijo en diálogo con la diaria, y trajo a la conversación una de las últimas demandas internas del feminismo: “Necesitamos que la próxima sede sea la Ciudad de Buenos Aires, donde está el centro del poder político, el gobierno hambreador y sus cómplices. Especialmente el año que viene, que hay elecciones. Cuando conseguimos el aborto legal fuimos un millón en las calles, y podemos volver a serlo, porque el feminismo no es solo un tema de mujeres, es un movimiento profundamente transformador en lo social, lo económico y lo político”.
39° Encuentro Plurinacional de Mujeres y Disidencias, el 10 de octubre en Córdoba.
Foto: Sofía Castillo
Un rato más tarde, la multitud ovacionó a las hermanas de los pueblos originarios cuando tomaron el micrófono y entonaron una de las consignas que avivaron el acto: “Las tierras robadas serán recuperadas”. El reclamo ancestral tuvo una resonancia inmediata con el contexto que se vive en el país, el rechazo popular a la entrega de recursos del gobierno de Milei y el Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) 70/23, que habilita la venta ilimitada de tierras a extranjeros.
La presencia de familiares de víctimas de femicidios fue otro de los momentos más conmovedores de la apertura. Madres, hijas y hermanas subieron al escenario con los ojos llorosos y los retratos sobre el pecho para exigir justicia, mientras abajo todo era silencio. Según los datos de la comisión, en lo que va del año, y solamente en Córdoba, ya se registraron 11 femicidios y travesticidios. Al mencionar el nombre de Agostina Vega –la adolescente de 14 años asesinada a fines de mayo en Córdoba y hallada descuartizada en un descampado tras una semana de búsqueda–, la rabia colectiva volvió a encenderse contra lo que la organización definió como una trama de inacción, encubrimiento y responsabilidad directa del Estado provincial.
39° Encuentro Plurinacional de Mujeres y Disidencias, el 11 de octubre en Córdoba.
Foto: Sofía Castillo
Endeudarse para sobrevivir
Más allá de los 100 talleres y las 300 actividades culturales que desbordaron la ciudad, el debate sobre la supervivencia fue uno de los ejes centrales del encuentro. En el contexto de la grave crisis económica y alimentaria que se vive en Argentina, las ollas populares formaron parte de la resistencia y de las actividades que mantuvieron de manera autogestiva a las miles de participantes. Por primera vez en la historia de los encuentros se formó la Comisión de Alimentación Soberana, y la olla dejó de ser un hecho aislado de asistencia para convertirse en una toma de posición política frente el desguace estatal.
Con esa misma urgencia, el sábado se realizó la Asamblea Transfeminista Plurinacional por el Desendeudamiento, donde agrupaciones de base, movimientos territoriales, colectivos de inquilines y sindicatos se reunieron para buscar estrategias colectivas contra la crisis financiera. “Nos plantamos contra este gobierno que les llena los bolsillos a los usureros a costa del hambre del pueblo”, denunció la diputada y referente de la economía popular Natalia Zaracho, en una plaza repleta de gente. En esa misma línea, la diputada Lucía Cámpora señaló que el modelo actual utiliza el endeudamiento y la falta de tiempo como mecanismos de control social para aislar a las personas: “Frente al hambre, el cansancio y la incertidumbre, la respuesta es más organización colectiva”, concluyó.
39° Encuentro Plurinacional de Mujeres y Disidencias, el 10 de octubre en Córdoba.
Foto: Sofía Castillo
Un informe reciente del Instituto de Estadísticas y Tendencias Sociales y Económicas reveló que más del 92% de los hogares argentinos registra algún tipo de deuda. Y al igual que ocurre con el trabajo no remunerado de cuidados, esa carga financiera recae principalmente sobre las mujeres y diversidades porque, en la práctica, son quienes asumen el costo de gestionar la escasez y de hacer malabares con ingresos que hace tiempo dejaron de alcanzar.
A diferencia de otras épocas en las que la sociedad se endeudaba para comprar una casa o un auto, las mediciones sobre la canasta básica confirman que hoy la deuda es puramente por subsistencia: el financiamiento con tarjeta o la usura informal ya no se usan para proyectar un futuro, sino para comprar comida, medicamentos o pagar tarifas de luz y gas.
39° Encuentro Plurinacional de Mujeres y Disidencias, el 11 de octubre en Córdoba.
Foto: Sofía Castillo
Quemar al fascismo y al sionismo
En la plaza de la Intendencia, frente a un círculo formado por miles de personas, la activista y referente indígena Lolita Chávez hizo un llamado a quemar al fascismo y al sionismo que penetran los territorios. “Y aquí hay un referente muy claro de eso”, dijo mientras una compañera en el centro abría un papel con el nombre de Javier Milei y el DNU 70/23. Lo arrojó al fuego encendido en un recipiente y Lolita sentenció: “Que se queme y que se vaya”, lo que generó una ovación que resonó en toda la plaza.
Con esa ceremonia política y ancestral comenzó la Asamblea Internacionalista de Feministas del Abya Yala, bajo el lema “¡Organizar la bronca, multiplicar las luchas y la esperanza!”. El documento, escrito por la asamblea y leído por la comunicadora y militante feminista Liliana Daunes, apuntó contra el avance de la extrema derecha, la misoginia y el extractivismo en todo el continente. Además, advirtió sobre la persecución política a las defensoras de la tierra y la criminalización judicial que vive hoy Adriana Guzmán, referente boliviana del feminismo comunitario que se vio imposibilitada de viajar a Córdoba.
El manifiesto también hizo referencia al modelo que domina el mundo: “Esta fase del capitalismo es incompatible con la vida. El proceso de acumulación del capital no puede cumplirse sin destruir todo lo que encuentra a su paso”. Y denunció la articulación de los gobiernos reaccionarios de la región, con Estados Unidos como estrategia para controlar y utilizar a América Latina como “su patio trasero”.
Año a año, la Asamblea de Abya Yala se consolida como un feminismo decolonial que transgrede las fronteras y une las resistencias. “Globalicemos la lucha, globalicemos la esperanza”, dijo Daunes ante la multitud para confirmar que, ante el neofascismo regional, la salida tiene que ser colectiva y transfronteriza: “A pesar de los golpes duros que estamos recibiendo, los pueblos no estamos derrotados, y seguimos movilizándonos en defensa de la vida”.
39° Encuentro Plurinacional de Mujeres y Disidencias, el 11 de octubre en Córdoba.
Foto: Sofía Castillo
Al centro del poder
“Qué momento, qué momento; a pesar de todo, les hicimos el encuentro”, cantaban las trabajadoras de SipreBA mientras marchaban entusiasmadas el domingo por la tarde, en una movilización de más de 100.000 personas que desbordó el centro cordobés y que fue la más masiva de los últimos encuentros después de la pandemia.
A esa altura, las dudas sobre la represión que habían surgido en Buenos Aires se disiparon entre el calor de los cuerpos y los abrazos. Pero la hostilidad política no estuvo ausente: cuando la marcha iba por la avenida Hipólito Yrigoyen, un tramo del alumbrado público se apagó de golpe y la columna tuvo que seguir avanzando en plena oscuridad por varias cuadras.
El lunes por la mañana, en el acto de cierre y bajo una lluvia persistente, se eligió por unanimidad a la Ciudad de Buenos Aires como la próxima sede del encuentro, una decisión que se venía postergando los últimos años pero que finalmente se pudo concretar. Ahora, la potencia recargada del movimiento transfeminista llegará al centro de las discusiones políticas para disputarles el poder, cara a cara, al gobierno de Milei y todos sus cómplices.
39° Encuentro Plurinacional de Mujeres y Disidencias, el 11 de octubre en Córdoba.
Foto: Sofía Castillo
.
