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Futuro Convivencia
Pablo Álvarez en la Torre de las Telecomunicaciones. Foto:  Rodrigo Viera Amaral

Pablo Álvarez en la Torre de las Telecomunicaciones. Foto: Rodrigo Viera Amaral

Del Parlamento a la salud: los proyectos de inteligencia artificial que impulsa Antel

El vicepresidente de Antel, Pablo Álvarez, llamó a dar un debate público sobre el uso de esta tecnología: “Es muy importante que este tema no forme parte de la ignorancia social”.

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El vicepresidente de Antel, Pablo Álvarez, presentó algunas de las líneas de trabajo que la empresa pública desarrolla en inteligencia artificial (IA), con proyectos orientados a la salud, el fortalecimiento de la democracia, la atención del consumo problemático de drogas y la ciberseguridad.

Durante el segundo encuentro del Ciclo de Innovación realizado por la Intendencia de Montevideo el viernes pasado, Álvarez señaló que uno de los proyectos en los que trabaja Antel busca facilitar el acceso de la ciudadanía a la actividad parlamentaria mediante herramientas basadas en IA.

“Estamos trabajando en favorecer, por ejemplo, la actividad democrática, cómo el Parlamento puede quedar menos lejos de la ciudadanía”, explicó. Según detalló, el objetivo es simplificar el acceso a la información contenida en los registros parlamentarios.

“Si ustedes van a buscar una versión taquigráfica del Parlamento de los 90, encontrarla ya era difícil. Lo que hace la investigación de discursos, por ejemplo, es que se trabaja en el entrenamiento de modelos para que la ciudadanía pueda acceder a información del debate parlamentario de forma mucho más simple. ¿Qué dijo el diputado tal, en tal fecha, sobre cierto tema? Rápido”, indicó.

Asimismo, remarcó que esta iniciativa busca favorecer el debate público democrático y acerca a la ciudadanía sobre las políticas que se están trabajando.

Álvarez también anunció que Antel trabaja junto con la Secretaría Nacional de Drogas en el desarrollo de un modelo basado en IA. “Estamos trabajando con la Secretaría Nacional de Drogas sobre un modelo, incorporando inteligencia artificial, customizado en Uruguay”, indicó.

Explicó que la herramienta apunta a fortalecer la atención de personas con consumo problemático de drogas. “Permite desplegar una política que facilite el vínculo con las personas que tienen un uso problemático de drogas para implementar diferentes estrategias. Por ejemplo, encontrar dónde está el profesional más cercano ante un pico complicado de salud. Eso lo podría resolver fácilmente la inteligencia artificial”, afirmó.

Debate público

El vicepresidente de Antel sostuvo que la discusión sobre IA trasciende el plano tecnológico y depende de las decisiones políticas sobre sus usos.

“Para mí, la pregunta es el para qué”, afirmó. En ese sentido, advirtió que la misma tecnología puede utilizarse con fines completamente distintos. “Esa tecnología puede salvar a una persona con un diagnóstico, [y] hoy se está discutiendo si una máquina puede decidir si disparar o no a un niño. Eso también es inteligencia artificial, y esas son discusiones de la política”. Por ello, consideró que “es muy importante que este tema no forme parte de la ignorancia social, sino del debate público”.

También sostuvo que las empresas públicas tienen responsabilidades específicas en materia de protección de derechos digitales. “Las empresas públicas tienen que asegurar cosas que hoy ya están escritas. Hay que asegurar los datos personales”.

En materia de ciberseguridad, agregó que “hoy nadie se pregunta si va a ser atacado o no. La pregunta es cuándo va a ser atacado desde una perspectiva de ciberseguridad y cómo se defiende”.

El rol de Antel

Al mismo tiempo, defendió el papel estratégico de Antel como proveedor de la infraestructura sobre la que funcionan estas tecnologías y planteó la necesidad de avanzar hacia una estrategia de soberanía tecnológica, tanto nacional como regional.

Álvarez sostuvo que Antel ocupa una posición singular dentro del ecosistema digital uruguayo por tratarse de una empresa pública que controla infraestructura crítica.

“Antel es una empresa pública 100% estatal. Es uno de los bichos mucho más raros que la inteligencia artificial en el mundo, ya que representa una empresa pública estatal […] que maneja, controla, participa directamente de todas las tecnologías que están antes de que la IA actúe. Lo que es toda la red de telecomunicaciones, lo que son los data centers, los cables submarinos, la inteligencia artificial, sin eso, no participa”, afirmó.

No obstante, advirtió que el avance de la tecnología obliga a tomar decisiones estratégicas sobre las inversiones. “Es una tecnología que avanza muy rápido, donde pasar de una a la otra no es cambiar de página, sino poner mucha plata o perderla. Y como se impulsa una política pública, tampoco podés tirar la plata, porque es dinero que la sociedad ha puesto en ese lugar”.

Por esa razón, sostuvo que “cuando se toman decisiones en ese nivel, tienen que ser acciones estratégicas, verificadas, que persigan un fin que se entiende positivo”.

Otras aplicaciones

Álvarez señaló que, pese a los riesgos asociados a la IA, mantiene una mirada optimista sobre su potencial. “Hoy lo que estamos pensando es que, efectivamente, se puede utilizar la inteligencia artificial para el bien”, afirmó.

Entre los ejemplos que mencionó figura el uso de IA en medicina. “La inteligencia artificial puede detectar de forma temprana diagnósticos que quizás a un cuerpo médico solamente humano le llevaría mucho tiempo”, sostuvo.

También señaló que la IA puede utilizarse para prever situaciones complejas y mejorar la gestión de las ciudades: “Con la inteligencia artificial se pueden prever situaciones porque nos permite calcular una cantidad de cosas. Está todo el trabajo que se hace, por ejemplo, para el control del tráfico, para evaluar de qué forma la ciudad puede funcionar mejor”.

Soberanía y cooperación regional

Por otro lado, Álvarez también abordó el desafío que representa para países como Uruguay acceder a la capacidad de cómputo necesaria para desarrollar IA y remarcó que es difícil invertir en los mismos niveles de dinero que se manejan en otras partes del mundo.

Como alternativa, propuso desarrollar mecanismos de cooperación regional. A su juicio, ese tipo de acuerdos permitiría construir “una soberanía en dos modalidades: una soberanía para el país y otra para las propuestas regionales, porque si no va a ser imposible incorporar” estas capacidades.

Finalmente, insistió en que el verdadero desafío es definir el propósito con el que se desarrolla la IA. “¿Se puede incorporar inteligencia artificial de forma muy buena para la resolución de investigaciones que ayuden a la ciudadanía? Esa me parece que es la pregunta, ¿hacia dónde la orientamos? Obviamente tiene la potencia de hacer lo mejor y lo peor; por eso importa la política”, concluyó.