
Cultura
Entrar en la trama
“El mejor y más estimulante espectáculo del momento”, diría de Bienvenido a casa cualquier cronista de The New York Times o de La Nación, sin ese pudor por los epítetos excedidos que caracteriza a sus pares uruguayos. Pero controlar la euforia y medir cada una de las palabras -no sonar ni demasiado rendido ni poco gratificado ante el artilugio perfecto que propone Roberto Suárez- supone un esfuerzo de retención extra e inútil: con “el más”, entonces, me quedo.