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Rómulo Martínez Chenlo

Jugadores de Artigas, luego de recibir el trofeo al Campeón de la 7ma. Copa Nacional de Selecciones. · Foto: Fernando Morán

Eu sei que vou te amar

Hay hechos o acontecimientos que a uno, sin haberlos vivido, le parecen naturales, normales. Por ejemplo, uno imagina que Óscar Moglia debía de ser un gran tirador, que viajar en tranvía debía de ser de lo más tranquilo, que los choferes de la ONDA no debían de tener buena ídem cuando te ponían el GM exactamente a cinco centímetros de tu paragolpe trasero. Hay otros que te llaman la atención a pesar de que desde hace años convivís con ellos y entonces te sorprendés: “¿Pero cómo  que el gordo y la rubia no son novios si cada vez que los veo están juntos y casi derritiéndose en suspiros?”. No, no, ni un beso, nada...

Embagayados

Algunos de ustedes ya conocen nuestra preocupación por seguir estableciendo una fuerte e inconmovible frontera entre lo verosímil y lo verdadero. Los teóricos lo vienen estudiando y detallando desde tiempos inmemoriales. Nosotros los de a pie, los que comemos opiniones e informaciones chatarra, vamos perdiendo el límite, la referencia acerca de cuál es el terreno de lo verdadero y cuál el de lo verosímil.

Eppur si muove

Perdidos, casi en la clandestinidad, a excepción de las ciudades en donde sus héroes de las tres y media de la tarde están implicados, se jugarán mañana de noche los primeros partidos de la séptima Copa Nacional de Selecciones.

No es cuento

En casa compraban El Día, El Popular y en la tarde el de Fasano que no estuviera censurado: De Frente, Extra,Ya. No tengo muchos recuerdos de cómo era mi proceso de lectura en tanto escolar, pero sí me acuerdo de la sistematización de liceal, cuando llegaba al mediodía, pasaba por la cocina, me armaba un refuerzo de pan marsellés con manteca y mortadela, y me instalaba junto a la ventana en aquel sillón rojo de charol, seguramente hijo sudaca de la Bauhaus.