El presidente argentino, Javier Milei, protagoniza un giro en su posición hacia las islas Malvinas que comenzó con un mensaje por cadena nacional en el que dijo que “son argentinas por historia y por derecho”, y, más recientemente, derivó en un proyecto de ley que remitió al Congreso. Los cimientos del proceso estuvieron en declaraciones del presidente estadounidense, Donald Trump, sobre su vínculo con Reino Unido y, más allá de críticas británicas, también suscitó cuestionamientos internos.
En ese marco, lo primero que precisó la doctora en Relaciones Internacionales Magdalena Bas es que Uruguay “históricamente ha apoyado la reivindicación argentina”, basada en la integridad territorial, no solo en función de “los derechos que vienen desde las colonias”, sino también debido a la cercanía geográfica. En esa línea, el país no apoya la postura de Reino Unido vinculada a la “autodeterminación de los isleños”, indicó a La mañana de la diaria en referencia al referéndum que se votó en 2013, que, con un porcentaje mayor al 90%, los habitantes de las islas decidieron “seguir siendo territorio de ultramar de Reino Unido”.
Además, la posición uruguaya tiene otras implicancias: “Uruguay no reconoce a Kosovo [que era parte de la ex Yugoslavia] por la causa Malvinas, porque entiende que ese desmembramiento tiene similares características”, señaló. Tildó como “llamativo” que esa posición impacte en la política exterior de esa manera y agregó a la lista de motivos la “hermandad” y el “formar parte del Mercosur”, bloque que generó diversas declaraciones en apoyo a Buenos Aires. Aunque no son “jurídicamente obligatorios”, sí comprometen a los estados a adoptar ciertas conductas como no permitir que buques con la bandera de las Falklands recalen en sus puertos, ejemplificó.
En línea con esa postura, la experta marcó algunos hitos concretos como “curiosidades”. Dijo que se llegó a considerar que Uruguay pudiera “reclamar soberanía sobre las islas” ya que en la época colonial la jurisdicción estaba en Montevideo y que, durante los gobiernos dictatoriales, el país “se ofreció para mediar” entre los países, aunque ambas iniciativas naufragaron. Más recientemente, consideró que la polémica por un presunto proyecto para construir un cable submarino entre las islas y Montevideo “se termina dando al mismo tiempo que la presencia del stand de Reino Unido pero específico de las islas en la Expo Prado, que genera alguna rispidez con Argentina”.
Consultada con respecto a sus sensaciones luego de que el presidente de la República, Yamandú Orsi, negara el proyecto, Bas dijo sentir que “Uruguay va a seguir con su posición histórica de defensa al reclamo argentino”, porque fue “muy categórico” al respecto y “no parecería haber ningún cambio” de posición, incluso “en un momento en que la política exterior de Argentina sí manifestó algunos cambios o, al menos, vaivenes”. Uruguay “sigue con la reivindicación casi que desde el primer día”, y la idea de que “no es un tema que sea menor” –porque Orsi dijo que “no se embroma con esas cosas”– quiere decir que “hace a la postura internacional” del país.
“Estamos en la semana previa a los discursos de los presidentes, primeros ministros o el mandatario que le corresponda realizar el discurso ante la Asamblea General de Naciones Unidas, y muy probablemente en el discurso de Argentina esté este tema, entonces, que ya el respaldo venga desde ahora me parece importante porque, vuelvo a decir, Argentina es un socio estratégico”, agregó. No obstante, descartó que el flujo de exportaciones hacia Reino Unido influya en la postura porque “es parte de una política de Estado, no cambia con los gobiernos, no cambia con el color político que esté o con el canciller de turno”.
La “encrucijada” está en la “soberanía permanente sobre los recursos naturales”
Con respecto al trato con Malvinas, Bas dijo que Uruguay no está “obligado a nada” desde el punto de vista jurídico y no existe una norma vinculante que “establezca alguna limitación”, sino que únicamente hay declaraciones de carácter político que limitan su accionar. En concreto, lo que se establece es la “prohibición de recalar en puertos uruguayos de buques con bandera de Falklands”, pero no así para aquellos que “tengan como origen, destino o como punto intermedio” las islas, aunque utilicen banderas de otros países.
Señaló que lo anterior “no cambiaría en nada la posición histórica” del país y, con relación al peso económico por los servicios que adquieren las embarcaciones en Uruguay, entiende que la ganancia “debe ser muy marginal”. Con todo, más allá de respaldar la reivindicación argentina, el país “no tiene más elementos”, aunque podría, por ejemplo, determinar a través de una norma interna la prohibición del ingreso de buques que hagan escala en Malvinas, pero “no parecería estar dentro de los intereses de Uruguay en este momento”.
Valoró que se está dando un cambio “bastante contundente” sobre el tema en Argentina. En ese contexto, reparó en la “soberanía permanente sobre los recursos naturales”, uno de los puntos que reclama Argentina y es un elemento asociado a la extracción de hidrocarburos en el yacimiento Sea Lion: “Ahí está la encrucijada, quién brinda la autorización [para la extracción de recursos], y eso sí determina no una ganancia marginal, sino una ganancia muy importante, y tal vez ahí está la cuestión”, dijo con relación a que “saber quién es el soberano” permitirá establecer “quién explota esos recursos naturales”.
