La coyuntura actual exige el establecimiento de un pacto de reconstrucción nacional, no con las dirigencias partidarias, sino con la ciudadanía en su conjunto.
Uruguay no estuvo ajeno al sentimiento de rechazo e indignación por lo sucedido en Guernica y a influjo de un edil se homenajeó la ciudad símbolo de la libertad y cuna de la democracia.
Necesitamos espacios –dentro y fuera de la academia- donde las y los jóvenes altamente formados puedan insertarse en cargos de alta dedicación, con salarios decentes, estabilidad y equipamiento.
A pesar de la cercanía del FA con la central de trabajadores, jamás hubo avances de la política sobre la autonomía sindical, a diferencia de regímenes donde los sindicalismos son dependientes del Estado.
Parece claro que el Parlamento tiene una oportunidad de mejorar la ley y lograr soluciones duraderas para la Caja Profesional, sobre todo si el Poder Ejecutivo no flexibiliza su posición.
Uruguay apuesta por construir una política de Estado sólida y consensuada, capaz de afrontar los desafíos globales y regionales, mientras reafirma su compromiso con un orden internacional más justo y equilibrado.
Nos preguntamos si la “diplomacia” o el “pragmatismo” no afecta el fin primordial de los instrumentos de salvaguarda de los DDHH de poner un cerco eficaz a la impunidad del genocidio que acontece en territorio de Palestina.
En las mediciones de las tasas de actividad, aquellas y aquellos que realizan trabajo no remunerado no se consideran como activos. Sigue por lo tanto primando la consideración del empleo por sobre la del trabajo.
Cualquier medida que se intente tomar para reducir la producción y el consumo de plásticos, envases o productos químicos, atentaría contra el paradigma del crecimiento necesario para la supervivencia del sistema.
De prevalecer el think tank sobre el programa, se contribuye a una espiral de desprestigio del sistema político. Hemos visto en nuestros vecinos las consecuencias de ese deterioro, que no queremos para Uruguay.