Con un fuerte énfasis en destacar el potencial productivo, económico y social de la lechería, y con coincidencias y discrepancias acerca del Instituto Nacional de Colonización (INC), fue lanzada este sábado en el campo de recría de la Sociedad de Productores de Leche de Florida (SPLF) la zafra lechera 2027. A la ceremonia, que tuvo como orador final al ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, Alfredo Fratti, además de las autoridades de las gremiales, del gobierno nacional y departamental, asistieron también los integrantes de la Directiva de la Asociación de Obreros y Empleados de Conaprole (AOEC). A menos de una semana de haber asumido, su presidente, Diego Pérez, dijo que procurarán “una agenda sindical” caracterizada por “un acercamiento con la empresa y con los productores, desde el más pequeño al de más arriba”.
Área, luz y agua
El objetivo de hacer un lanzamiento de la zafra “no es otro que poner al tambero y a toda la cadena láctea en el lugar que se han ganado”, indicó el presidente de la SPLF, Fernando Lugea, quien en su intervención enumeró los atributos de “una actividad preponderante para el crecimiento y bienestar de las comunidades en que se desarrolla. Fomenta arraigo en la campaña y es una filosofía de vida siempre resiliente”.
Destacó que, en 5% del área del territorio nacional, unos 3.000 establecimientos producen 2.200 millones de litros de leche al año, y que las exportaciones de Uruguay se ubican en el noveno lugar en el mercado internacional de lácteos. “Eso resultó, en el último año, en un ingreso al país cercano a 1.000 millones de dólares”, subrayó, y añadió que la cadena genera más de 20.000 puestos de trabajo. No obstante, “paradójicamente, año a año venimos perdiendo tambos, industrias y sus correspondientes puestos de trabajo en forma sistemática”. Se refirió además al efecto multiplicador de la actividad lechera en la economía, así como al peor precio de litro remitido en la región y a la caída de 9% del poder de compra del litro de leche en el último año.
El presidente de la SPLF reclamó por el restablecimiento del beneficio de 15% en las tarifas de UTE para los tambos, al que definió como “una medida justa y acertada, implementada en 2017 por el gobierno del presidente [Tabaré] Vázquez”.
Acerca del INC, dijo que cumple “un rol clave” para “sumar superficie para la lechería”. Entiende que el instituto debe “hacer foco en el tambero que se mantiene con entusiasmo en la actividad, pero la escala le compromete su éxito. O en aquel que, porque se vende el campo que arrienda, al no poder acceder a este, es obligado a dejar de producir”. Agregó que entiende necesario “rever la ley de Colonización”, principalmente para “poder dar la opción a compra al adjudicatario”. “De esta forma, el Estado volvería a hacerse del capital para una nueva compra”.
También ocupó parte de su intervención a defender al Instituto Nacional de la Leche (Inale), que “con su valiosa gente se las arregla para seguir su fundamental trabajo, a pesar de su insuficiente presupuesto”. “No claudicaremos en nuestra ponderada propuesta de que la propia recaudación sobre las exportaciones lácteas sea lo que financie al Inale. No pretendemos que esto salga de otra caja del Estado”, señaló.
Finalmente enumeró los temas en los que la gremial entiende crucial que el país avance: “Que se trabaje más y mejor en el acceso a los mercados; que se promocionen más y mejor las virtudes del potencial que tenemos como país productor de leche; que nuestra industria y sus trabajadores sigan trabajando para superar las diferencias y se logre tomar consciencia de que los desafíos y dificultades nos la van a presentar nuestros competidores del resto del mundo”. “Nos va la vida en esto”, dijo.
“Cada tambo significa escuelas abiertas…”
La previa al acto de lanzamiento de la zafra lechera tuvo una exposición del expresidente de la SPLF Fabián Hernández sobre el impacto de la actividad lechera y sobre el trabajo que la gremial floridense ha desarrollado desde 1957, y otra del presidente del BROU, Álvaro García, sobre las diferentes dimensiones del servicio de la institución estatal y de las herramientas que el banco le aporta al agro en general y a la lechería en particular.
Las oratorias de la ceremonia del lanzamiento estuvieron a cargo de Lugea, del intendente de Florida, Carlos Enciso, y del ministro Fratti.
Enciso dijo estar preocupado por la caída, en los últimos quince años, de aproximadamente 30% de la cantidad de establecimientos lecheros del departamento de Florida. “El desarrollo de la actividad intensiva, pero en predios mucho mayores de lo tradicional, es una luz amarilla a la familia rural, al arraigo, a lo social y a lo que permea. Es un tema importante para tener en la agenda”, indicó, resaltando el impacto social y económico de “la que, tal vez, sea la actividad rural de más empleo, servicios, técnicos, transporte, contratistas y todo lo que lleva la inserción de la familia rural en el medio. Cada tambo significa escuelas abiertas, comunidades activas y desarrollo local”, dijo.
Colonización, riego, UTE y “querernos mucho más”
“No hay nada más colonizador que la lechería”, subrayó Fratti, destacando que el gobierno “ha decidido darle un impulso especial a la lechería”. Dijo que una muestra de ello es la meta de, a través de Colonización, adjudicarle 25.000 hectáreas.
El ministro también hizo referencia a la exestancia María Dolores, defendiendo los cambios realizados al proyecto inicial, que era de 16 tambos, pero que, al menos en un principio, será de seis. Dijo que la tónica del ministerio es “hablar con la gente, escuchar, y cambiar todas las veces que haya que cambiar lo que estamos haciendo”. “Este cambio es porque el Inale recomendó que era mejor destinar más área para producir forrajes o granos”, indicó Fratti, quien se mostró a favor de “discutir la colonización del futuro”, pero sin perder de vista que “hay que defender la herramienta”.
Añadió que, independientemente del impulso de “darles escala a los que no tienen escala”, está también planteada la discusión sobre si el foco debe estar en “entregar más tierras o salvar a los que están”.
No obstante, fue enfático en indicar que no cree que el INC “tenga que ser una inmobiliaria de compra y venta de campos, para eso tenemos al Banco República”.
Sobre riego, valoró los avances que se están produciendo en represas multiprediales y en emprendimientos en colonización, y destacó la experiencia de la SPLF en el campo de recría, calificándola como “punta de lanza para empezar a aprender cómo hay que regar”.
Por otra parte, coincidió en la necesidad de reducir la tarifa de energía eléctrica. “Yo pertenezco a un gobierno, y ningún ministro por sí solo es gobierno porque primero hay un presidente, pero el valor de la energía es determinante para el riego y para las producciones intensivas”. “Reconozco que estamos atrasados en ese beneficio. Hay determinado acuerdo, pero a veces los tiempos del Estado no se compadecen de los tiempos productivos. Pero sepan que este ministro está de acuerdo con ese descuento y creo que tendremos que ver cómo hacemos si queremos desarrollar el riego; tiene que haber una atención especial para que sea efectivo”.
Fratti también fue enfático sobre la necesidad de evitar que los reclamos de los trabajadores de la industria láctea terminen produciendo derrames de leche en los tambos. “Tenemos que acordar, tenemos que conversar, pero no es relajándonos entre nosotros. Es ser razonables, buscar el sentido común. No es un tema ideológico, sino un tema de país. Tenemos que juntarnos y, como decía el viejo, querernos mucho más”.
Agenda sindical de acercamiento
“No puedo decir que nunca, pero sí que hace mucho tiempo que no lo veía”, comentó a la diaria el presidente de la Asociación Nacional de Productores de Leche (ANPL), Álvaro Quintans, acerca de la presencia de la nueva directiva de la AOEC, asumida la pasada semana, marcando un cambio en la línea de conducción después de más de 30 años. “Hoy, a nivel de sector primario y de las gremiales lecheras, cuando vemos al sindicato presente, nos deja muy contentos que estén participando. Por lo menos es una apertura, una apertura de diálogo”, agregó.
La participación de la AOEC, inusual en una actividad de estas características, se debe a que la directiva apunta a “generar algunos puentes en el vínculo, a levantar un poco la mira en cuanto al relacionamiento, como para poder tener instancias y un debate fraterno con los productores, más allá de las confrontaciones”, según indicó su presidente, Diego Pérez. La intención es la de establecer “una agenda sindical” basada en “el acercamiento con la empresa, con los productores, desde el más pequeño al más de arriba, para poder tener toda la información y, en la idea de buscar resultados como representantes de los trabajadores, tener en cuenta todos los aspectos”. “La premisa es poder construir la confianza en el vínculo, para poder construir cosas que, en aspectos generales, generen ese concepto de ganar-ganar para las partes”, indicó.
“Está bueno. Me parece perfecto, sumamente útil y adecuado”, dijo, por su parte, el presidente de Conaprole, Gabriel Fernández Secco. Admitió que las dificultades de entendimiento de diferentes actores de un mismo sistema “ha sido la historia”. “Tenemos, más que el deber, la obligación de mejorarlo. No podemos salir a competir al mundo con este grado de discrepancias internas que tenemos porque eso nos quita competitividad. No va a venir nadie de afuera a resolverlo”. La relación de Conaprole con la AOEC “ha sido siempre un tema muy urticante. Los productores se enojan, por todo lo que implica el trabajo y de repente no se pudieron tomar un día de vacaciones y hay una medida por la que llega tarde el camión o ven que un día la góndola de nuestros productos está vacía. Es algo que tenemos que intentar corregir. Son situaciones que perjudican a unos y otros, porque los funcionarios también se ven perjudicados por perder parte del salario”.
