Saltar a contenido
Ciencia Investigación científica
Torcacita escamada en Uruguay. · Foto: Joaquín Muñoz

Torcacita escamada en Uruguay.

Foto: Joaquín Muñoz

Gracias a las tarántulas, se registró una nueva especie de torcaza para Uruguay

Una incursión de dos biólogos en el norte del país para estudiar la diversidad de tarántulas derivó en el primer registro para Uruguay de la torcacita escamada, un ave de aspecto y canto inconfundibles que parece estar ampliando su distribución en el continente.

Nuestro periodismo depende de vos

Si ya tenés una cuenta Ingresá

Cuando los biólogos Esteban Russi y Joaquín Muñoz salieron a recorrer los campos de Artigas en un tórrido diciembre de 2024, tenían una sola cosa en mente: buscar tarántulas. La maestría de Esteban está justamente dedicada a estudiar en esa zona la diversidad de arañas del género Eupalaestrus, llamadas comúnmente tarántulas de carretera porque se las ve cruzando las rutas en los días húmedos del final de verano.

Tarántulas del género _Eupalaestrus_ que estudia Esteban.

Tarántulas del género Eupalaestrus que estudia Esteban.

Foto: Joaquín Muñoz

Desde la Sección Entomología de la Facultad de Ciencias de la Universidad de la República, Esteban, junto con Laura Montes de Oca, Ariel Farías y Fernando Pérez Miles, forma parte del equipo que estudia las poblaciones de tarántulas Eupalaestrus del norte bajo la sospecha de que podría esconderse allí alguna especie nueva dentro del género, entre otros temas de interés Joaquín, que en este caso participaba como ayudante de muestreo, suele estar más interesado en las aves, como ha quedado ya claro en otros artículos de esta sección.

Por lo general, debido a sus respectivas especializaciones, uno mira hacia abajo y el otro hacia arriba, aunque ambos tengan la curiosidad intensa que es propia de la vocación de naturalista. Esta combinación de intereses parece opuesta, pero resultó clave para hacer un hallazgo relevante para el conocimiento de la fauna local.

En una de sus cinco salidas en Artigas, instalaron las carpas al lado de un almacén de Paso Farías llamado Miguelino, cuyos dueños les permitieron usar el predio como base para buscar tarántulas. De mañana, se despertaban ni bien salía el sol gracias a la combinación persuasiva del calor artiguense y el canto ruidoso de las aves. En una de esas mañanas insomnes, justamente, Joaquín escuchó algo que le llamó la atención. Entre el coro de vocalizaciones matutinos había una que desentonaba un poco, que no había escuchado antes.

Fotografiando a la torcacita escamada.

Fotografiando a la torcacita escamada.

Foto: Joaquín Muñoz

“Parecía una paloma, pero me pareció un poco extraña. La grabé, que es algo muy típico de observador de aves que nota algo raro y quiere registrarlo, pero después salimos de muestreo y me olvidé”, cuenta Joaquín Muñoz.

A la mañana siguiente, la escena se repitió: el mismo canto particular se abrió en el estruendo matutino. Esta vez, además de grabarlo, Joaquín decidió mandarlo a su amigo y colega Diego Castelli, con quien se ha embarcado en numerosas aventuras ornitológicas. Luego, él y Esteban salieron de monitoreo y estuvieron sin señal durante muchas horas.

Lo que pasó entre el envío de esa grabación y el regreso de ambos al almacén de Miguelino disparó una investigación que culminó en un artículo reciente firmado por Joaquín Muñoz, Esteban Russi y Diego Castelli, de la Facultad de Ciencias, que suma una nueva especie a la avifauna de Uruguay.

Cantó pri

Al mismo tiempo que Esteban y Joaquín recorrían despreocupados los campos artiguenses en busca de cuevas de tarántulas, Diego Castelli escuchaba los audios y se desesperaba por contactarse con ellos. Porque Diego, que vivió durante un tiempo en Brasil, reconoció al instante el canto grabado por Joaquín y tenía muy clara su importancia.

“Los llamé muchas veces porque sabía que estaban moviéndose por varios lugares y pensé que quizá habían registrado el canto en un sitio al que no volverían más. Y era muy importante que regresaran ahí para buscar al animal y hacer un registro visual, porque era el primero para esta especie en el país”, explica Diego.

La especie que reconoció Diego inmediatamente, por estar habituado a escucharla en Brasil, es la torcacita escamada (Columbina squammata), llamada así por su curioso plumaje, que le da la apariencia de tener escamas (el epíteto squammata en latín significa exactamente eso). Los bordes de sus plumas grises son negros y le dan también un aspecto muy distintivo y elegante. En vuelo revela también plumas de color entre rojizo y marrón, además de otras características típicas de la especie, como una mancha blanca en las alas cerradas.

La vocalización que extrañó a Joaquín y que reconoció Diego es un canto de tres notas bien típico y repetitivo, que en Brasil –con un poco de imaginación– derivó en su nombre común: fogo-apagou, aunque suena más bien a algo así como “pou po-pou”.

Grabación de torcacita escamada en Artigas - Audio de Joaquín Muñoz

En algunas zonas de Brasil el canto se ha vuelto parte de la banda sonora del paisaje, a tal punto que la torcacita escamada es protagonista de leyendas y de canciones populares, aunque no siempre con un gran mensaje sobre su conservación (“Fogo-apagou, tuvo pena de la palomita que el niño mató. Pero después que asó a la bichita, la comió con harina y le gustó”, dice con ironía una de las más populares).

En el rango sur de distribución, la torcacita habita el centro de Brasil, parte de Paraguay, y un poco del este de Bolivia y el noreste argentino (hacia el norte, en Colombia y Venezuela, en una población separada geográficamente, habita otra subespecie). El extremo sur de su distribución no llega a Uruguay, pero un par de registros aislados, muy cerca de la frontera de nuestro país, ya habían dado aviso de su proximidad en los últimos años.

Entender por qué se está dando este acercamiento y por qué apareció esta torcacita en tierras uruguayas fue parte de la investigación de los tres amigos. Joaquín y Diego ya tienen cierta experiencia en el tema. Han sido bautizados en esta sección como Castelli & Muñoz, Detectives Ornitológicos Asociados, por su persistente búsqueda y publicación de nuevos registros de aves para Uruguay, junto con otros colegas. Lo han hecho, juntos y a veces por separado, con la tersina, el petrel azulado, el paiño cara blanca, el petrel de MacGillivray, el chorlito ceniciento y varios más.

En el momento en que Diego confirmó la identidad de la especie por su canto, la historia estaba muy lejos de acabarse. Esteban y Joaquín no sabían nada de la desesperación de Diego por contactarlos, pero cuando volvieron a lo de Miguelino esa noche y vieron las numerosas notificaciones del celular, se dieron cuenta de que habían dado con algo interesante. El nerviosismo, entonces, pasó a ser de ellos.

No se equivocó la paloma

“Cuando volvimos era tarde y la torcacita, obviamente, ya no estaba vocalizando. Teníamos que esperar hasta la mañana siguiente, pero pensábamos: ¿y si ya no está? ¿Qué hacemos? Estuvimos así toda la noche”, cuenta Esteban.

Al calor tórrido de Artigas y el ruido de las aves se sumó entonces otro motivo para una noche insomne: la preocupación. Joaquín se levantó antes de que despuntara la madrugada, paró las orejas y se sintió aliviado: la torcacita seguía ahí. Ahora la misión era encontrarla.

Ambos anduvieron rastreando el canto hasta que, entre las ramas de un paraíso ubicado cerca del gallinero del almacén, pudieron reconocer sus escamas inconfundibles. La grabaron y le sacaron fotos por un largo rato, ya aliviados. “Nos dimos cuenta de que estaba muy tranquila y que iba a seguir ahí un tiempo”, dice Joaquín. Y así fue. Durante los tres días en que permanecieron en el lugar en busca de tarántulas, la torcacita escamada les hizo compañía.

La vieron y escucharon junto a parientes más comunes en estas tierras, como la torcaza (Zenaida auriculata), la paloma de ala manchada (Patagioenas maculosa) y la torcacita común (Columbina picui). Además, pudieron comprobar que siguió allí durante diez meses, porque después de subir algunas imágenes a la plataforma eBird, muchos observadores de aves (que se caracterizan por una pasión y tenacidad que cualquier grupo organizado envidiaría) se arrimaron al lugar a fotografiarla. Es posible que estuviera allí desde varios meses antes de que la registraran Esteban, Joaquín y Diego, porque los trabajadores del almacén les contaron que venían escuchando ese canto desde hace un tiempo.

Fotografiando a la torcacita escamada.

Fotografiando a la torcacita escamada.

Foto: Joaquín Muñoz

Este dato es trascendente porque da a entender, como dice el artículo, que se trataba de una torcacita establecida en la zona y no un individuo errante. Los ejemplares errantes son generalmente aquellos que aparecen puntualmente fuera de su área de distribución por alguna anomalía, como vientos fuertes o desorientación (o, a veces, por la singular naturaleza exploratoria de algunos individuos).

“En los últimos años se han dado más registros de esta especie al sur de su distribución, en lugares donde no se la detectaba antes. Varios autores han reportado que parece estar produciéndose una expansión austral e intentan entender por qué se está dando eso”, cuenta Diego.

Así ha pasado por ejemplo en Misiones (Argentina) a partir de los años 60, en Rio Grande do Sul (Brasil) a partir de los 70 (aunque con registros documentados recién a partir del 2000) y muy cerca de la frontera norte de Uruguay en los últimos años.

Torcacita escamada en Uruguay.

Torcacita escamada en Uruguay.

Foto: Joaquín Muñoz

Una canción a Columbina

“Esto constituye el primer registro documentado de la especie en Uruguay y representa un nuevo caso de expansión de su rango hacia el sur, ubicado a 116 km al sur del registro conocido más cercano en Yapeyú, Corrientes, Argentina. Esta observación coincide con los reportes de otros autores en la región, quienes documentaron la especie en pequeños asentamientos y áreas modificadas por el ser humano”, señala el trabajo.

¿Está expandiéndose realmente más al sur esta torcacita y la veremos con más frecuencia en los próximos años, como se ha sugerido para otras especies en el sur del continente?

“Nosotros adherimos a la hipótesis bibliográfica de que se está produciendo un cambio de distribución, pero por supuesto que es una pregunta abierta, abre la discusión de qué es lo que está pasando. ¿Fue simplemente una aparición oportunista? ¿Hay un cambio provocado por la modificación de los usos de suelo? ¿O estaba ahí la torcacita desde hace mucho y no la veíamos? Todas son hipótesis para poner a prueba”, responde Esteban.

“Es una especie con preferencia por ambientes abiertos con árboles, muchas veces en zonas urbanas y periurbanas. Varios autores han señalado que está apareciendo en lugares que antiguamente eran bosques más cerrados, pero que por el desmonte y la agricultura se han convertido en áreas más abiertas, con asentamientos humanos y cultivos que les brindan comida. Hay que pensar que la Mata Atlántica debía actuar como una barrera para la especie pero que hoy está muy disminuida”, explica Diego. Este proceso de desmonte también se ha propuesto como fundamentación para los nuevos registros de esta especie en su distribución al norte, en algunas zonas de Colombia.

En el norte de Uruguay las cosas son distintas. Lo que se están perdiendo son las zonas abiertas de pastizales a causa de la expansión agrícola, mientras que los bosques naturales mantienen su superficie (según salta de los mapas de MapBiomas Uruguay, en Artigas de 2010 en adelante habría una reducción de las plantaciones de pinos y ecualiptos. La superficie de bosques naturales en Río Grande del Sur, según muestra MapBiomas Pampa, tampoco habría disminuido desde 1985 a la fecha. Habrá que seguir investigando entonces qué puede estar detrás de la llegada de esta torcacita. Pero además, hay otro dato interesante que podría tener que ver con este registro.

Si sumamos la cantidad de observadores de aves y su trabajo vigilante a través de las plataformas de avistamiento, “puede esperarse una mayor ocurrencia de registros hacia el sur”, reporta el artículo.

El trabajo de Joaquín, Esteban y Diego aporta nada menos que una nueva especie al registro de nuestra avifauna, pero también muestra lo importante que es estar preparado para encontrar lo que uno no busca. El azar juega, por supuesto, pero sirve de poco si no hay una mirada atenta y una disposición curiosa sobre el mundo que nos rodea.

“Cuando te dicen que aparece una nueva especie en Uruguay, quizá pensás en un lugar como Paso Centurión o Valle del Lunarejo. Pero no, esto ocurrió en una casa común y corriente de un pueblo. No tenés que ir al lugar más prístino o al lugar con más biodiversidad: a veces tenés que estar simplemente prestando atención. Incluso en Montevideo, porque estos nuevos registros pueden estar en el lugar menos pensado”, reflexiona Diego.

Además, el trabajo fue un lindo ejemplo de cómo unir el saber local con el conocimiento científico y el uso de plataformas online por parte de la ciudadanía. “Más allá de haber hecho este trabajo entre amigos, que estuvo buenísimo, pasamos por el proceso de conversar con gente local que estaba escuchando ya ese canto desconocido, se lo transmitimos a la comunidad ornitológica a través de las plataformas y luego pudimos llevarlo al terreno de la comunidad científica con el artículo. Es lindo poder conectar todas esas áreas”, dice Esteban.

Los motivos hipotéticos por los que esta especie está empezando a verse más al sur no hablan muy bien de los cambios ambientales de nuestro continente, pero la torcacita escamada poco tiene que ver con ello. Habrá que afinar la oreja y abrir los ojos para comprobar si pasa a ser una presencia frecuente en el norte del país o incluso si, dentro de muchos años, su canto característico también se vuelve parte del folclore en la región. Eso sí, esperemos que las canciones sean otras.

Artículo: First record of the scaled dove Columbina squammata in Uruguay: extending its southern distribution range
Publicación: Ornithology Research (abril de 2026)
Autores: Joaquín Muñoz, Esteban Russi y Diego Castelli.