El gobierno uruguayo ya desarrolló ocho proyectos de inteligencia artificial en los primeros seis meses de funcionamiento del Laboratorio de IA para el Bien, una iniciativa que busca aplicar esta tecnología para mejorar procesos del Estado y desarrollar soluciones para problemas concretos del país. Tres de los proyectos ya fueron terminados y otros cinco culminarán durante octubre.
El laboratorio había establecido como meta desarrollar 16 proyectos por año durante tres años. “Cuando inauguramos este laboratorio, planteamos tener 16 proyectos por año, y ahora, seis meses después, alcanzamos ocho proyectos. Es un mensaje importante, porque muestra un avance y un resultado en sí mismo”, señaló este lunes, en diálogo con la diaria, la presidenta del Laboratorio Tecnológico del Uruguay (LATU), Lucila Arboleya, tras la presentación de los primeros resultados del Laboratorio de IA para el Bien, una iniciativa impulsada por Microsoft y el gobierno de Uruguay.
El laboratorio recibió 47 postulaciones de 32 organismos públicos, una cifra que, según Arboleya, mostró que existía una demanda concreta dentro del Estado por incorporar estas herramientas.
De los ocho proyectos desarrollados en los dos primeros grupos, seis están orientados a mejorar procesos y dos son de investigación. Estos últimos utilizan imágenes satelitales y drones para entrenar modelos de inteligencia artificial y detectar patrones. “Cada uno de esos proyectos implica una solución, un prototipo con inteligencia artificial”, afirmó.
Los proyectos abarcan áreas como el agro, la salud y la educación, además de iniciativas orientadas a mejorar procesos dentro del Estado. El Laboratorio de IA para el Bien es impulsado por Microsoft y el gobierno uruguayo, con participación del Ministerio de Industria, Energía y Minería, Antel, el LATU, Uruguay Innova y la Agencia de Gobierno Electrónico y Sociedad de la Información y del Conocimiento (Agesic).
La apuesta por usar IA para investigar
Arboleya destacó que dos de los ocho proyectos están orientados a la investigación, ya que uno de los objetivos del laboratorio es utilizar la inteligencia artificial para ampliar las capacidades de investigación del país. “Queríamos usar la tecnología también para mover un poquito la frontera del conocimiento uruguayo. Además, son dos proyectos de alta complejidad”.
Uno de los proyectos, desarrollado junto a la UTEC, utiliza imágenes tomadas por drones para detectar de forma temprana palmeras que puedan estar afectadas por el picudo rojo. Otro, junto al LATU, utiliza imágenes satelitales para identificar variedades de cultivos como soja, sorgo y maíz.
El resto de las iniciativas apunta a tareas concretas de organismos públicos. La Dirección General de Registros trabaja en la extracción automática de datos de documentos electrónicos para agilizar la gestión de expedientes; Ceibal desarrolla un asistente conversacional sobre su documentación interna; y UTE avanza en la generación automática de pliegos de compras.
También se desarrollan proyectos para digitalizar historias clínicas manuscritas del Hospital de Clínicas vinculadas a pacientes en diálisis renal y para crear un asistente jurídico inteligente para el Tribunal de Cuentas, orientado a mejorar la gestión de la información y agilizar la elaboración de informes. Por su parte, Agesic desarrolla un agente de inteligencia artificial para facilitar la realización de trámites digitales mediante lenguaje natural. “El proyecto de Agesic busca ayudar a las personas a entender cuál es el trámite que tienen que hacer”, explicó Arboleya.
Para la presidenta del LATU, una de las principales conclusiones de esta primera etapa es que las instituciones públicas ya tienen identificados muchos de los problemas que podrían resolverse con estas herramientas. “Encontramos que había una demanda. Hay una cantidad de funcionarios e instituciones que tienen identificados los problemas y saben diseñar las soluciones”, afirmó.
Los primeros resultados también muestran mejoras en los tiempos de algunos procesos y reducción de errores, además de la posibilidad de realizar tareas que anteriormente no podían abordarse por falta de tiempo o capacidad, remarcó.
Capacitación y recursos
El programa no se limita al desarrollo de los prototipos. Durante estos primeros seis meses capacitó a 120 personas y otorgó 200.000 dólares en créditos para el uso de servicios de la nube.
La intención es que las instituciones sean capaces de continuar desarrollando soluciones después de su paso por el laboratorio. “Las instituciones son las que implementan los pilotos. Nosotros somos un apoyo, un empuje y catalizador”, señaló.
La iniciativa continuará con nuevos proyectos. El tercer grupo comenzará en noviembre e incluirá a la Agencia Nacional de Desarrollo, la Agencia Nacional de Investigación e Innovación, Antel y Correos, mientras que está prevista una nueva convocatoria para otros cuatro proyectos que comenzarían en marzo de 2027.
Para Arboleya, el objetivo de utilizar inteligencia artificial en el Estado no es incorporar tecnología por sí misma, sino aprovecharla para resolver problemas concretos. “Yo creo que esta iniciativa está demostrando que se puede innovar y que el sector público se está animando”, afirmó. “Se está demostrando que se pueden hacer las cosas más eficientes y que la IA, si se enfoca en resolver problemas, puede generar valor público”, remarcó.
Arboleya explicó que la responsabilidad sobre los datos y la implementación de las soluciones queda en cada institución: las instituciones firmaron con Microsoft acuerdos de confidencialidad, por lo que los datos permanecen bajo el control del Estado uruguayo.
La presidenta del LATU consideró que el principal desafío es combinar esa experimentación con los recaudos necesarios frente a una tecnología que todavía está en evolución. Pero también planteó que el Estado debe explorar activamente sus posibles usos: “Me parece que es una responsabilidad entender en qué cosas la tecnología nos puede ayudar, y tomando los recaudos, utilizarla para el bien”.
