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Martes 14 • Febrero • 2017

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Por Jacinto

Licencia deseada

La licencia es el reencuentro con el deseo. ¡Y qué difícil es reencontrarse con el deseo! Sé que esto va a empezar sonándole extraño. Probablemente ya esté pensando que de ninguna manera las vacaciones pueden ser un momento difícil, si son las semanas más esperadas del año. De hecho, ahora mismo no ve la hora de que lleguen. ¡Ajá! Ese, justamente, es el primer síntoma de esto que quiero decirle. Sólo espere un poco y comenzará a comprobarlo. En sus primeros días de licencia, el agotamiento del año pasado y la ansiedad por volver a ser el dueño de su tiempo lo llevarán a un estado eufórico. Querrá levantarse temprano para ir a la playa, luego cocinar pescado a la parrilla (¿por qué? ¡usted no sabe nada de pesca ni es buen asador!), evitará dormir la siesta para poder avanzar en los tantos libros que tiene atrasados, a la tarde volverá a la playa con pelota, paletas, tejo y más libros, pero pronto regresará para llegar a tiempo a hacer las compras y cocinar pizza en el horno de pan. ¡Y esto es sólo el principio!