El progreso científico no estriba en un camino hacia alguna explicación verdadera del mundo, sino en el avance desde un estado anterior con menor capacidad de resolución de problemas.
Si serán importantes los relatos, dado que, con todos estos datos bien a la vista, seguimos comprando el relato de que en Uruguay se manejó bien la pandemia por parte de este gobierno.
Queda la duda de si el ministro y el presidente controlaron con rigor lo propuesto por el Comando General de la Armada o lo aprobaron rutinariamente. Cualquiera de ambas opciones es preocupante.
Los países no pueden actuar por impulsos circunstanciales, ni motivados por excesos de autoestima de sus gobernantes. Mucho menos por carencias de visiones abarcativas de los procesos globales.
En el caso de Uruguay, y de la mayor parte de los países de América Latina, la prescindencia estatal y la reducción de la negociación a nivel de la empresa no ha sido garantía de equilibrio en las relaciones laborales.
En lugar de dar respuesta integral a las crisis, abordando sus causas estructurales, se impone la lógica de la compensación, que habilita y justifica el daño ambiental.
Este gobierno está pensando en una “reforma educativa”, pero no piensa atacar los problemas reales que hoy tenemos en la educación y que afectan directa e indirectamente en la promoción de los estudiantes.
A doce años de la puesta en marcha de los municipios, reafirmamos el acierto de su creación como instrumento absolutamente válido para la transformación política y la profundización democrática en territorio.