Quienes sean usuarios del navegador Firefox habrán notado hace algunos días que luego de realizar la última actualización se desplegaba un aviso relacionado con Facebook. Probablemente no le hayan prestado atención, pero ese aviso les sugería que instalaran una extensión de forma de aislar la navegación en la red social y “dificultar” que esta pudiera rastrear nuestra actividad en internet.

Concretamente, la extensión de Firefox evita que Facebook pueda registrar total o parcialmente el historial de sitios navegados por un usuario por medio del uso de cookies o ejecución de código asociado, por ejemplo, a los botones de “compartir” y “me gusta”.

Para ello, sólo permite que esto sea posible en las páginas asociadas a esta red social o permitidas por el usuario manualmente. Podremos notar cuando Firefox esté “encapsulando”, de alguna manera, el rastreo de nuestra navegación de forma muy clara: en la pestaña en que estamos navegando se verá una línea que subraya el nombre de la red.

Esta no ha sido la única movida que ha generado el navegador del zorro naranja en el último tiempo. Su preocupación por la privacidad de sus usuarios ha sido muy importante a lo largo de los años, con el objetivo principal de convertirse en el navegador más seguro. Por ejemplo, otro de los cambios, tal vez no tan visible para los usuarios, es la eliminación del soporte en el navegador de los protocolos seguros de transporte de datos TLS 1.1 y 1.0. Este protocolo, predecesor de otro protocolo llamado SSL, permite que la comunicación entre cliente y servidor se haga de forma encriptada y, por ende, segura. ¿En qué casos esto se usa? A saber, al momento de realizar compras electrónicas hace que toda la comunicación se realice por intermedio de este canal, y el uso de claves públicas de cada extremo, que permite identificar fehacientemente quién es quién.

La motivación detrás de la deshabilitación de estas versiones del protocolo es muy simple: tienen una antigüedad de entre 15 y 20 años, respectivamente, y la versión más actual de este protocolo (TLS 1.3) es de hace dos años, y corrige múltiples problemas de seguridad de las anteriores.

Las personas atentas a este tipo de cambios dirán que tanto Chrome como el nuevo navegador de Microsoft, llamado Edge, también están, al menos, mostrando una advertencia cuando ingresamos a un sitio que utiliza versiones antiguas de este protocolo. También podrán decir que existen complementos para estos navegadores que permiten hacer un aislamiento similar al que realiza Firefox. Otra reflexión que se puede hacer es que hay otras alternativas de aplicaciones para navegar en la web como Brave u Opera.

Todo eso es cierto, pero la reflexión final tiene que ser otra: como usuarios debemos estar siempre ocupados y preocupados por este asunto y, como consejo, mantener nuestras aplicaciones actualizadas a las últimas versiones estables.