“Cuando se pierda toda la poesía, / cuando la gente sólo sobreviva, / cuando el cansancio mate la alegría / seremos una máquina de trabajar”, dicen los primeros versos de “Quién va a cantar”, de Ruben Rada, que descansan junto con sus acordes sobre el atril de Eduardo Larbanois. Es una de las tantas canciones que el músico toca con sus alumnos de guitarra.

Larbanois se mudó hace poco a una casa que queda por Parque Batlle, y en el piso de arriba, donde tiene su guarida musical, se mezcla el profesor de guitarra con el artista. A simple vista hay cuatro violas criollas, la partitura de los Doce estudios para guitarra de Heitor Villa-Lobos, una foto de Alfredo Zitarrosa, otra de Carlos Gardel y el reposapiés para guitarra que suelen usar los que saben.

En la pared también hay discos de oro, de platino y todo eso, por las ventas de varios de los álbumes que parió junto con su compinche de todas las horas, Mario Carrero. Ambos, con su banda –Gustavo Montemurro, Enrique Checho Anselmi y Nicolás Parrillo– volvieron al escenario el jueves y con canciones nuevas, luego del impasse obligado por la pandemia, repitieron ayer y hoy es la última presentación, a las 21.00 en Sala del Museo.

Su canción más reciente, las diferencias entre ambos, las consecuencias de la pandemia y afines son algunas cosas sobre las que el dúo conversó con la diaria, hasta que tocó timbre un alumno de Larbanois.

La canción que publicaron hace dos semanas, “Circular”, me llamó la atención porque es optimista: “No hay que perder las ganas, no hay que bajar los brazos”, dice.

Mario Carrero (MC): La canción plantea que la única certeza que tenés para poder mejorar las cosas, te vaya bien o te vaya mal, es estar vivo. Estás en el mazo, siempre se reparte y no hay derrota ni victoria permanente. La única certeza es justamente poder cambiar todo mientras estás vivo, mientras puedas ver el sol.

¿Tiene algo que ver con la coyuntura actual o es una casualidad?

MC: No tiene nada que ver y tiene que ver con todo. Nosotros nacimos en plena dictadura, ya hemos jugado mucho tiempo de visitante y hasta con el VAR en contra, y algún tiempo de locatarios. No hay nada que nos mueva de un objetivo que tiene que ver con nuestra visión estética y sociopolítica.

Musicalmente la canción nueva es una murga.

Eduardo Larbanois (EL): Sí, con variantes armónicas que la hacen más modal que tonal, que es el formato musical más habitual de Occidente. Para los neófitos: el ejemplo más simple del tonalismo es el final del tango: “chin, pum”. Vos escuchás el “chin” y si no sonó el “pum” no terminó, porque son 500 años de cultura. Pero a Mario a veces se le ocurre hacer esas cosas, agarra acordes de otro lado y los mete acá. La creatividad es libertad absoluta, en realidad estudiás para saber romper las reglas. Más allá de que Mario no ha buscado nunca una formación en lo teórico, es buen escuchador y sabe robar bien. Todos robamos.

Vos sos el más técnico y teórico, y Carrero el más intuitivo. ¿Es así?

EL: Es la vieja discusión que se da a veces entre lo académico y lo intuitivo: tiene que ser un equilibrio. Hay académicos que saben muchísimo, les ponés una partitura y la leen al toque; pero la partitura es un mapa, un camino para seguir, la música no está ahí. Hay tipos que son músicos totales sin haber leído nunca una nota, estamos llenos de ejemplos: Ruben Rada, Alfredo Zitarrosa... El ser humano es potencialmente un creador, pero el sistema después lo va inhibiendo o encorsetando. Siempre recuerdo aquellas palabras de Pablo Picasso: aprender a pintar como los artistas del Renacimiento le llevó muchos años, pero aprender a pintar como los niños le llevó toda la vida.

MC: No hice estudios curriculares de largo aliento. Hace mucho tiempo estudié guitarra un año y poco con Osiris Rodríguez Castillos, pero más que nada conversábamos. A lo largo de toda mi vida musical no hice estudio formales, pero sí posgrados con los mejores del momento. Sólo el hecho de relacionarme, trabajar y hacer cosas con Rubén Lena, el Bocha [Washington] Benavides, Zitarrosa, Pepe Guerra, [Eduardo] Galeano...

EL: A mí me apasiona la guitarra, pero a Mario no le gusta escuchar música instrumental, es más de los cantores. Yo escucho de todo, pero me atrae mucho la música instrumental.

MC: Siempre me gustó cantar, pero no he sido muy fiel con la guitarra, es para acompañarme. Si yo no estoy cantando o componiendo –y a veces ni así–, no estoy con la guitarra. Uno hace lo que le resulta más natural o mejor, no se puede ser bueno en todo. No veo a [Luis] Suárez de golero. Entonces, haciendo un paneo muy grueso, Eduardo es más un guitarrista, en el mejor sentido, porque puede expresarse con la guitarra sin escribir y sin cantar.

Mario Carrero. Foto: Mariana Greif

Mario Carrero. Foto: Mariana Greif

Me da la sensación de que hoy gracias a los abundantes medios tecnológicos disponibles y a los géneros musicales imperantes la guitarra no es tan protagonista como antes.

MC: Una de las primeras veces que canté en público, de gurí, me presenté en un programa de televisión que se llamaba Guitarreada, por el 60 y algo, y era todo guitarra, pero hoy no tiene esa presencia. Hay muy buenos guitarristas y gente que se forma mucho, pero en esa época estaba lleno de peñas y de lugares donde había cantores con guitarras. Hoy, es cierto, la guitarra no está tan presente.

EC: Pero a su vez se está dando un retorno, por cuestiones técnicas y de posibilidades laborales, porque hoy en día está difícil para la gente que tiene banda. Yo tengo alumnos muy avanzados que son músicos profesionales y quieren formarse un poco más técnicamente para poder defenderse solos, porque ya es muy difícil sostener una banda. Fijate que no pueden actuar más de cuatro, nosotros ya tenemos uno de más en el escenario. 

MC: Pero eso es un tema puntual de hoy que tiene que ver con la pandemia y la mar en coche. Para nosotros las referencias eran cantores con guitarra: Zitarrosa, el Sabalero o Los Olimareños, etcétera. Este es un país que en su momento fue milonguero fuerte.

¿Cómo les pegó la pandemia, más allá del protocolo en el escenario?

EL: En el primer momento fue medio fuerte por las perspectivas de vida, no por la pandemia en sí sino por las consecuencias del aislamiento, la imposibilidad de trabajar y de tener ingresos para comer. Pero después se empezaron a vislumbrar algunas ranuritas. Yo estaba recién mudado, me distraje bastante con el desarmado de la casa anterior y el armado de la nueva; también empezó a haber una demanda de trabajo, di clases online y después ya empezaron de forma presencial. Con eso más o menos me fui afirmando, pero me preocupa mucho el entorno, nuestros compañeros, la gente que quedó en banda totalmente y que todavía está en banda. Porque el hecho de tener un plato en la mesa es un privilegio en esta situación. Por suerte, no faltó un plato de comida para ninguno de mis hijos. Los más grandes ya son independientes y se revolvieron, pero la más chica, de 13 años, que es estudiante... esos gurises están rotos afectivamente. ¿Cómo encerrás a un gurí en pleno crecimiento? Yo no niego la peligrosidad de la situación, pero también me parece que hay estratos que han aprovechado muy bien esto para tener a la gente encerrada y poder joderla un poco más. Eso también es preocupante, porque es una actitud a nivel mundial, de un sistema que se viene cayendo a pedazos, y los recursos siempre los paga el pueblo. Eso es muy doloroso. 

MC: Y en lo que tiene que ver concretamente con el sector de la cultura y el arte se notó muchísimo más en nuestro país, donde todos estamos en medio de una formalidad medio informal: en estos momentos hay gente que la está pasando realmente mal. Yo tengo 43 años de carrera con el dúo y estuve 47 años en el gas, soy jubilado y de algún modo me voy a arreglar, el tema es lo que pasa con la música, el teatro, etcétera, y aparte con la cuestión de que se multiplican los trabajos indirectos. Por ejemplo, en los festivales por todo el interior, que hoy hace tiempo que no se hace ninguno, trabaja un montón de gente. Nosotros recordábamos hace poco cuando estuvimos en un festival de Durazno con No Te Va Gustar y se vendieron 54.000 entradas: significa esa cantidad de gente comiendo, pagando pasajes y durmiendo en algún lugar.

Ustedes lo han hecho público más de una vez y todo el mundo lo sabe: son del Frente Amplio. ¿Cómo ven los primeros meses del gobierno de Luis Lacalle Pou?

MC: En lo que tiene que ver con el manejo de la situación de la pandemia me parece muy inteligente lo que se está haciendo, y también a nivel comunicación, más allá de que yo coincida o no con esa comunicación. Que no coincidimos en la visión económica, política y programática es claro y evidente. Pero es una persona coherente. 

EL: Eso es lo más importante: ellos son coherentes, defienden una clase. El cuento de la torta, que sea grande para después repartirla, nosotros lo vivimos tantas veces... Lo del derrame, que es una falta de respeto. Pero para nosotros no es nada extraño lo que está pasando ni lo que va a pasar, porque además lo dijeron con franqueza. También hay herramientas que las usan los medios con mucha inteligencia. Recuerdo aquellas palabras de [Hermann] Göring, uno de los nazis en los Juicios de Núremberg, cuando le preguntaron cómo lograron que la gente hiciera lo que ellos quisieran. El tipo respondió que no era problema de los nazis, sino de la naturaleza humana: “Lo único que hay que hacer es meterle miedo a la gente”. ¿Y qué han hecho los medios de difusión en los últimos años? Meter miedo, miedo, miedo, miedo al semejante, al tipo humilde, cuando en definitiva los más grandes daños se hicieron con guante blanco. Se habló mil veces de la pena de muerte... Ponés la pena de muerte y ¿quién va a morir primero? Probablemente un marginal que mató a alguien; nadie está diciendo que esté bien, pero con nombre y apellido te lo digo: ¿a cuántos enterraron los Peirano en esta sociedad? ¿Cuántas veces los tenés que matar para ser justo? Entonces, no es justa la pena de muerte.

MC: A mí me preocupa, y es algo que tenemos que ver cómo lo solucionamos, y cuando digo esto meto a todo el mundo adentro, incluso al gobierno, el manejo de los brotes de ultraderecha y la cantidad de neofascistas o de viejos fascistas que están apareciendo. Ver pintadas de la JUP [Juventud Uruguaya de Pie] es algo que para el que no lo vivió capaz que pasa desapercibido, pero esta película ya la vimos. Dormir con el enemigo trae ese tipo de cosas.

Eduardo Larbanois. Foto: Mariana Greif

Eduardo Larbanois. Foto: Mariana Greif

El mes pasado entrevisté a Laura Canoura y me dijo que los músicos son los más desorganizados del gremio artístico. ¿Piensan igual?

MC: Es un gremio difícil, porque de repente subiste con una guitarra, vendiste millones de discos, te aplaudió todo el mundo y no necesitás a nadie más. En cambio, un obrero de la construcción precisa a sus compañeros, porque un edificio no se levanta solo: cumplís roles y estás acostumbrado a que arrimás el material y el finalista es otro, pero en el arte todos queremos ser finalistas. Ese es un serio inconveniente que exige mucha cabeza política e ideológica clara para superarlo, para acumular y para sumar. Pero sobre esto que te decía Laura, de que los músicos andan cada uno por su lado y con suerte dispar... Por ejemplo, obviamente que nosotros podríamos salir a tocar sólo como dúo y facilitaba un montón de cosas, pero nos parece que lo más justo es remar todos para llamar la atención sobre el tema de la cultura. Yo no lo planteo en lo personal, no quiero que nadie haga una ley para defenderme, para apoyarme ni para darme nada; cuando hablamos de cultura hablamos de nuestra identidad como nación. A mí me preocupa mucho el tema y no pienso cambiar en esto: yo soy de un lugar y un tiempo determinados, y lo que planteo justamente es mi lugar y mi tiempo, con todas las situaciones que se van dando, sabiendo que no hay derrotas ni victorias duraderas y que cada vez que sale el sol tenés la oportunidad de patear el tablero.


Agenda de toques

» Hoy, sábado 17

A las 19.00, Monkelis se presenta en una nueva fecha Rastro: bazar del autor uruguayo. Museo Nacional de Artes Visuales (Tomás Giribaldi 2283). Entrada libre.

A las 20.00 en la sala Jorge Lazaroff (Intercambiador Belloni), Lea Bensasson adelanta canciones de su disco Buena fortuna. Entrada gratuita. Cupos limitados. Reservas al teléfono 1950 9075 o al correo electrónico [email protected]

A las 20.30, la cantante y compositora Julia invita a un “Show efímero”. Bluzz Bar (Canelones 760, esquina Ciudadela). Entradas $ 200.

“Por fin juntos” festejan The Supersónicos y La Foca, que se encuentran en Blast (Uruguay 960) a las 20.30. Entradas: $ 400 en Red Tickets.

Eli Almic

Eli Almic

Desde las 21.00 Eli Almic y DJ RC adelantan su nuevo material en La Trastienda (Daniel Fernández Crespo 1763). Entradas en Abitab. Mesas, $ 585; platea preferencial, $ 685. Artista invitada: Valencia.

También a las 21.00, Alfonsina se presenta en PyG Bar (Rambla Presidente Wilson 2133). Entradas: $ 435 en Red Tickets. Artista invitada: Guitarbaby.

» Domingo

A las 19.00 y en el marco de la segunda fecha de este fin de semana de Rastro: bazar del autor uruguayo, del número musical se encarga Magela Ferrero. Museo Nacional de Artes Visuales (Tomás Giribaldi 2283). Entrada libre.

A las 21.00, Leo Maslíah junto a María Bentancur en La Cretina (Soriano 1236). “Un concierto donde Maslíah presenta un repertorio pianístico de sus últimos discos (uno de ellos, dedicado a Bach) y a dúo con María Bentancur, versiones originales de temas populares e impopulares de distintas épocas y procedencias”. Cubierto artístico: $ 300 por persona. Reservas al 098 123698.

» En la semana

Lunes: XVIII ceremonia de los premios Graffiti, con actuaciones de Níquel, La Marmita, Sole Ramírez, Nati Ferrero, Agus Morales, Clipper y Ricardo Olivera. Se pueden canjear invitaciones sólo por Abis en Abitab. Desde las 20.15 en Auditorio Nacional del SODRE (Andes y Mercedes).

Martes: segunda fecha de la XVIII ceremonia de los premios Graffiti, con actuaciones de Buitres, Niña Lobo, Las Hijas de Mandela, Sonido Caracol (25 años), Snake y Olga Delgrossi. Invitaciones sólo por Abis en Abitab. Desde las 20.15 en Auditorio Nacional del SODRE (Andes y Mercedes).

Jueves: a las 21.30 se presenta Hombre Avispa en el Bar del Teatro Ducón (Durazno y Convención). Capacidad limitada.

A las 21.00, Pecho E’ Fierro en La Trastienda (Daniel Fernández Crespo 1763). Entradas en Abitab. Mesas, $ 450; platea preferencial, $ 650.

Viernes: a las 21.00, Eileen Sánchez en Sala Camacuá (Camacuá 575). Abre Damián Gularte.