La inconfundible voz de Samantha Navarro y la pintura original de Laura Lapitz acompañan a la troupe eminentemente femenina de El pozo de aire, un proyecto grupal que nació hace dos décadas, a partir de cruces creativos buscados, tomando como puntapié inicial un escenario común: un edificio de apartamentos. Este verano las vecinas no se toman vacaciones. Al contrario, preparan, por lo menos, dos funciones para refrescar este domingo 25 y el 1° de febrero.

Estrenada en 2003 y reestrenada 20 años después, con nuevos libretos y equipo, la obra muestra lo que ocurre dentro de cinco apartamentos del mismo edificio, comunicados por ese pozo de sonidos e imágenes inciertas. Cada historia fue escrita por una autora diferente especialmente para cada actriz, desgranando con humor, en una hora de espectáculo, diferentes aspectos de la convivencia ciudadana.

Entre bicicletas, delivery y cartas de tarot, los monólogos reflejan desencuentros familiares, observaciones sobre la idiosincrasia local, los nuevos códigos de cortejo y los cambios tecnológicos que llegan para sustituir trabajadores (por ejemplo, los tótems que relevan a los porteros).

El pozo de aire, un proyecto literario de cinco historias que confluyen en un mismo número de puerta, está dirigido por Alicia Garateguy. Actúan Noelia Campo, Leonor Svarcas, Amparo Zunin, Cecilia Sánchez y Adriana Trápani, con base en textos de Magdalena Helguera, Natalia Mardero, Cecilia Sánchez, Tamara Silva y Daniela Speranza. La iluminación es de Claudia Schiaffino e Inés Iglesias, el vestuario está a cargo de Pati Di Bello, el diseño sonoro de Álvaro Fioritto, y la producción y prensa de Analía Díaz Figueroa.

El pozo de aire. Domingos 25 de enero y 1° de febrero a las 20.00 en la sala Under Movie de Montevideo Shopping (Luis Alberto de Herrera 1290). Entradas a $ 760 en movie.com.uy (hay descuentos por grupos).


Feria de variedades

En la sala y escuela La Escena (Rivera 2477, esquina Ponce) este domingo el plan es Feria & Cine. De 11.00 a 21.00 se podrá acceder a proyecciones de los trabajos de egreso del Taller para No Actuar, comprar accesorios y vestuario o disfrutar de la comida y la bebida de la barra.