Hubo un tiempo que fue hermoso y donde cada estreno de Marvel era un fenómeno que paralizaba el mundo. Ocurrió incluso con sus primeras series para televisión, amparadas además en un momento –la pandemia– en que no había estrenos en cines. Pero el tiempo pasó, los productos se acumularon quizá demasiado y ya nadie está tan pendiente. La propia compañía sintió el golpe e interrumpió el flujo de estrenos hasta su próximo gran evento, que será Avengers Doomsday a fin de año.
Las últimas series confirmadas antes del batacazo han ido estrenándose sin pena ni gloria. Agatha All Along, Ironheart y Wonder Man, que es la que nos ocupa hoy, aparecieron en la pantalla de Disney casi que para cumplir. Si bien es muy difícil defenderlas a todas, la creación de Destin Daniel Cretton y Andrew Guest se basta por sí misma, tanto por su conexión con el universo Marvel como por ser una comedia dramática finamente construida, entretenida y brutalmente bien actuada.
Empecemos por lo último. El combo protagónico que lleva adelante los ocho episodios de Wonder Man parece de ensueño. Su protagonista, Yahya Abdul-Mateen II, no es ajeno al género de superhéroes. Interpretó una variación de nada menos que el Dr. Manhattan en la serie de TV inspirada en Watchmen (y que se bautizaba del mismo modo) y, en un trabajo para DC –o la Distinguida Competencia, como le dicen los marvelitas– encarnó a Black Manta en las dos películas de Aquaman. Ninguno de estos personajes le daba tanto margen para la interpretación o la sutileza como Simon Williams, ese actor aspirante al rol de una remake de Wonder Man, inseguro, narcisista, rebuscado, pero que en el fondo es bueno en lo que hace y no es un mal tipo. Ah: además de todo lo anterior, tiene superpoderes.
Junto a él está nada menos que Ben Kingsley, quien retoma su personaje de Trevor Slattery, aquel que fuera en Iron Man 3 el falso Mandarín, que fuera luego secuestrado de la cárcel por esbirros del verdadero Mandarín en el cortometraje All Hail the King y apareciera por última vez, ahí prisionero del Mandarín, en Shang Chi y la leyenda de los diez anillos (dirigida también por Destin Daniel Cretton y bastante olvidable, para qué mentirnos). Trevor es un actor caído en desgracia, pero recibe una última oportunidad de recuperar su carrera, cuando hace mancuerna con Simon por un rol en la mencionada remake, dirigida por el legendario artista europeo Von Kovak (Zlatko Burić), quien llega a revolucionar el género de una vez y para siempre.
Pero ¿quién es Wonder Man? Estamos ante un personaje de tercera línea de la escudería Marvel. Creado en 1964 por Stan Lee, Jack Kirby y Don Heck, Williams es en su origen un villano que enfrenta a los Vengadores, pero luego –y después de variadas aventuras– se reinventa como un héroe que termina por formar parte del mismo equipo de quienes fueron otrora sus antagonistas. Y, en efecto, en algún momento de su historia trata de tener una carrera en Hollywood como actor. Ese episodio es la base de la miniserie televisiva.
En nuestra serie, Simon está tocando fondo en su carrera, puesto que sus propias inseguridades le juegan en contra a la hora de conseguir –o mantener– papeles. Esto cambia cuando se asocia con Trevor, puesto que el veterano lo aconseja, lo escucha y lo acompaña, fortaleciendo su confianza. Pero el problema es que Trevor no lo hace por bondad, sino por encargo de Control de Daños, la agencia que monitorea a los superhéroes, encarnada en el agente Cleary (Arian Moayed, quien retoma su rol después de Spider-Man: No Way Home y Ms. Marvel), quien obliga a Trevor a espiar a Simon, so pena de volver a la cárcel. Pero la amistad que se da entre los dos hombres sí es honesta y sincera, lo que complicará la misión de Trevor.
¿Es entonces una serie sobre superhéroes? No, la verdad es que no. Lo superheroico funciona igual que la conexión con el universo Marvel: presente pero por completo tangencial. Uno podría ver Wonder Man sin haber visto nada de Marvel y no se perdería ningún detalle fundamental, dado que la miniserie explica todo por sí misma. De hecho, está mucho más cerca de series que radiografían el mundo de Hollywood y el funcionamiento de su industria, de sátiras como la afamada The Studio o, más aún, The Franchise (lamentablemente cancelada), que se vinculaba directamente con la filmación de una franquicia de superhéroes.
Wonder Man tiene el sello de Marvel Spotlight, la parte de Marvel Studios orientada a series del MCU centradas en historias más maduras, realistas y “a nivel de calle”, que no requieren conocimientos previos de la saga. Tenía solo un antecedente: la serie Echo, que no miró absolutamente nadie, pero ahora Wonder Man parece probar por sí sola la eficacia del sello y su efectividad.
Con una historia por completo contenida, capítulos de vertiginosa media hora, con una genial banda sonora bien funky y setentera y dos de las mejores actuaciones actuales en la televisión, Marvel entrega una gran serie en todo su recorrido, justo cuando casi nadie le está prestando atención. Bien vale la pena, entonces, ir contra la corriente y buscarla.
Wonder Man. Ocho episodios de media hora. En Disney+.