El actor y director de cine francés Olivier Rosemberg es conocido por formar parte de proyectos que desarman estereotipos culturales: con su serie Supermachos (Netflix, 2025) siguió a cuatro amigos parisinos de mediana edad que enfrentaban crisis personales, amorosas y profesionales mientras trataban de adaptarse a un nuevo mundo, y cuestionaba en profundidad los privilegios masculinos. En su última serie como creador, protagonista y director, Las Leonas, vuelve a interpelarnos al preguntarse por el lugar que ocupa la ilegalidad en la representación de las mujeres dentro la industria cinematográfica.
Pensemos que en las pantallas casi no hay mujeres delincuentes y, en cambio, abundan las historias construidas desde una mirada masculina, que ubica a los personajes femeninos como víctimas o como figuras no activas del crimen. Es lógico que el delito aparezca como patrimonio exclusivo de los hombres y asociado a rasgos “varoniles” como la violencia y la transgresión.
Las Leonas está inspirada en el caso real de La Banda de las Amazonas, cinco mujeres que, llenas de deudas e hijos que criar solas, robaron siete bancos en el sur de Francia entre 1989 y 1991. Es un ágil drama criminal en torno a personas que, empujadas por situaciones personales y económicas complejas, se unen para ejecutar un robo que, esperan, les cambiará la vida. Los personajes son llevados al extremo y la furia social atraviesa cada capítulo. Se trata de mujeres agotadas de ser invisibilizadas y violentadas, en una trama llena de planes que salen mal, de sororidad frente a la adversidad, con la maternidad y los cuidados como motores de decisiones límite. Las fronteras de la moralidad y el humor negro marcan a este thriller intenso.
Las improvisadas ladronas tienen perfiles disímiles. Rosalie (Rebecca Marder), una madre que debe mantener a sus dos hijos sola para pagar la deuda de su esposo preso, es quien idea la medida desesperada de robar el banco en el que trabaja como recepcionista. A su plan se suman su mejor amiga, Kim (Zoé Marchal), una anárquica e impulsiva masajista que sueña con tener su local de belleza; su prima Alex (Tya Deslauriers), una estudiante de arquitectura que aporta estrategia y calma; y Sofía (Naidra Ayadi), otra madre soltera urgida de dinero tras la intervención de los servicios sociales en su casa que pone en peligro la tenencia de sus tres hijos. Al planificar un robo, se dan cuenta de que necesitan un auto para escapar e involucran a Chloë (Pascale Arbillot), una adinerada clienta de Kim víctima de violencia de género. Son madres y trabajadoras explotadas, mujeres sostenes emocionales y económicos que han sido relegadas a los márgenes del sistema y que encuentran en esta unión una estrategia de resistencia y supervivencia.
Lo que en un principio parece un plan sencillo empieza a enredarse cuando aparecen conflictos internos, cuentas pendientes, un barrio gobernado por narcos y el acecho permanente de la Policía. La serie explora hasta dónde puede empujarnos la presión y qué pasa cuando lo irracional irrumpe en la vida cotidiana de personas comunes que han llegado a su límite. Evoca algo de Harta y también de El robo del siglo, porque hay una épica en torno a quienes les roban a los bancos que inevitablemente nos hace estar de su lado, del lado del desprotegido, del absorbido. Ellas son antiheroínas, son falibles y no deseaban estar donde están, pero se desbordaron, se cansaron y tocaron fondo.
Adictiva y visualmente provocadora, la serie fusiona a la perfección el thriller con el drama social para cambiar los roles históricos en los relatos sobre delitos: retratar a mujeres comunes como reinas de la estrategia, empoderadas y decididas cuando sienten que ya no tienen alternativa.
Las Leonas. Ocho episodios de 40 minutos aproximadamente. En Netflix.