Como está previsto cada dos años, el Instituto Nacional de Evaluación Educativa (Ineed) lanzó su informe sobre el estado de la educación en Uruguay, en el que presenta un panorama general sobre la actualidad del sistema educativo.
El estudio corresponde a 2023 y 2024, y se divide en dos tomos. En el primero se presenta un monitoreo de indicadores educativos y de contexto, mientras que en el segundo se comparten los resultados de estudios relevantes para la discusión educativa.
El Ineed plantea como una de sus “principales” conclusiones que la cobertura educativa en la educación media básica alcanzó casi el 99%, lo que indica que prácticamente todos los adolescentes entre las edades de 12 a 14 años se encuentran dentro del sistema educativo. Esto supone un nivel de universalización que hasta ahora solo se observaba en educación primaria.
Por otro lado, según el informe, en educación media superior —desde los 15 a los 17 años— la cobertura aún no alcanza un porcentaje universal; representa un 92,5% y se observa una desventaja en los jóvenes provenientes de hogares de bajos ingresos.
Los apoyos económicos resultan insuficientes para modificar las desigualdades
En Uruguay, las condiciones en las que nacen y crecen los niños siguen siendo un factor decisivo en su recorrido educativo. En 2024, la pobreza alcanzó al 17% de la población en el país, y tuvo un mayor impacto en niños y niñas, especialmente en la primera infancia. Esta situación, además de reflejar desigualdades económicas, incide en las oportunidades educativas desde edades tempranas.
A este contexto se agrega una marcada segregación socioeconómica dentro del sistema educativo en donde los estudiantes no se distribuyen de forma homogénea, sino que tienden a concentrarse en centros educativos según su origen social. Esta dinámica reduce el contacto entre distintos contextos y profundiza las brechas, dando lugar a experiencias educativas desiguales.
En cuanto a eso, el informe advierte que la inequidad no responde únicamente a las condiciones individuales, sino también a la forma en que el propio sistema organiza a los estudiantes. En ese contexto, si bien las políticas de apoyos económicos como la Tarjeta Uruguay Social o el Plan de Equidad han logrado amortiguar algunos de los efectos de las situaciones más vulnerables en las infancias y adolescencias, el Ineed sostiene que resultan insuficientes para modificar las desigualdades de fondo.
La proporción de estudiantes que percibe Asignaciones Familiares ha crecido en la última década, y alcanza el 70% en educación inicial y primaria y el 60% en secundaria, lo que da cuenta de su peso dentro del sistema. Sin embargo, el informe advierte que, pese a su expansión y al aumento del gasto, su impacto sigue siendo limitado.
Transformación educativa: muy temprano para determinar su impacto
En paralelo, el informe analiza los avances sobre la transformación educativa del gobierno anterior. Más que una evaluación de resultados, el relevamiento se centra en el grado de implementación de las principales líneas de la política, por lo que advierten que aún no es posible determinar su impacto en los aprendizajes ni en otros indicadores educativos.
Según el relevamiento, se registran avances en la implementación de cambios curriculares y en el despliegue de políticas orientadas a sostener a los estudiantes, especialmente en contextos de mayor vulnerabilidad.
El informe da cuenta de avances en la ampliación de la oferta educativa, particularmente en los niveles inicial y de educación media, así como de cambios curriculares y nuevas propuestas pedagógicas. A su vez, indica que se desarrollaron iniciativas orientadas a acompañar las trayectorias educativas con el objetivo de reducir la repetición, sostener la permanencia y evitar el abandono, especialmente en educación media.
Uno de los ejes que se plantean en la transformación y que se mencionan en el informe es la equidad, con políticas dirigidas a estudiantes en contextos de mayor vulnerabilidad y a centros con más dificultades, entre los que se destacan los Centros María Espínola. En paralelo, también menciona transformaciones en la gestión y organización del sistema educativo.
Por otro lado, en materia de infraestructura, si bien se registra una ampliación de los espacios educativos, se indica que los equipos directivos de algunos centros educativos advierten sobre problemas de mantenimiento, lo que expone dificultades entre el crecimiento del sistema y la calidad de las condiciones edilicias.
Bajos niveles de aprendizaje, ausentismo escolar y baja proporción de estudiantes que finalizan la educación obligatoria son algunos de los desafíos
El segundo tomo del informe sostiene que, “a pesar de ser un problema estructural que se arrastra desde hace décadas”, la inequidad en el sistema educativo cobró “mayor relevancia en los últimos años, evidenciando las profundas desigualdades que afectan a los estudiantes en múltiples dimensiones”. “A pesar de los esfuerzos realizados por la política educativa para garantizar el acceso a la enseñanza, persisten disparidades significativas vinculadas al origen socioeconómico que condicionan las trayectorias educativas y las oportunidades de aprendizaje”, afirma.
El informe enumera algunos de los principales desafíos del sistema educativo uruguayo y entre ellos menciona “los bajos niveles de aprendizaje, el ausentismo escolar, la alta tasa de repetición y la baja proporción de estudiantes que finalizan la educación obligatoria”. “A ello se suma la dificultad persistente para garantizar la inclusión plena de todos los alumnos (particularmente en educación media) y atender adecuadamente sus necesidades educativas específicas”, se agrega.
A partir de algunos análisis de la prueba Aristas, que el Ineed aplica en tercero, sexto y noveno grado, se comentan algunos resultados en lectura y matemática. Por ejemplo, se menciona que en el abordaje de la lectura se diferencia entre una lectura más literal y otra crítica e inferencial. En particular, se hace una diferenciación de acuerdo con el tipo de centro y se concluye que “en los centros de contexto muy favorable el énfasis en lectura inferencial y en lectura crítica es mayor que en los demás” y que lo mismo ocurre en las escuelas urbanas comunes y en los colegios privados. Del otro lado, en escuelas del programa Aprender y de tiempo completo el énfasis en lectura inferencial es menor.
Otro de los ítems que se evalúan es el “nivel de demanda cognitiva” que estas prácticas de enseñanza implican para los estudiantes y se afirma que este “es mayor según mejora el contexto del centro educativo”. De acuerdo con el informe, “las oportunidades de aprendizaje (principalmente el énfasis y la demanda cognitiva), en lugar de ser un elemento que contribuye a acortar las brechas en los desempeños, vinculadas a diferencias socioeconómicas y culturales de origen entre la población que asiste a cada escuela, en algunos casos, las profundizan”.
Para revertir estas tendencias se plantea que es necesario que “los maestros puedan aplicar estrategias de enseñanza diversificadas, orientadas a un nivel de logro común, incluso en aulas de contextos desfavorables, con estudiantes en distintos niveles de desempeño, con necesidades educativas diversas, con altas tasas de ausentismo y con trayectorias escolares marcadas por la repetición, entre otros desafíos”.
Como un aporte positivo de la transformación curricular, el Ineed marca que los programas de las distintas materias cuentan con criterios de logro esperados en los estudiantes para la evaluación de cada grado. Sin embargo, se advierte que “la alta cantidad de criterios de logro por grado y unidad curricular, y la forma en la que están definidos en los programas, ponen de manifiesto que la política educativa debe brindar pistas más concretas a los docentes sobre los logros mínimos esperados por grado para todos los estudiantes”.
Desafíos para la enseñanza en Uruguay
En el capítulo que aborda distintos desafíos para el desarrollo de la enseñanza, se aborda especialmente la incidencia de la pobreza en el sistema educativo. Según se afirma, además de tener un clima educativo bajo, sin personas cursando estudios terciarios, los hogares pobres tienen “un tamaño medio significativamente mayor (4,3 personas) que el resto de los hogares (2,6 personas)”. “También presentan un promedio más alto de niños (1,8 frente a 0,4), lo cual refuerza el impacto que la presencia de menores tiene en la estructura y las necesidades del hogar, con mayores gastos en salud, educación y cuidados”.
El informe recuerda que el nivel socioeconómico de los hogares de los estudiantes tiene una incidencia importante en los desempeños y tránsitos educativos y, en ese sentido, marca la necesidad de pensar políticas que permitan “romper la transmisión intergeneracional de la pobreza”. Además, afirma que “los desafíos que enfrentan los docentes que enseñan en contextos desfavorables superan las barreras de lo meramente educativo”, ya que “la precaria situación educativa y laboral de los hogares, sin duda, complejiza los procesos educativos de los alumnos”.
Otros de los temas abordados son los problemas de ausentismo estudiantil que enfrenta la educación uruguaya, que ya existían desde hace tiempo, pero que se agravaron con la pandemia. Según se marca, las faltas durante el año tienen incidencia en los desempeños de los estudiantes, ya que, en el caso de Primaria, los niños que asistieron entre el 80% y el 90% de las clases dictadas en 2023 -definido como ausentismo frecuente- obtienen, en promedio, cuatro puntos menos en lectura y siete puntos menos en matemática en Aristas, en relación con quienes concurrieron a más del 90%. “Cuando la asistencia no alcanza el 80% de las clases dictadas (ausentismo severo), la diferencia se incrementa a 18 puntos en lectura y 23 puntos en matemática, respecto a los estudiantes sin ausentismo crónico”, se agrega.
Además, se recuerda que hay una “clara asociación entre el nivel socioeconómico y cultural del centro educativo y la asistencia”, ya que los niños de escuelas más desfavorecidas cuentan con “mayores probabilidades de registrar ausentismo crónico, especialmente en su forma más severa”.
Habilidades socioemocionales, desempeños académicos y competencias digitales
El Ineed da cuenta de un “deterioro generalizado en las habilidades socioemocionales de los estudiantes de sexto grado con relación a 2017, tanto en la motivación y autorregulación del aprendizaje como en las habilidades interpersonales e intrapersonales”. En particular, se observaron “menores niveles de empatía, habilidades de relacionamiento, autocontrol y regulación emocional” en los niños, con resultados similares en los adolescentes, en quienes solamente la motivación y la autorregulación se mantuvieron sin cambios significativos.
En 2023 también se registró un “descenso generalizado del vínculo entre estudiantes” con relación a 2020, lo que revirtió una mejora apreciada entre 2017 y 2020. “Esto implica una disminución de la ayuda entre compañeros ante eventuales problemas, menores niveles de preocupación, cuidado y trato con respeto entre pares, entre otros aspectos”, se aclara, y se agrega que se detectan resultados similares si se observa el vínculo estudiante-docente.
En materia de desempeños académicos, se comparan los datos de las pruebas PISA 2022 y Aristas 2023 en educación media, que presentaron una “correspondencia” en los resultados. Según se especifica, estos van en la línea con mostrar la “inequidad en los desempeños” de acuerdo con el nivel socioeconómico y muestran un estancamiento en los resultados.
Por su parte, se da cuenta de un estudio sobre las competencias digitales de los estudiantes y de un informe acerca de centros educativos con mejores resultados a los esperados. Respecto de este último tema, el informe se pregunta cómo es posible que escuelas de contextos socioeconómicos similares y que reciben el mismo tipo de recursos alcancen resultados tan diversos”. En concreto, se menciona que entre las escuelas Aprender “un 27,2% tiene resultados por debajo a lo esperado según su contexto” y, al mismo tiempo, “un 30% supera el logro esperado por el contexto”.
Trayectorias educativas
Otro de los capítulos del informe del Ineed muestra distintos estudios sobre trayectorias educativas de estudiantes en Uruguay. Al respecto, se profundiza en dos estudios ya difundidos. Uno de ellos aborda la incidencia del desempeño en la educación inicial en el trayecto futuro de los estudiantes y encontró que “el desarrollo cognitivo infantil (lenguaje, habilidades lógico-matemáticas, funcionamiento ejecutivo y descentramiento) tiene un peso explicativo en los desempeños escolares comparable al del contexto socioeconómico y cultural del centro educativo”.
Por su parte, otro de los estudios da cuenta de las trayectorias de estudiantes con discapacidad y muestra que “la vinculación al sistema educativo de estudiantes con discapacidad es menor que la de estudiantes con diversidad funcional y que la de estudiantes sin discapacidad” en el período estudiado, que va de 2020 a 2024. En particular, se habla de una “dificultad en el pasaje de educación primaria a educación media para estudiantes en situación de discapacidad”, que, además, “se ve acentuada por la vulnerabilidad socioeconómica”.
Además, el Ineed da cuenta de un estudio del seguimiento de las trayectorias de estudiantes que en 2018 estaban en tercero de liceo. Al respecto, se categorizaron en cuatro grupos: el grupo mayoritario (39,8%) son quienes “presentan un progreso continuo hasta el egreso de la educación obligatoria”; un grupo (23,6%) de estudiantes “que se mantienen en el sistema y avanzan, pero no logran egresar en el período”; otro grupo (17,4%) de jóvenes que “aparecen y desaparecen del sistema, avanzando intermitentemente”; y un cuarto grupo (19,2%) que “abandona poco después de cursar el noveno grado”.
El estudio muestra, además, que las trayectorias previas a cursar noveno grado -antes tercero de liceo- “se vinculan con los puntajes alcanzados en las pruebas de matemática y lectura de Aristas Media”, ya que los que siguieron “trayectorias no óptimas obtienen puntajes inferiores” en la mencionada prueba, con más diferencia en matemática que en lectura.
De todas formas, se marca que “solo los estudiantes con dificultades en el tránsito obtienen peores puntajes en Aristas que el resto”, lo que da a entender que avanzar dentro del sistema educativo “no siempre implica haber alcanzado los aprendizajes esperados”.
Según muestra el Ineed, si bien también hay relación entre los resultados de las pruebas y la trayectoria que sigue el estudiante en bachillerato, “el principal predictor de la trayectoria en educación media superior son las calificaciones finales obtenidas en el curso de noveno grado”. “La calificación no solo determina quién avanza y quién no, sino que también brinda información al estudiante sobre su nivel de logro”, se advierte.