Saltar a contenido
Educación Educación terciaria
Héctor Cancela. · Foto: Guillermo Legaria

Héctor Cancela.

Foto: Guillermo Legaria

Héctor Cancela: “Que el gobierno haya dicho que la educación es una de las prioridades es esencial”

Aunque el monto dista mucho de lo solicitado por la institución, el rector de la Udelar valoró que la institución reciba un incremento en el proyecto de ley de Rendición de Cuentas.

Nuestro periodismo depende de vos

Si ya tenés una cuenta Ingresá

En los últimos años, la Universidad de la República (Udelar) viene afrontando un crecimiento de matrícula que, más allá de ser una buena noticia para el país, no ha sido acompañado de un incremento de recursos acorde. En cada una de las anteriores instancias presupuestales la Udelar logró que se le asignara una proporción muy baja de los recursos incrementales solicitados.

Con base en su plan de desarrollo para el período 2025-2029, se incluyó un pedido de más 300 millones de dólares que contrastaron con los 20 millones que la institución recibió en la Ley de Presupuesto Quinquenal. Entonces, la expectativa se trasladó a la primera Rendición de Cuentas del actual gobierno. En la última etapa de elaboración del proyecto de ley enviado por el Poder Ejecutivo se logró asignar 407 millones de pesos para la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP), la Universidad Tecnológica (UTEC) y la Udelar. Para la Udelar, concretamente, se asignan 100 millones de pesos –unos 2,5 millones de dólares– para becas estudiantiles de grado y posgrado.

A pocos días de que se cumpla un año del inicio de su gestión, la diaria conversó sobre estos temas con el rector de la institución, Héctor Cancela.

¿Qué balance hacés de este año en el rectorado?

Valoro mucho el apoyo de los órdenes del cogobierno, de las y los decanos, también el buen vínculo con los gremios de trabajadores. Hemos podido continuar el proceso del plan estratégico de la universidad, haciendo algunos énfasis y algunas concreciones. Más allá de que lo conseguido presupuestalmente el año pasado es mucho menos que lo que la universidad requería, permitió avances. Por ejemplo, este año estamos dando una cantidad de becas bastante más alta. También valoro que en la negociación tripartita logramos conseguir un fondo –aunque sea pequeño– para mejorar el salario de docentes grado 1 y 2 con entre 16 y 23 horas semanales. Esa mejora fue muy pequeña, pero marcó que hay una preocupación institucional.

Ha sido importante tener una buena interacción con el gobierno, estar participando activamente en una estrategia nacional de desarrollo; haber logrado a fin del año pasado el convenio con ASSE [Administración de los Servicios de Salud del Estado], el Ministerio de Salud Pública y el Ministerio de Economía y Finanzas, que, de una manera mucho más clara, con más recursos, integra al Hospital de Clínicas al Sistema Nacional Integrado de Salud. Allí se consiguen recursos del mismo orden que los que se consiguieron en el presupuesto: 700 u 800 millones de pesos anuales que no vinieron por presupuesto quinquenal, pero que nos permiten mejorar de manera muy clara el funcionamiento del Hospital de Clínicas. Valoro la interacción con distintos ministerios con los cuales también se han hecho convenios, además de con las intendencias y con otras organizaciones. Por ejemplo, la Institución Nacional de Derechos Humanos [y Defensoría del Pueblo] con la que tenemos varios convenios, pero en particular se están instalando en el campus Luisi Janicki. El convenio con el PIT-CNT también ha sido bien importante.

Hay demasiadas interacciones para nombrar, pero en todos lados ha habido buena recepción y, del lado de la universidad, una capacidad de trabajo en todos los temas. Siempre hemos tenido gente que se ha sumado a distintos equipos. Queda mucho para hacer, pero, al mismo tiempo, está esa sensación de que hemos armado los equipos de trabajo y que la institución se mueve con una dirección definida.

Has dicho que tu intención es ir por la reelección este año, ahora en un período completo de cuatro años.

Yo estoy a disposición para eso. Las candidaturas las generan y las presentan los órdenes en la Asamblea General del Claustro, pero tanto yo en lo personal como el equipo que tenemos de prorrectores, asistentes académicos, muchas compañeras y compañeros que han estado trabajando todo este año están con ganas y con fuerza para darle continuidad a lo que se ha empezado a hacer. Será una decisión de los colectivos.

¿Cómo valorás la propuesta de incremento de 100 millones de pesos que contrasta con los 3.900 millones que pidió la Udelar de cara a la Rendición de Cuentas, pero es mejor que el incremento cero que se avizoraba semanas atrás?

Que el gobierno haya dicho que la educación es una de las prioridades es esencial. Y no solo por la Udelar. Que se haya contemplado también a la ANEP y la UTEC es importante, aunque sea en montos mucho menores de los que planteábamos. Necesitamos dar una perspectiva hacia las y los jóvenes y no hay futuro del país sin educación. Hubiera sido una señal terrible que se hubiera dicho que en esta Rendición de Cuentas la educación no importaba.

En la práctica va a ser fundamental, más allá de que hay que seguir reforzando. Desde lo cuantitativo se tuvo en cuenta uno solo de los aspectos que la Udelar planteó, que son las becas, tanto de grado como de posgrado. Quedan en el camino un montón de otros rubros que sin duda iremos a plantear al Parlamento, que es el que tiene que votar la ley de Rendición de Cuentas.

¿Hay perspectiva de lograr algún recurso más en la instancia parlamentaria?

Sí, vamos a plantear las necesidades que quedan pendientes y ver qué posibilidades hay de que el Parlamento haga una reasignación de recursos y que algún otro de nuestros programas pueda tener un apoyo.

Hay muchos aspectos que hoy no están cubiertos. El crecimiento de matrícula sigue. Baja la natalidad, pero todavía no en las generaciones que están entrando a la Udelar y, al mismo tiempo, estamos viendo un incremento en el egreso de secundaria. Así que la perspectiva en el corto y mediano plazo es que la matrícula universitaria siga creciendo, por lo que es esencial darles una buena respuesta a esos estudiantes. Eso sí o sí implica reforzar el aspecto edilicio, que está desbordado, reforzar el aspecto docente y de funcionarios técnicos, administrativos y de servicios.

El sistema político, incluido el actual gobierno, ha planteado como objetivo mejorar sensiblemente el egreso en la educación media. ¿Qué dice eso de la inversión que se requiere en la educación terciaria?

Estamos muy contentos y esperanzados de haber podido acordar con la ANEP y la UTEC el programa de democratización del acceso a la educación superior. Es realmente novedoso en la historia del país, no que hagamos cosas en conjunto y coordinemos, sino que nos hayamos sentado a armar un programa, una visión conjunta que luego fue aprobada en las tres instituciones. Y tiene un correlato de acciones, algunas desde este año, que ni siquiera necesitan presupuesto; y otras para años siguientes, algunas de las cuales sí necesitan un presupuesto adicional. El trabajo conjunto es lo único que nos puede ayudar a empujar un mayor egreso de secundaria, que a su vez sea un egreso que pueda entrar a la universidad y que en la universidad le vaya bien.

La universidad tiene dificultades en la retención de los estudiantes que ingresan. Muchas veces hay un descalce entre las expectativas de los estudiantes, las capacidades de los estudiantes y lo que la universidad espera. Tratamos de avanzar mucho en la gestión de trayectorias, en definir opciones distintas dependiendo del tipo de formación, de las capacidades, las fortalezas, pero todo eso requiere recursos. Uno de los varios aspectos en los que queremos trabajar es la motivación y la ayuda desde los últimos años de enseñanza media. Y también trabajar en cosas más transversales, por ejemplo, en que la movilidad entre instituciones sea más sencilla, que la oferta en territorio de las distintas instituciones sea una puerta de entrada para todo el sistema. No podemos poner una sede de la Udelar en cada departamento, pero sí los estudiantes tendrían que poder acceder a la Udelar en cada departamento. Es parte del plan para los próximos años ofrecer a los estudiantes el ingreso desde los distintos lugares donde haya una presencia de la educación pública, pensando que más adelante habría una movilidad.

Veo interesante que dentro de lo que propone asignar el Poder Ejecutivo a la ANEP hay unos 30 millones de pesos para el programa de democratización de acceso [a la educación superior]. Es una señal, es mucho menos de lo que se necesitaría, pero es un punto. Al mismo tiempo, me da un poco de lástima que no haya habido una contraparte similar para las acciones de Udelar en ese programa. Es un programa conjunto, pero que ahora va a tener una financiación de una de las partes y no global; seguramente va a ser una de las cosas que vamos a llevar al Parlamento.

La Udelar también plantea la recuperación del 100% del salario vacacional de sus trabajadores y financiar con la exoneración de parte de los aportes patronales. ¿Cómo llegaron a esa propuesta?

Lo entendemos como una cuestión de justicia. En Uruguay muchas trabajadoras y trabajadores tienen salario vacacional. En la Udelar había salario vacacional y durante la dictadura se quitó. La universidad ha tratado de recuperarlo, pero los fondos nunca han alcanzado, y hoy se paga alrededor del 40% de lo que sería el salario vacacional. A su vez, en general el salario vacacional está exento de aportes patronales, pero no en el caso de la Udelar. La Udelar paga un porcentaje menor y encima le cuesta más. La propuesta es llegar al 100% de ese salario vacacional y que, al igual que en otras instituciones, no tenga un aporte, lo que quiere decir que el monto necesario para llegar al 100% sería menor. Hoy pagamos 40%; con otro 40% más pagaríamos todo. El 20% que falta sería ese aporte patronal que podría exonerarse sin que sea una renuncia grande para el país, y se igualarían condiciones.

Hoy la Udelar paga 20% de aportes patronales, otros entes públicos del sector industrial y comercial pagan 7,5% y las universidades privadas no pagan.

Sí. Hay una asimetría bastante clara y la universidad ha planteado y sigue planteando esa posibilidad. Al sector privado se lo exonera de aportes patronales por entender que la educación es de importancia y de interés para el país, pero para la educación pública esa exoneración no corre. Yo entiendo que es dinero, es decir, claramente sería un incremento de presupuesto [para la Udelar] y el gobierno tendría que ver cómo lo financia, pero sería bastante razonable o justo desde el punto de vista conceptual.

En la última campaña rectoral se dijo que no fue adecuado instalarse en la región suroeste sin tener un presupuesto que permitiera un adecuado funcionamiento. ¿Cómo se proyecta el desarrollo de la Udelar en el interior?

La universidad tiene que expandirse en territorio con responsabilidad y, como dije, en coordinación con las otras instituciones. La Udelar hoy tiene tres centros universitarios regionales bien establecidos, con dificultades presupuestales los tres, y tiene una región que ya se comprometió a abrir y consolidar: la suroeste, que hoy abarca Colonia y Soriano. Los recursos que tenemos para eso son muy acotados.

Igual empezamos con mucho entusiasmo, hay muy buena cantidad de estudiantes. Como siempre, hay más estudiantes de los que esperábamos. Hace poco hablaba con el decano de la Facultad de Ingeniería y me contaba que va a haber cuatro docentes de matemática, física y disciplinas vinculadas a la ingeniería de alta dedicación, con doctorado, que hacen investigación, que se van a radicar en Colonia. Eso es una excelente noticia. Estamos logrando que una ciudad que no tenía investigación a este nivel ahora radique investigadores de muy alta calidad.

Estamos también en condiciones edilicias precarias, no por mala voluntad, sino por falta de fondos y tiempo. En Soriano tenemos una casa refuncionalizada que alquila la intendencia. No digo que se den mal las clases, pero no deja de ser una casa de familia donde un dormitorio ahora es un aula; no es una sede universitaria. Como siempre, se puede empezar en pequeño, pero se va a requerir inversión. En Colonia la intendencia nos presta espacios en el estadio Supicci y el instituto de alta especialización de UTU nos presta un salón que está en buenas condiciones, pero ni siquiera tiene un espacio de almacenamiento al lado. Con cientos de inscriptos estamos en esas condiciones.

La intendencia está por darnos una donación –está acordada, pero todavía no hemos tomado posesión– de un espacio que era una parte de la fábrica de Sudamtex. Es un edificio que desde el punto de vista estructural está en buenas condiciones, pero que ha estado abandonado mucho tiempo. Tiene unos temas de impermeabilización, no tiene puertas, no tiene ventanas, tuvo ocupaciones, también la parte sanitaria está deshecha y va a haber que refuncionalizar. Para empezar necesitamos entrar al edificio, lo que esperamos hacer a más tardar entre julio y agosto. A partir de ahí vamos a tener que ponerle seguridad y hacer todos los procesos licitatorios. Tenemos dinero más o menos para un tercio del edificio. Lo vamos a hacer. Sí, va a haber clase. Vamos a estar peleando por los otros dos tercios.

En su momento fue discutido si teníamos o no las condiciones de ir a esa región. Es una decisión tomada y lo estamos haciendo con entusiasmo, porque vemos cómo las y los jóvenes se acercan en mucha cantidad y eso empieza a generar otra dinámica y mover a los departamentos. Pero sabemos que hoy no tendríamos las condiciones de saltar a otro departamento si no hay un respaldo económico que nos permita avanzar. Incluso hoy lo primero que estamos pidiendo es consolidar Colonia y Soriano, pero también otras sedes que hace más tiempo que están y tienen condiciones que no son suficientes.

¿Qué otras dificultades edilicias se presentan en sedes del interior?

En Melo estamos ya desde hace unos cuantos años, pero seguimos estando en un lugar alquilado, que era la sede social de la Asociación Rural de Cerro Largo. Tenían escritorios y un salón que se usaba para eventos. Está todo medio reformado, se arreglaron los baños, se puso un ascensor, pero está desbordado en tamaño. Se hizo un pequeño lugar tipo cocina y a veces se dan clases o se hacen reuniones ahí; se hizo una sala de lactancia materna, que hay que rehacerla, pero se usa también para tutorías o reuniones. No da abasto. La intendencia nos da en comodato un terreno que está muy bien ubicado y nos pide que en menos de cinco años edifiquemos ahí y tienen razón, porque tampoco es cuestión de darnos un terreno y que quede vacío. Hoy no hay un peso asignado para esa obra.

En Rivera hay edificios nuevos, se hizo una inversión súper interesante: espacios de investigación, aulas. Creció muchísimo. Hay carreras que ya tienen 200 inscriptos por año y las aulas más grandes que tenemos son para 120. Y no tenemos tampoco suficientes docentes como para dar todos los cursos dos veces. Más bien al revés, en esa carrera algunos cursos se dan un año sí y otro no porque ni siquiera hay docentes para cubrir todo. Se hizo la inversión y quedó desbordada. No porque no se planificó: se hizo la mejor inversión que se pudo con el dinero que estuvo asignado, pero la demanda crece.

Es fantástico, en realidad. A mí me encanta ir al interior y ver cómo está lleno. Los jóvenes te preguntan cuándo vamos a tener más carreras. Pero eso requiere una inversión. La gente en el interior lo tiene muy claro, los intendentes también. Siempre que vamos nos reunimos con diputados de todos los partidos políticos y todos destacan cómo ayuda esta presencia [de la Udelar] y se ponen a disposición para que eso siga siga creciendo. Sé que es difícil, en el ida y vuelta político hay muchas cosas a balancear, pero lo cierto es que siempre en las rendiciones de cuentas ha habido algún apoyo para el interior, porque es una necesidad real, no tiene color político.

La universidad el año pasado estaba en 166.000 estudiantes y cerca de 30.000 están en el interior. Pero 136.000 están en Montevideo y de ellos casi la mitad viene del interior. Sigue habiendo una asimetría terrible. La mayoría de los estudiantes universitarios del interior estudian en Montevideo. En el vaso medio lleno, estamos en un proceso virtuoso y se ha avanzado mucho. En el vaso medio vacío, todavía falta mucho.