¿Qué puede pasar a partir de los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán? ¿Qué está en juego en términos geopolíticos, comerciales y de reglas de convivencia internacionales? ¿Cómo impactan las nuevas tecnologías, en particular la inteligencia artificial, en esta guerra? Sobre estos temas la diaria dialogó con el investigador en política internacional Carlos Luján, de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de la República, doctor en Ciencias Humanas, con énfasis en Ciencia Política, por la Universidad Católica del Uruguay.

Para empezar, quería preguntarte si ves claros los motivos de estos ataques, porque se han dado versiones sobre si la razón tuvo que ver con que Irán tuviera armas nucleares, algo que no se ha probado, o sobre si Irán es un “peligro existencial” para Israel, sobre un cambio de régimen, y los ataques ocurrieron en momentos en que estaban en marcha negociaciones. En todo esto, ¿cuál es el origen de la decisión, en tu opinión?

Lo primero es que hay una dificultad para saber si esto fue una decisión de Israel, que atacó, y Estados Unidos se sumó, o si atacaron conjuntamente. A mí me parece que para Israel había una ventana de oportunidades de terminar con su principal adversario en Medio Oriente y avanzar en los acuerdos de Abraham con Arabia Saudita, también enemigo de Irán, en el mundo musulmán, en la división entre chiitas y sunitas.

No tiene sentido, a mi modo de ver, pensar que si Irán tuviera armas nucleares, atacaría a Israel con ellas, sabiendo que Israel tiene cientos de bombas nucleares que podrían hacer desaparecer de la faz del planeta a los 90 millones de iraníes. Entonces, no parece ser un argumento decisivo. Sí de cambiar los equilibrios de poder en Medio Oriente.

En cuanto a Estados Unidos, creo que se divide en dos grandes corrientes que apoyan al presidente [Donald] Trump. Los aislacionistas y los neoconservadores. Los aislacionistas en MAGA creyeron en el discurso de Trump de que no iba a haber más guerras. Porque recordemos que, llegado el momento, si las tropas estadounidenses tienen que combatir, los muertos son en general de los sectores rurales, más humildes, pequeñas ciudades, justamente de los núcleos donde están los votantes del propio Trump. Los sectores más neoconservadores, más intervencionistas, más cercanos a las posiciones del sionismo, finalmente tuvieron más peso.

Hay quien dice incluso que el principal opositor en el círculo íntimo de Trump a esto era el vicepresidente [James David] Vance, que era quien representaba de alguna forma esos intereses de MAGA.

No parece claro cuáles son los intereses de Estados Unidos en la región como para desear el cambio de régimen de Irán, más allá de que seguramente le gustaría que hubiera un régimen proestadounidense, como podría ser el que liderara [Reza Pahlaví], el hijo del sha. Pero seguramente en otros países también les gustaría que hubiera cambios.

¿Es posible que vuelva el hijo del sha en calidad de gobernante, en algún tipo de régimen político?

No, a mí me parece que es muy difícil que logren el objetivo máximo de un cambio de régimen. También podrías ver como segundo objetivo, si no lográs que haya un gobierno iraní proestadounidense, la fragmentación de Irán: que haya finalmente un país kurdo en el oeste –con estos movimientos que se plantean organizados por la CIA de un ataque terrestre de los kurdos en el noroeste–, que haya independencia o anexión de territorio por Azerbaiyán en la parte donde hay azeríes en Irán, que las poblaciones árabes también pasen a cierta escisión.

Hay que recordar que los persas que profesan islamismo chiita son la mayoría, pero no pasan del 60% del país. Eso me parece que podría ser otro objetivo. Destruir a Irán en una situación parecida a la de Libia, con enfrentamientos internos, con guerras civiles o una situación de debilidad como la que tiene Siria.

Ese objetivo sería específicamente debilitar a Irán.

Es la idea del control mediante el caos. Generar el caos de forma tal que Irán deje de ser un actor en política internacional relevante, por lo cual se debilita el eje o la alianza con Irán, el vínculo con Rusia, se impide el tránsito a través de la ruta de la seda de China. Esto forma parte de una contienda más general y geopolítica de confrontación de Estados Unidos con China en la lucha del Indo-Pacífico.

¿Sería parte de los planes afectar la ruta de la seda o causar un posible caos en el estrecho de Ormuz como para dificultar el acceso de China al petróleo?

Claro, además del acceso de China al petróleo, esto va a traer complicaciones también en el acceso de Europa al gas, de Japón y Corea del Sur al petróleo. Para esa parte de Asia va a ser muy complejo esto. La decisión de Qatar de detener la producción de gas licuado debido a los ataques es clave para Europa. Al punto de que le pidieron a Ucrania que volviera a autorizar el pasaje del gas ruso para Europa, y ahora parece que Rusia dijo que por el momento no tiene ninguna intención de venderles gas. Obviamente, el mercado asiático lo va a pedir. Lo que decía es que si lograran destruir y fragmentar a Irán, se hace muy difícil que sea una ruta comercial, un buen socio para China. De ahí a que lo logren, ya es otro cantar.

¿Qué perspectivas hay de que puedan lograr un cambio de régimen o esa fragmentación?

Recientemente, Reino Unido estuvo bastante remiso a permitir la utilización de la isla para los bombarderos estadounidenses. Finalmente, aceptó. Incluso a partir del ataque a las bases británicas de Chipre, que hay dudas de quién fue el que las atacó. Sín esa base británica, aunque esté a 3.000 kilómetros o algo semejante, tenían que venir desde el sur. Eso es algo que se puede hacer una vez o algunas veces, como lo hicieron en la guerra de los 12 días [en junio de 2025], pero no es lo mismo. Entonces yo creo que vamos a otra fase con estos grandes bombardeos destruyendo, y van a caer miles de toneladas de bombas sobre Irán. No va a quedar mucho en términos militares a ras de la tierra. Pero los iraníes están en túneles, en las montañas, bajo tierra. El que diga que sabe cómo se va a dilucidar este conflicto me parece que no está siendo muy honesto intelectualmente.

Sobre el ataque con drones en Chipre, se habló de la posibilidad de que hubiera sido un bombardeo lanzado desde Líbano, no desde Irán, e incluso de que fuera un ataque de falsa bandera.

Sí, ambas posibilidades están, pero estamos en el medio, justamente, de la niebla de la guerra, de las batallas de contrainformación. Las noticias están, pero es imposible verificarlas. Lo concreto es que los británicos se han sumado junto con Francia y Alemania, como lo declararon a sus aliados de la zona, explícitamente en apoyo a Israel y obviamente a las monarquías del Golfo.

¿Es posible que las monarquías del Golfo jueguen un papel más relevante?

Creo que, por ejemplo, cortar la producción de gas de Qatar es una medida económica que va a traer mucha repercusión, como un 50% de aumento en los precios del gas en Europa. Va a haber presiones en Estados Unidos para que se negocie una paz. Pero luego de la muerte de Jamenei, no veo a los iraníes con muchas intenciones de negociar. Tienen la carta de atacar no solo las petroleras en los países del Golfo, sino las desalinizadoras. Recordemos que el 60% del agua que se consume en estos países proviene de extraer la sal del agua de mar. Y son muy vulnerables, obviamente. Con unos pocos drones podés llegar a destruirlos. Obviamente, es muy fuerte; destruir eso puede significar someter a la sed, que es mucho peor que el hambre, a millones de personas. Pero está dentro del repertorio posible. Sin llegar a eso, la destrucción, el ataque que hubo de un dron sobre Aramco, la empresa petrolera mundial de Arabia Saudí, fue como un aviso. El ataque de un dron lo podés arreglar, pero si van 50, quedas fuera de negocio. Esto va a tener unas implicancias mundiales en términos económicos muy fuertes.

¿Se pueden enumerar o prever? Está claro el aumento del precio del petróleo, del precio del gas y un eventual desabastecimiento.

Tenés la posibilidad, a partir de la acción de los hutíes, del cierre del mar Rojo, de que se deje de usar el canal de Suez y, por lo tanto, todos los barcos tengan que ir por el cabo de Hornos. Esto incrementa un 60% los costos del transporte. Es posible que la piratería somalí crezca muy fuertemente. Entonces, tenés todas las aseguradoras con costos crecientes. No en vano, Estados Unidos está subsidiando las aseguradoras de ese país por estos problemas, lo cual a su vez perjudica a la City londinense, que es donde están las principales aseguradoras navieras. Y si el petróleo sube, por el efecto multiplicador de eso, y esto se prolonga meses en el tiempo, no es descartable que tengamos una recesión mundial, disminuciones en el comercio, porque las cosas están más caras y se puede consumir menos o comprar menos. O sea, se puede dar toda una escalada en el tiempo.

Ahora, esto obviamente se sabe, y el asunto es si se van a tomar medidas para evitar que esto ocurra o si está fuera de control y vamos a tener no cinco semanas de guerra, como se dijo al principio, sino mucho más. Si pasamos de semanas a meses, va a ser un 2026 complejo.

Es una situación en que las reservas petroleras son distintas según los países. Por ejemplo, las reservas de gas de Europa están al 30%, porque acaban de salir del invierno, mientras que las reservas energéticas norteamericanas y de América Latina están al tope. Esto obviamente era uno de los escenarios. Por decirlo coloquialmente, no todo el mundo tiene la misma espalda para soportar esto.

En cuanto a la duración de este conflicto, ¿es posible que sean determinantes la posibilidad de que Irán se quede sin capacidad bélica o que Trump ponga un freno por las elecciones de medio término de noviembre?

Obviamente, va mucho en cuán efectivo sea el desgaste, la destrucción de las lanzaderas iraníes, los misiles, si China, que suministró armamentos previos a la guerra, lo seguirá haciendo o no. De la misma forma que Europa, después de la invasión de Rusia, le suministró armas a Ucrania, China podría decir, con el mismo sentido, luego del ataque estadounidense-israelí: “Nosotros vamos a seguir suministrándole armas”. Si llegan o no, es algo clave.

O incluso, aun con una disminución muy fuerte del stock de los misiles balísticos, es muy probable que la capacidad de producción y los stocks de drones iraníes [se mantengan]. Recordemos que esos drones son los que les vendieron a los rusos. Es un desarrollo tecnológico que ahora los estadounidenses, con el desarrollo del dron Lucas, están copiando de los propios drones iraníes de bajo costo. Entonces es muy difícil que Irán tenga bajas existencias, o incluso que las fuerzas armadas iraníes, la Guardia Nacional y el propio ejército iraní sean devastados con un ataque aéreo. Veremos qué pasa en el noroeste, con las luchas en el terreno, o si a través del estrecho de Ormuz fuerzas especiales estadounidenses intentan tomar las costas del otro lado para controlar ambos lados de la ribera, lo que podría ser una operación militar de gran porte. Pero estamos recién en el comienzo. Como se dice en el truco, estamos orejeando la baraja. Hay mucha incertidumbre.

¿Hasta qué punto es posible que lo que ahora es un conflicto regional se internacionalice o se vuelva una guerra mundial si intervienen potencias como China o Europa?

Yo creo que eso es muy improbable. Puede ampliarse regionalmente en el sentido de que Turquía podría intervenir si los kurdos llegaran a amenazar con crear un estado kurdo entre Irak e Irán. Eso es intolerable para Turquía. Puede también haber apoyo paquistaní y eso generar una reacción india. Recordemos que cuatro días antes de los ataques [el primer ministro indio Narendra] Modi estuvo en Israel, y hubo acuerdos. Siempre puede ser una ampliación en términos regionales.

Rusia está con sus preocupaciones en Ucrania. China puede llegar a dar, seguramente lo esté dando, apoyo de inteligencia e incluso de armas, pero sería lo mismo que pasó en Ucrania. Hace cinco años que Europa suministra armas a Ucrania y no por ello Rusia atacó a Europa. Esto es similar.

Parece que también hubo drones yendo hacia una base estadounidense en Turquía, lo que decíamos de Chipre, pero más bien hacia bases en países de la OTAN. No veo a Europa [involucrándose más]. Además, Irán, más allá de que podría llegar a alcanzar alguna base en Grecia, no tiene capacidad más allá del extremo oriental de Europa; no puede atacar París.

Foto del artículo 'Carlos Luján: “Poco a poco empezamos a naturalizar que la violación del derecho internacional es irrelevante”'

¿Y cómo evaluás la situación de España, la posición que tomó el gobierno de decirle “no” a Trump?

Creo que hay consideraciones internas, seguramente. Es un tema que divide profundamente a los españoles de la derecha y la izquierda, o sea que también es un tema de política nacional, no solo internacional. España hace uso de su soberanía, pero en un mundo donde lo que prima es la anarquía y la ley de los más fuertes, obviamente eso tiene consecuencias.

Ahora, si Trump avanzara, como dijo, hacia romper el comercio con España, lo que debemos recordar es que España forma parte de la Unión Europea; entonces tenemos un lío de órdago, porque tomar una medida de ese tipo es tomar una medida de confrontación con el conjunto de la Unión Europea, que sinceramente no sé cómo reaccionaría. En teoría, debería apoyar a España si eso ocurriera. Pero hasta ahora el posicionamiento europeo ha sido bastante cercano a Estados Unidos, no de una autonomía estratégica como un actor diferente.

Mi primera impresión es que lo de España va a quedar en las amenazas [de Trump], que no va a ir más allá, pero si ocurriera, sería un lío político-económico entre la Unión Europea y Estados Unidos muy fuerte.

Otro tema presente es el uso de la tecnología. Se informó en la prensa que Israel hackeó el sistema de cámaras de las calles de Irán para vigilar los movimientos de Alí Jamenei; a su vez, fue hackeada la televisión iraní para que el hijo del sha diera un mensaje. ¿Esos son elementos que marcan una novedad en este conflicto?

No, estas cosas de utilizar la información, de hackear las televisiones, podrían haber ocurrido hace diez años, y no nos sorprendería. Creo que lo más interesante es la utilización masiva de la inteligencia artificial.

Su uso para determinar los blancos de ataques.

Exactamente, para el procesamiento de la información. La inteligencia artificial está en Estados Unidos, y por supuesto en Israel, a partir justamente del vínculo con las grandes empresas tecnológicas. Palantir, esta empresa californiana que recientemente consiguió un contrato de 10.000 millones con el Pentágono y que a su vez hace todo el trabajo de ubicación de los migrantes, es la misma empresa que apoyó a Israel en Gaza, en la determinación de los blancos, en localizar a los milicianos de Hamas. O sea que hacían un complejo tecnológico militar israelí muy vinculado con Estados Unidos, y te diría que esa es la novedad, que todavía no sabemos qué alcance va a tener. Todavía no hemos visto, por ejemplo, ataques de 1.000 drones coordinados por inteligencia artificial, que está dentro de lo posible. Por ahora, lo que vemos son drones enviados por seres humanos. Pero si dos, tres, diez drones hacen todo lo que vemos, imaginate lo que podría ser 1.000 drones en simultáneo con una inteligencia artificial que los libera. No lo hemos visto, pero tampoco descartaría la posibilidad de que esto pudiera llegar a ser posible. Ahí sí estaríamos ante un cambio. Que se está procesando. Estamos en un interregno, como diría Gramsci, donde lo viejo no acaba de morir y lo nuevo no acaba de nacer, pero empezamos a visualizarlo.

El tema de los drones sin duda es clave y también la producción industrial, esta idea de que Estados Unidos pueda hacer 50 misiles Patriot por mes y de repente use 50 en un día. Hay también una lucha en el tiempo entre los suministros, las capacidades, la logística. Ya Napoleón lo decía: hasta 1.000 hombres es coraje y valentía en una guerra; después de los 1.000 es logística. Y la inteligencia artificial ayuda mucho a esto. No tengo duda de que si hubo como 2.000 blancos, que a esta altura deben haber sido más, en misiones de ataque israelíes y estadounidenses sobre Irán, no fueron lanzados uno a uno a mano por personas. El trabajo de la inteligencia artificial se va adecuando en función de los resultados obtenidos.

Lo de Jamenei no nos debería sorprender. Mataron a [el líder de Hezbolá en Líbano, Hassan] Nasrallah; se hizo esa operación de detonación de bípers, la utilización de la inteligencia artificial para el secuestro de Nicolás Maduro en Venezuela. Eso vino y llegó para quedarse.

Con todo esto, la situación en Gaza y Cisjordania y las acciones de Israel allí quedaron en segundo plano. ¿Se puede evaluar qué impacto puede tener esta situación para los palestinos?

No, simplemente que cómo termine resolviéndose esto puede ser vital. Si Irán fuera derrotado, si hubiera un cambio de régimen o una fragmentación, y hubiera un acuerdo entre Israel y países árabes del Golfo, el tema palestino desaparecería totalmente. Otras situaciones podrían replantear qué es lo que pasa. Supongamos que pasa un mes, pasan dos meses, Irán resiste y Estados Unidos e Israel deciden que hay que negociar, ¿va a poner Irán sobre la mesa –aparte de que le levanten las sanciones, le reconozcan la autonomía, sus capacidades defensivas, etcétera– que haya dos estados, uno palestino y otro israelí? Es muy difícil saberlo. No me parece que esté entre las prioridades que pueda tener Irán, pero depende mucho de cómo evolucione esto. Yo creo que, lamentablemente, el umbral del dolor de iraníes e israelíes es muy alto, no así el estadounidense, pero podría haber miles y miles de muertos antes de que esto termine.

¿Dónde deja todo esto al derecho internacional y sus reglas, que parecen cada vez menos respetadas?

“Menos respetadas” es la versión optimista. Hay dos cosas preocupantes: una es la violación del derecho internacional y la otra es que a los actores no les importa violar el derecho internacional. Porque hace cinco años, cuando se produjo la invasión rusa a Ucrania, Rusia insistía en que era una “operación militar especial”, que no era una invasión y por lo tanto no violaba el derecho internacional. O sea, cinco años atrás, por supuesto, se empezaba a ver una violación del derecho internacional por parte de los poderosos, sobre todo de las potencias que tenían respaldo nuclear, pero había un intento de argumentar que no. Pero eso ya no ocurre. Ahora ya las cosas se hacen. Incluso empieza a haber gente que ya ni siquiera dice que hay una violación del derecho internacional, como que no sirviera para nada. O tenés paradojas, como el líder de Corea del Norte diciendo que el ataque de Estados Unidos era ilegal.

Poco a poco empezamos, y eso es lo peor, a naturalizar que la violación del derecho internacional es irrelevante. Es toda una discusión en un lugar muy complicado, porque cuando decís que el derecho internacional es el principal escudo de la protección de nuestra política exterior... Si decís que el derecho internacional para los países pequeños deja de ser relevante, decís que mañana tenemos un conflicto con un país vecino y utilizan la fuerza aérea. ¿Quién podrá protegernos?

¿Qué evaluación harías de las declaraciones que ha sacado la cancillería de Uruguay con respecto a lo de Irán?

La verdad, manejo más el análisis internacional, no tanto de las declaraciones específicas. Creo que las declaraciones en general están acordes a los principios, y eso está muy bien. A lo que voy es que muchas veces las declaraciones de la cancillería son un ritual que hay que cumplir. Está bien expresar que no es correcto, está muy bien abogar por la paz, por el derecho internacional, trabajar para que de alguna manera la próxima década sea una década en la que volvamos a reconstruir el sistema con base en normas. Pero la verdad, sobre el impacto en el mundo y en el sistema internacional, las declaraciones –no me refiero específicamente a las de Uruguay, sino que pueden ser las de Alemania– no mueven la aguja. Creo que hay que decir lo correcto y hay que estar alineados del lado de los más débiles y condenar las violaciones de los derechos humanos y de alguna forma a sentir el dolor de otros como propio, sea el de quien fuera, pero no cambia el sistema internacional. Hoy lamentablemente no es así.

¿Es posible que haya negociaciones en este conflicto? A mi modo de ver, matar a Jamenei fue un error, porque cierra todo camino para sentarse a la mesa y negociar. Para los iraníes, si mañana hubiera una instancia de negociación, es muy difícil olvidar la muerte de quien fuera el líder religioso y político de su país.

A su vez, hay otra cosa, que es qué va a pasar si la guerra se extiende en noviembre, en la elección en Estados Unidos. Si los republicanos fueran derrotados, ¿habrá un impeachment y dejará de ser presidente Trump y asumirá Vance, que era muy contrario a esto? Podría haber una negociación no a causa de un cambio de régimen en Irán, sino de un cambio de gobierno en Estados Unidos.

Noviembre parece muy lejos, pero tan lejos como podría parecer el 24 de febrero de 2022, cuando comenzó la guerra en Ucrania, y ya llevamos cuatro años. No estoy diciendo que esto vaya a durar tanto, pero lo que veo es que parece difícil que haya negociaciones en los próximos meses, excepto que haya un triunfo de uno de los bandos –de la coalición estadounidense-israelí que es la que puede ganar– y, por lo tanto, una rendición.

Además, había un proceso de negociaciones que, al igual que como pasó con la guerra de los 12 días, en el medio del proceso de negociación se produce un ataque. Eso me parece también que es un pésimo antecedente para las relaciones internacionales. La negociación como una especie de estratagema para que el otro tenga la guardia baja y atacarlo me parece de consecuencias muy fuertes, porque ya ni siquiera es solo una violación del derecho internacional sino de ciertos códigos de la guerra: si ponemos una bandera blanca, negociamos. Durante siglos los diplomáticos trabajaron para eso.