Los masivos ataques conjuntos realizados por Estados Unidos e Israel sobre buena parte del territorio iraní provocaron centenares de muertes, entre ellas la del líder supremo del país, el ayatolá Alí Jamenei, y también la de decenas de altos cargos políticos y militares de la nación islámica.

El enorme operativo militar coordinado por Washington y Tel Aviv apunta a destruir las capacidades de respuesta de Irán, además de terminar con el gobierno teocrático que llegó al poder en 1979, y que desde entonces es visto como una amenaza por Estados Unidos y principalmente por Israel.

Los intensos ataques que empezaron en la mañana del sábado prosiguen y su alcance es insospechado, aunque, por lo pronto, con el asesinato del ayatolá Jamenei, Irán tuvo que reconfigurar la jefatura de su Estado y, de acuerdo con la Constitución del país, el liderazgo quedó en manos de un consejo integrado por el presidente, Masoud Pezeshkian; Gholam-Hossein Mohseni-Ejei, quien es el presidente de la Corte Suprema de Justicia, y el clérigo Alireza Arafi, una alta autoridad religiosa del país.

Este domingo, Pezeshkian, quien fue blanco de los ataques pero logró sobrevivir, emitió su primer mensaje a la población luego del comienzo de las operaciones militares contra su país. En primer lugar, afirmó que el asesinato de Jamenei a manos de Israel constituye una “declaración abierta de guerra contra los musulmanes”. Jamenei, de 86 años, estaba al frente del país desde 1989, luego de la muerte del ayatolá Ruhollah Jomeini, líder de la revolución islámica que llegó al poder en 1979 tras la caída del sha Mohammad Reza Pahlaví. El gobierno declaró 40 días de luto en memoria de Jamenei.

En su mensaje emitido por la televisión iraní, Pezeshkian consideró la venganza contra los responsables de la muerte de Jamenei como “su legítimo derecho y deber”, y agregó que hará todo lo posible para cumplir con “esta gran responsabilidad y misión”. Pezeshkian afirmó que el consejo provisorio empezó a trabajar y que “continuará firmemente el camino del imán, el camino del amado”.

Horas más tarde, el presidente estadounidense, Donald Trump, dijo que el nuevo liderazgo iraní quiere dialogar y que él accedió a hacerlo. “Quieren hablar, y yo he accedido a hacerlo, así que hablaré con ellos. Deberían haberlo hecho antes. Esperaron demasiado”, dijo el mandatario estadounidense en una entrevista con la revista The Atlantic. Al preguntarle cuándo sería su conversación con los iraníes, Trump respondió: “No puedo asegurarlo”.

El líder republicano dijo, además, que algunos de los altos funcionarios iraníes que participaron en las negociaciones de las últimas semanas habían sido asesinados durante los ataques sobre Teherán. “La mayoría de esas personas ya no están. Algunas de las personas con las que tratábamos ya no están, porque eso fue un gran golpe”, afirmó Trump. “Deberían haberlo hecho antes. Podrían haber llegado a un acuerdo”, concluyó el mandatario.

Más tarde, en su primer comunicado oficial desde el comienzo del conflicto, Trump se dirigió a la Guardia Revolucionaria, el ejército y la Policía de Irán: “Depongan las armas y recibirán inmunidad total, o enfrenten una muerte segura”, dijo. “Hago un llamamiento a todos los patriotas iraníes que anhelan la libertad para que aprovechen este momento y recuperen su país”, agregó el mandatario.

Muertes y expansión regional del conflicto

En Irán, las muertes provocadas por los ataques fueron centenares, aunque el número específico no fue informado por las autoridades locales. Si bien la operación tuvo como objetivo las principales figuras políticas y militares del país, además de Jamenei también se informó sobre la muerte del expresidente Mahmoud Ahmadinejad; los asesinatos de civiles fueron muy numerosos.

La mayor acción contra la población civil se registró en una escuela para niñas en la provincia de Minab, en el sur del país, muy cerca del estrecho de Ormuz. En dicho ataque perdieron la vida 165 personas, la mayor parte de ellas niñas, y otras 95 resultaron heridas. No hay cifras precisas sobre las personas muertas en los ataques sobre Teherán y otros lugares del país.

La respuesta de Irán a la ofensiva contra su territorio también generó muertes de civiles. En Israel este domingo se informó que un ataque contra una sinagoga que funcionaba como refugio en la ciudad de Beit Shemesh, en el centro del país, mató a nueve personas e hirió a decenas.

El sábado otra persona había muerto como consecuencia de un ataque iraní sobre un edificio en una zona cercana al centro de Tel Aviv. Esta ciudad viene siendo blanco de numerosos bombardeos iraníes, aunque la mayor parte de ellos fueron interceptados por las defensas israelíes. De todas maneras, la vida cotidiana en Israel se vio alterada, mientras persisten los ataques sobre muchos lugares del país.

Pero las respuestas iraníes no se centraron exclusivamente en Israel, sino que alcanzaron a bases estadounidenses situadas en varios países de Medio Oriente, como Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Omán, Irak, Baréin, Arabia Saudita y Jordania. Algunos de los ataques iraníes también impactaron en aeropuertos y otras infraestructuras civiles.

Paralelamente, Estados Unidos informó, sin dar mayores detalles adicionales, sobre la muerte de tres de sus soldados en el marco de los ataques. Además, otros cinco efectivos resultaron heridos de gravedad.

El sábado, en el día inicial de la ofensiva a gran escala sobre Irán, tanto Trump como el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, afirmaron que los ataques se extenderán durante el tiempo que sea necesario. Trump había manifestado en el anuncio de la operación militar, denominada Furia Épica, que el objetivo era terminar con el régimen teocrático de Irán, aunque remarcó que esta tarea debería ser llevada adelante por los iraníes.

En ningún escenario fue planteada una incursión terrestre sobre el territorio de Irán, un país enorme, de 1.648.195 km², en el que viven aproximadamente 100 millones de habitantes. Al mismo tiempo, pese a la vasta oposición que tiene el gobierno de Irán entre su ciudadanía, existe una incógnita sobre los niveles de organización de una estructura opositora interna homogénea capaz de reemplazar al régimen que está en el poder. También es una incógnita conocer con certeza la capacidad de respuesta militar de Irán, que además, en este contexto, está muy aislado.

En las últimas horas Irán lanzó ataques contra objetivos estadounidenses sobre la mayor parte de los países árabes que lo circundan, lo que va en línea con el objetivo de Israel de establecer su posición dominante en Medio Oriente, pero además con la normalización de las relaciones con los países de la región, incluyendo a Arabia Saudita.

Los mayores aliados extrarregionales de Irán son Rusia y China, aunque ambos, si bien manifestaron su rechazo a los ataques sobre el territorio iraní, no contribuirán al esfuerzo militar de Teherán. Rusia, envuelta en su propia guerra con Ucrania, no puede más que emitir comunicados y dar apoyo moral a Irán. Por su parte, China sigue el tema con suma atención, porque además seguramente se verá afectada por la situación que se está generando en el estrecho de Ormuz.

Este paso marítimo, situado entre el sur de Irán y las costas de Omán, es la ruta de exportación de petróleo más importante del mundo. Por allí sale buena parte de la producción de los países del golfo Pérsico y también de Irán, que es uno de los principales abastecedores de combustibles a China.

La cancillería iraní aclaró que por ahora el paso por el estrecho de Ormuz no está cerrado, pero el lugar se convirtió en extremadamente inseguro por el conflicto, y de hecho la circulación de buques bajó drásticamente en las últimas horas. En ese sentido, varias empresas navieras que habitualmente operan en la zona, incluyendo a las más importantes del mundo, MSC y Maersk, informaron que dejarán de navegar por ese tramo hasta que la situación se normalice.

Otro eventual aliado de Irán, Turquía, se limitó a emitir un comunicado lamentando la muerte del ayatolá Jamenei, llamando a una solución diplomática. Por su parte, Europa, que se ha convertido no en un protagonista sino en un espectador de los grandes acontecimientos mundiales, respaldó de manera bastante sólida las acciones llevadas adelante por Estados Unidos e Israel. La presidenta de la Comisión Europea, el órgano ejecutivo más importante de la Unión Europea (UE), la alemana Ursula von der Leyen, pidió que se dé “con urgencia una transición creíble en Irán” luego del asesinato del ayatolá Jamenei.

Sin hacer mención a los ataques iniciales de Estados Unidos e Israel, Von der Leyen calificó como “injustificados e inaceptables” los ataques iraníes contra bases estadounidenses en diferentes países de la zona, de acuerdo con lo que informó eldiario.es.

“El riesgo de una nueva escalada es real. Por eso se necesita con urgencia una transición creíble en Irán. Una transición que restablezca la estabilidad y allane el camino hacia una solución duradera. Esto debe implicar la paralización de los programas nucleares militares y de misiles balísticos de Irán, así como el fin de las acciones desestabilizadoras por aire, tierra y mar”, expresó Von der Leyen en su cuenta de X.

Por su parte, los gobiernos de Francia, Alemania y Reino Unido emitieron este domingo un comunicado conjunto en el que comunicaron que están preparados para llevar a cabo “las acciones defensivas necesarias y proporcionales” para “destruir” las capacidades militares de Irán, de acuerdo con lo que consignó El País de Madrid.

Además, el primer ministro de Reino Unido, Keir Starmer, declaró que su gobierno aceptó el pedido realizado por Washington para poder utilizar sus bases en Medio Oriente para destruir los cohetes y drones que está lanzando Irán en la región.

La ofensiva militar y la interna estadounidense e israelí

Este domingo, Trump, en otras declaraciones a la prensa, destacó la rapidez y la efectividad de la operación sobre Irán. “Nadie puede creer el éxito que estamos teniendo: 48 líderes han desaparecido de golpe. Y avanza rápidamente”, afirmó el mandatario en declaraciones a la cadena Fox. Además, en otra intervención en la emisora CNBC, dijo que las operaciones militares estadounidenses en Irán van “adelantadas”.

La idea de Trump es que el conflicto se resuelva rápidamente, en pocas semanas, porque extenderlo sería desgastante para su gestión, que en noviembre será evaluada por la ciudadanía en las elecciones de medio término en las que se renovarán la totalidad de la Cámara de Representantes y un tercio del Senado. Además, en la misma fecha habrá elecciones para elegir gobernador en 39 estados.

La operación que comenzó el sábado fue apoyada por la mayor parte del Partido Republicano y criticada, aunque con excepciones, por los demócratas. El inicio de este conflicto va directamente en contra de lo que Trump había manifestado durante la campaña electoral, sobre priorizar a Estados Unidos y evitar guerras en lugares lejanos que nada le aportan al país.

De hecho, una encuesta difundida este domingo, realizada por la empresa Ipsos junto con la agencia Reuters, indica que solo un poco más de un cuarto de los ciudadanos estadounidenses aprueban los ataques sobre Irán. Alrededor del 27% de los encuestados afirmó aprobar los ataques, mientras que el 43% los desaprobó y el 29% no estaba seguro.

Además, el 56% de los estadounidenses cree que Trump, quien también ha ordenado ataques en Venezuela, Siria y Nigeria en los últimos meses, está demasiado dispuesto a usar la fuerza militar para promover los intereses estadounidenses. La gran mayoría de los demócratas (87%) opina lo mismo, al igual que el 23% de los republicanos y el 60% de quienes no se identifican con ninguno de los dos partidos políticos.

Dentro de Israel, los ataques contra Irán cuentan con un amplio consenso dentro de la clase política. En ese sentido, el líder de la oposición, el liberal Yair Lapid, del partido Yesh Atid, opositor a Netanyahu, emitió el sábado un mensaje de unidad nacional en sus redes sociales al afirmar que “en momentos como estos permanecemos juntos, y ganamos juntos”. Refiriéndose a la guerra contra Irán, escribió en X: “Quiero recordarnos a todos: el pueblo de Israel es fuerte. Las Fuerzas de Defensa de Israel y la Fuerza Aérea son fuertes. La mayor potencia del mundo está con nosotros”, agregó, en referencia a Estados Unidos. “No hay coalición ni oposición, solo un pueblo y unas Fuerzas de Defensa de Israel, con todos nosotros respaldándolas”, escribió Lapid.

Una de las pocas voces disidentes dentro de Israel fue la del legislador Ayman Odeh, integrante de Hadash, una coalición de izquierda formada por musulmanes y judíos. “Cuídense, porque este gobierno no lo hará por ustedes”, expresó Odeh, haciendo referencia a los ataques persistentes de las últimas horas sobre el territorio israelí.

Pero, de todas maneras, más allá de lo que pase en Irán después de que termine este conflicto, la imagen de Netanyahu sin dudas se verá fortalecida por la destrucción de la mayor parte de la capacidad militar de Irán, que es, de acuerdo con la visión israelí, su máxima amenaza existencial. Esto posicionará bien al actual primer ministro, que pretende ser reelecto en las elecciones parlamentarias previstas para octubre.