Viajes, propiedades y gastos que no coinciden con las declaraciones patrimoniales ni los ingresos del jefe de Gabinete argentino, Manuel Adorni, son investigados por la Justicia, y las sospechas aumentan con el paso de los días. Periodistas, dirigentes políticos y la fiscalía pusieron el foco sobre las cuentas de Adorni después de un viaje oficial a Nueva York, cuando se cuestionó públicamente que su esposa lo acompañara en el avión presidencial.
El caso tuvo mayor resonancia porque el jefe de Gabinete, cuando ocupaba solo el cargo de vocero presidencial de Javier Milei –actualmente cumple las dos funciones– se jactó de haberles quitado los autos oficiales a jerarcas que los usaban para asuntos ajenos a su función, como el traslado de sus hijos o sus parejas.
Adorni dijo que él y su esposa, Bettina Angeletti, habían pagado el pasaje para ella en un avión de línea, pero después surgieron otras circunstancias y se la invitó a viajar en el avión Tango 01.
A partir de entonces surgieron preguntas (¿sería cierto? ¿pidió reembolso? ¿debió aceptar esa invitación?) y se supo que el costo del pasaje de Angeletti fue especialmente caro: 5.300 dólares.
Llamó la atención que alguien que en su última declaración jurada dijo tener unos 42.500 dólares en efectivo optara por un pasaje tan caro, y se cuestionó que su esposa ocupara un lugar en la comitiva presidencial.
El jefe de Gabinete empeoró las cosas cuando se justificó diciendo que, como él iba a “deslomarse” a Nueva York, quería que su esposa lo acompañara. Después admitió que había utilizado una expresión poco acertada.
Se supo que este no era el único pasaje caro de la familia Adorni. El jefe de Gabinete viajó con su esposa y sus hijos a Punta del Este en un avión privado en febrero. Hubo versiones de Adorni de que el alquiler del chárter costó 4.000 dólares, pero según informó la prensa argentina, solo el viaje de ida costó 4.800 y lo pagó la productora Grandio Imhouse SA, que pertenece a un amigo del funcionario, Marcelo Grandío.
El dato generó más polémica porque Grandío es un periodista que en el actual gobierno pasó a trabajar para la televisión estatal, que depende del secretario de Comunicación, cargo que ocupó Adorni.
Sobre el viaje de regreso a Argentina existen todavía más dudas, y la Justicia investiga si Adorni incurrió en el delito de recibir dádivas.
Propiedades de la familia
Las sospechas sobre los manejos patrimoniales de Adorni crecieron también cuando se supo que desde que asumió el actual gobierno, él y su esposa compraron dos inmuebles sin vender otros dos que ya tenían. Compraron un apartamento en el barrio Caballito, en Buenos Aires, y una casa en un barrio privado.
La casa, que además refaccionaron, figura solo a nombre de Angeletti, pese a que sería un bien ganancial. En cuanto al apartamento, Adorni dijo que para comprarlo gastó unos 30.000 dólares y recibió en préstamo otros 200.000 de parte de dos mujeres. Se trata de dos jubiladas, que estaban vinculadas con esa propiedad y, según Adorni, una de ellas era familiar de un amigo suyo. Un periodista argentino fue a consultar a una de las mujeres, le tocó timbre, le preguntó si conocía a Adorni y ella lo negó.
El precio del apartamento llamó la atención porque se estima que su costo de mercado es mucho más alto, de entre 400.000 y 500.000 dólares, más del doble de lo que pagó el funcionario. Se trata de un apartamento de más de 200m², con cochera, y ocupa medio piso de un edificio con diversos espacios comunes.
Antes de ser nombrado jefe de Gabinete, a fines de 2025, Adorni tenía un sueldo de unos 2.150 dólares mensuales como vocero presidencial, y por todo esto surgen sospechas de enriquecimiento ilícito que la Justicia investiga.
A partir de la semana próxima, el fiscal Gerardo Pollicita tomará declaración a las dos prestamistas de Adorni y analizará su patrimonio. También convocó a declarar a la escribana que intervino en esa compra, Adriana Nechevenko, pidió datos de las propiedades de la familia, y documentos sobre los viajes del funcionario. Hay indicios de que desde que integra el gobierno también viajó por su cuenta a Brasil, España y Estados Unidos, según la prensa argentina.
El caso Adorni no paró de agregar episodios en las últimas dos semanas. Uno de ellos fue la denuncia que la diputada Marcela Pagano, que rompió con el oficialismo, presentó ante el juez de esta causa, Ariel Lijo. Según Pagano, la esposa de Adorni, que se dedica al “coaching ontológico”, fue contratada por una empresa vinculada con la petrolera estatal YPF para brindar capacitación y recibió como pago unos 4.500 dólares.
A todo esto se agrega que Lijo es un juez al que Milei quiso designar por decreto como integrante de la Corte Suprema, pero finalmente no pudo y tampoco contó con apoyo del Senado para que accediera a ese cargo.
Las explicaciones del vocero
Adorni dio una conferencia de prensa en medio de todas estas sospechas, en la que dejó mucho sin explicar y que finalizó después de su ataque a un periodista. Cuando Jonhathan Heguier, del medio El Destape, le preguntó por los costos y el financiamiento del viaje a Punta del Este y las sospechas de que lo pagó la empresa de Grandío, Adorni le respondió: “Partamos de la base [de] que apenas sos un periodista, no sos un juez. Vos no podés juzgar en qué gasto yo mi dinero, porque estamos en un error conceptual”.
“Mi dinero, sea mucho o poco lo gasto en lo que a mí me parece mejor para mí y para mi familia. Y sobre mis decisiones de gasto, no las voy a discutir con vos porque vos no sos juez, vos sos periodista”, continuó. “El que definas 'oscuridad' en mis actividades patrimoniales o de declaraciones juradas, es un tema estrictamente tuyo y yo no voy a entrar en esa discusión. Porque, aparte, me parece de mal gusto”, le dijo.
Se anunció que el jefe de Gabinete daría otra conferencia de prensa, después del rechazo que generaron sus destratos y su negativa a brindar información. Sin embargo, se canceló horas antes de que ocurriera.
Milei ha evitado hablar del tema, aunque dejó claro su apoyo a Adorni, al que esta semana dio un abrazo de varios segundos durante un acto público, a modo de saludo, pese a que esa misma mañana habían estado reunidos.