Los estudiantes de bachillerato del liceo 1 quedan huérfanos. Queda el liceo sin aquellos que jugaban el partido todos los días con entusiasmo. Dejan el lugar al miedo, a las voces bajas, al vacío intelectual.
Sólo cabe interpretar esto como una bravuconada autoritaria, como un abuso de poder que pasa por encima de la libertad de expresión de los trabajadores sindicalizados.
El ámbito de aplicación de la laicidad es el aula, el acto de la clase; no se prescribe cuál debe ser la adscripción del pensamiento que pueda tener el docente.