Nacional
El punto medio del 104 nos dice mucho, nos ofrece una sucesión de imágenes que componen una ciudad de escalas. Ya en Malvín uno entra en otro estadio y no sabe elegir muy bien en qué casa ajardinada viviría. Otro sueño que alguna vez en la vida todo montevideano tuvo: una de esas casas, todas esas calles, ese silencio, el cielo abierto y limpio sobre un techo digno. Pero de pronto llegamos a Punta Gorda y como quien no quiere la cosa, en un abrir y cerrar de puertas, estamos en Carrasco, su lenguaje (carteles casi exclusivamente con servicios de lunch, bank, high) y su opulencia. La arquitectura desaforada, las mansiones y sus muros altos, el gusto terraja, también, de los nuevos o viejos ricos.