Freire-Filho celebró el medio siglo de vida de El Galpón cuando en 1999 dirigió Luces de bohemia, de Ramón del Valle-Inclán. El año pasado, estando en Montevideo para trabajar en otro proyecto, comenzó el intercambio con la institución para pensar en un espectáculo que se estrenara en el marco del 70 aniversario de la institución..

Así surgió la idea de trabajar con textos de Eduardo Galeano, “porque junto con el aspecto artístico estaba presente el tema de qué queremos decir, y Galeano era un autor que podía ser una base para hablar de América en este momento de tantos cambios políticos, de tantas convulsiones, de tantas versiones distintas de la historia”.

El director conoció a Galeano por Las venas abiertas de América Latina a fines de los 70. “En aquel entonces lo leí en portugués y ahora lo releí en español, aunque en aquella época ya leía muchas cosas en español. En los 70 un autor que me fascinó fue Borges. Me acuerdo de la librería en Brasil donde iba a buscar sus libros en español. Nunca había hecho esta asociación, pero la calle donde estaba la librería se llamaba México, frente a la embajada de Estados Unidos”, dice y ríe. “¡En la frontera! Y Galeano estaba ahí. Se hizo muy famoso ese libro en esos años, y quedamos con esa impresión muy fuerte de su lectura”.

Sos contemporáneo de Galeano, y mencionabas el interés de hablar del presente. ¿Cómo interpretás su obra hoy?

Galeano nació un año antes que yo, él es de 1940 y yo de 1941. A principios de la semana estaba mirando un ensayo con ojos de él, y pensaba: “¿Qué le parecería? ¿Le gustaría?”. Y pensé que sí, que seguro que ver en carne y hueso algunos de esos personajes que él nombró, ver sus palabras dichas... estaba mirando con sus ojos... Porque vivimos el mismo período histórico, él más intensamente porque viajó mucho. Y sí, la idea de hablar de hoy es fundamental. Hay un momento en que él dice en una de sus obras que más allá del oro y de la plata también nos robaron la memoria, y creo que de los muchos robos que hicieron lo que más sentimos ahora es la falta de nuestra memoria, de nuestra historia, y no sólo la precolombina, la de la conquista, sino la de ayer, la que siguen robando por la forma en que los vencedores siguen imponiendo su visión. Una cosa que me importa mucho en Brasil hoy que es un ejemplo terrible de todo lo que pasa es que la historia la siguen escribiendo los vencedores, y veo cada día cómo mienten. Ahora aparecen noticias todos los días sobre lo que fue el uso del tema corrupción, cómo subrayaron el tema corrupción simplemente como forma de dejar a una parte de los líderes políticos afuera. Porque la corrupción de los que están en el poder sigue igual, o es mayor. A Dilma la sacaron porque estaba luchando contra la corrupción, es una forma de contar la historia invirtiendo los hechos. Fueron acusados de corrupción quienes más la combatieron. Los gobiernos de Lula fueron los que dieron mejores condiciones de trabajo a la Policía Federal; se creó la ley de transparencia, se nombró como jefe de la Fiscalía General a los indicados por los fiscales, no según intereses políticos, todo lo que no hizo antes Fernando Henrique Cardoso, por ejemplo, y todo lo que ya no hace Bolsonaro. Por eso hablamos de la memoria del presente, no sólo del pasado remoto. Nuestra memoria de ayer ya es memoria que nos robaron, que nos siguen robando; esa era la intención, hablar de hoy.

¿Cómo fue el trabajo de comprensión y armado del espectáculo?

Galeano escribe como en píldoras, en pequeños retazos de historia, así que el primer mes de trabajo llevé unas cosas, leí y propuse dramatizarlas más o menos improvisadamente. También pedí a los actores que leyeran lo que quisieran de Galeano, algo que les llamara la atención, y que lo llevaran. Fue un período de unas tres semanas. Por supuesto que yo seguí investigando, lo sigo haciendo hasta hoy. Y en ese primer período, cuando todavía no sabía cómo hacer sabía qué cosas no quería, y una era ser panfletario, como tampoco quería ser fragmentario, contar historias que no se relacionaran. No ser panfletario y no ser fragmentario eran dos de las pautas básicas. Después, cuando empezamos la segunda etapa del trabajo y ya teníamos al elenco definitivo, empecé a pensar en cómo lograr unidad. No quería hacer un desarrollo lineal; aunque sí teníamos un eje, más que un eje temporal o temático era un eje de pensamiento, que sería la mirada hacia América desde la perspectiva de Las venas abiertas... Ahí empecé un trabajo de dramaturgia en en que creamos situaciones que se repiten con personajes distintos. Por ejemplo, hay una secuencia de escenas, una al principio, otra más al medio y otra al final, de reunión de distintos dominadores. Primero es una reunión de conquistadores, después de vendedores de esclavos, y después de dictadores. Las tres reuniones son iguales, con la misma escenografía, los mismos diálogos, pero en momentos distintos. Los dictadores pueden ser Somoza, Trujillo o Videla, los conquistadores Colón, Lope de Aguirre, Pizarro o el papa, reunidos de forma anacrónica. Y como los pongo en semicírculo, digo que son nuestro semicírculo del infierno. Y los registros dramáticos se corresponden con los registros literarios. El propio Galeano en un momento dice que no sabe si su obra es ensayo, cuento, poesía, y camina o viaja por muchos registros, y nosotros también vamos cambiando de registros; unas veces es narrativo, otras dramático, otras épico, incluso hay un género que llamo “novela en escena” que vengo desarrollando hace tiempo.

El fútbol es recurrente en la obra de Galeano. ¿Aparece en el espectáculo? ¿Sos futbolero?

Soy futbolero, soy de Flamengo en Brasil, donde juega [Giorgian de] Arrascaeta, un ídolo, y acá soy de... en una época quise ser de Wanderers porque me gustaba eso de “los bohemios”, pero mi cuadro ahora está en segunda, es Rentistas. Me gusta por la historia del nombre, eso de “ustedes son unos rentistas”. Y hay una escena en que aparece el fútbol, en que se conversa sobre un jugador uruguayo y otro argentino, y es una escena que me gusta mucho, en la que también se escucha un tango; hay una atmósfera bien futbolera y bien significativa inspirada en un relato del libro Cerrado por fútbol.

Proyecto Galeano, latinoamericano. En la sala César Campodónico del teatro El Galpón a las 21.00. Dirigida y escrita por Aderbal Freire-Filho. Con Myriam Gleijer, Silvia García, Elízabeth Vignoli, Clara Méndez, Dante Alfonso, Pierino Zorzini, Héctor Guido, Rodrigo Tomé, Anaclara Alexandrino. Sábados a las 21.00 y domingos a las 19.30. $ 500. Jubilados y tarjeta joven, $ 25; Socio Espectacular gratis. Comunidad la diaria, BROU y Antel 2x1.