Tras un riguroso estudio del diario de Sabina Spielrein (1885-1942), de su correspondencia y de su teoría, Angie Oña se comprometió con su personaje creando el monólogo Ser humana, que va de lo didáctico a lo emotivo. Lo estrenó hace un año en la íntima sala Tractatus (Ituzaingó 1583), a la que regresa por únicamente seis funciones: los viernes 8 y 15 a las 21.00 y los sábados 9 y 16 a la misma hora, y los domingos 10 y 17 a las 20.00. Este intenso unipersonal transita el trastorno de esa mujer nacida en Rusia en 1885 en el seno de una familia judía, la acompaña en el tratamiento que la llevó a Suiza, confrontándola con Jung, de quien fue paciente, colega y amante, y reelabora el papel que tuvo no sólo en su propia sanación, sino en el pasaje de un ser débil a uno consciente de su enfermedad y capaz de aportar al desarrollo de conceptos base de la psicología. Para eso Oña, bajo la dirección de Freddy González, gira literalmente sobre sí para comprender el funcionamiento de la mente, las pulsiones de ese cuerpo aterrado primero, valiente después, e interpela al espectador sobre las postergaciones sufridas por una figura nada menor.

Superada su internación, Sabina Spielrein se formó en la Universidad de Zúrich, especializándose en psicología y psiquiatría, pero recién en 1977 se volvió a hablar de su obra, cuando en el subsuelo de un edificio se encontró una valija repleta de documentos y correspondencia intercambiada entre ella, Freud y Jung. La pieza pone el foco en tres de sus grandes aportes teóricos: la destrucción como causa del devenir (antesala de la pulsión de muerte esgrimida por Freud), el contenido psicológico de un caso de esquizofrenia y su contribución al conocimiento del alma infantil.

Spielrein fue asesinada por los nazis en 1942. Las entradas para Ser humana cuestan $ 400 y las localidades se reservan al 097 040 924 o por el correo [email protected]